lunes, 20 de febrero de 2017

El presente y futuro del Reino en Jesús y los rabinos

De el Reino de Dios en Sifre de Dt 32,29 se dice: Si Israel guarda las palabras de la Ley que se les ha dado, ningún pueblo o reino podrá reinar sobre él. ¿Y que es lo que esta Ley dice?Tomad sobre sí el yugo de Mi Reino e imitad unos a otros en el temor de Dios y en la práctica de la bondad unos a otros. Lo interesante de este texto es que incluso en el presente pueden haber personas que de alguna manera están viviendo en el Reino de Dios. Cada persona que tome sobre sí misma el yugo de la Ley remueve desde sus hombros el yugo del gobierno y de las preocupaciones diarias. Sin embargo, quien remueva el yugo de la ley va a ser devorado por el yugo del gobierno y las preocupaciones diarias (M. Avot 3,6).  Otro texto interesante, Tanto cuanto Israel cumpla la voluntad de Dios , no habrá nación o reino que pueda gobernar sobre ella. Pero si ellos no hacen la voluntad de Dios, Él los entregará en las manos de las naciones más bajas y no sólo eso, sino debajo de los pies de las bestias de la nación más baja (Sifre en Dt piska 304; Mekhilta en Ex 19,1). En todos estos textos el Reino de Dios emerge del poder de Dios y es realizado por los hombres en la tierra. El hombre puede y debe trabajar por la realización del Reino: ¡Arrepiéntanse que está cerca el reino de los cielos! (Mt 4,17). También hay que destacar que tanto para Jesús como para los rabinos el Reino de Dios es tanto presente como futuro. La llegada del reino de Dios no está sujeta a cálculos; ni dirán: míralo aquí, míralo allí. Pues está entre ustedes (Lc 17, 21). Entonces, para Jesús habría personas que ya están en el Reino de los cielos. La diferencia con los rabinos radicaría en que para estos el Reino es una realidad que no cambia, que está siempre presente de algún modo; para Jesús, en cambio, hay un específico momento histórico, con la predicación del Bautista, cuando el Reino irrumpe sobre la tierra:Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora el reino de los cielos sufre violencia, y gente violenta intenta arrebatarlo (Mt 11,12). Para Jesús, el Reino se identifica con una nueva era de salvación que ha irrumpido en la historia. Esta irrupción implica que este Reino se propaga entre las personas,  El reino de los cielos se parece a la levadura: una mujer la toma, la mezcla con tres medidas de harina, hasta que todo fermenta (Mt 13,33).  En este movimiento que inaugura Jesús, las promesas realizadas a los pecadores son especialmente relevantes: Les aseguro que los recaudadores de impuestos y las prostitutas entrarán antes que ustedes en el reino de Dios. Porque vino Juan, enseñando el camino de la justicia, y no le creyeron, mientras que los recaudadores de impuestos y las prostitutas le creyeron. Y ustedes, aun después de verlo, no se han arrepentido ni le han creído.   Para más detalles: Jesús, Flutcher,Posición: 1916-2039

jueves, 9 de febrero de 2017

Jesús y la Torá Oral (los que escuchan sus palabras)

Antes de practicar la Torá tengo que preguntarme cómo cumplirla en el contexto concreto que me encuentro. De allí que sea tan importante el estudio de la Tora: Como dijo R. Aquiba en Yabné: Grande es el estudio, porque conduce a la acción (Sifre Dt 11,13). Para justificar esta Torá oral tenemos el siguiente texto de la Sifra Lv 26, 14: "Pero sino me escucháis..." (Lv 26,14) [o sea, ni escucháis ] el midrás de los sabios. ¿O se trata más bien de lo que está escrito en la Torá? Cuando la escritura dice..."Y si no ponéis en práctica todos estos mandamientos" (Lv 26, 14), he aquí que se menciona lo que está escrito en la Torá. Pues bien, ¿cómo cumplo la frase: "Pero si no me escucháis?" [comprendiendo que esto quiere decir:] Si no escucháis el midrás de los sabios. El midrás hakamim ilumina y sostiene la práctica de los mandamientos. Algo parecido le hemos escuchado a Jesús y pone en práctica su halaka es como quien construye en un simiente fuerte (Mt 7,24). Es la propia Torá oral de Jesús, su interpretación de la Ley. 

jueves, 2 de febrero de 2017

La ley perfecta y desde la Libertad en Santiago

LaCarta de Santiago se puede explicar a través de una determinada visión mítica que tiene dos premisas fundamentales. La primera es la promesa de Dios de un Reino a aquellos que lo aman, y su elección que recae, principalmente, sobre los pobres en relación al cosmos.  La historia se remonta a la creación del cosmos y de la humanidad por un Dios bueno (1,17; 3,9) y se mueve en dirección al juicio final que presidirá el mismo Dios (4,12; 2,12-13). La humanidad, creada a semejanza de Dios, se encuentra, mientras tanto, en un intertanto bajo las influencias y maquinaciones del enemigo, el Demonio, y es su obligación resistirse a él (4,7).  El mismo término cosmos ha adquirido un acento negativo como fuente de toda impureza (1,27), y así todo aquel que se considera amigo del cosmos es automáticamente enemigo de Dios (4,4). La disparidad entre los fieles y los enemigos de Dios tiene un claro correlato sociológico entre pobres y ricos (1,9-11.27; 2,1-13.15-16; 4,13-17; 5,1-6).  El rico  es considerado como blasfemo (2,7), perseguidores de los justos (2,6; 5,6), su bienestar testificará en su contra (5,3).  El rico es arrogante y sólo persigue la satisfacción de sus deseos e inevitablemente tendrá que hacer frente al día de la indignación de Dios (5, 1-6). El pobre, en cambio, es quien sostiene una religión pura e incontaminada, esto es, una preocupación real por los que son víctimas del sistema social opresor, como viudas y huérfanos, siempre manteniéndose al margen del cosmos. Estos pobres respecto al cosmos (2,5) son los portadores de la promesa divina del Reino que deriva de 2Sam 7. Este Reino es la recompensa a aquellos que han observado la Ley amando a Dios (2,5; 1,12). Ahora bien, ¿qué significa esta Ley? Veamos la segunda premisa.
            La segunda premisa es la creencia en que Dios es el autor de la Ley, tal y cual es interpretada por Santiago. A pesar que todo mandamiento de la Tora es igualmente importante (2,10), el autor enfatiza aquellos que condenan la disparidad social y económica entre ricos y pobres (2,1-13// Lv 19,15), y aquellos que tratan sobre la paga a los trabajadores agrícolas (5,4-6//Lv 19,13). Para Santiago, la Ley, perfecta y desde la libertad, es la expresión de la Voluntad de Dios dada a Moisés e implantada en cada corazón humano desde el momento de la creación y opuesta a los deseos de los hombres. Esta contraposición entre ley y deseo, aparentemente estoica, constituye la base de la ética de los dos caminos tan popular en la época de Jesús y que definiría al hombre hasta el momento del juicio (5, 19-20). Hacer los trabajos de esta Ley inscrita en el corazón del hombre acarrea las bendiciones o la vida (1,12.21-25). Efectivamente, de acuerdo a Santiago,  Dios, que es capaz de salvar y destruir (4,12),  va a juzgar al hombre de acuerdo a esta Ley (2,12).  Los beneficiarios de este juicio son los pobres o las doce tribus que están en la diáspora (1,1),  esto es, los descendientes de Abraham (2,21), las doce tribus que se han dispersado y que el Mesías va a volver a reunir en el tiempo escatológico final (ver, Eclo 48,10; 36,13-16;Bar 4,37; 5,5; 2Mac 1,27;2,18; 1QM 5,1-2; SalSalomón 17,21-25.26-28. 43-44; 4Ez 12,32-34.39-40.46.48). El Mesías Jesús va a destruir el mal, las injusticias del arrogante rico, y reunir a las doce tribus dispersas por el mundo para restaurar su Reino y darlo a los pobres (2,5). Esta es la promesa tan esperada por los pobres, quienes portarán coronas de vida (1,12; 1,14-15) y serán bendecidos (1,21-25). El humilde, finalmente en l historia humana, será exaltado (1,9; 4,9-10).

            Es interesante constatar la distancia entre Santiago y Pablo. Para este último Jesús prefigura la nueva creación o el segundo Adán, para el primero, Jesús es el restaurador de la unidad nacional perdida, el restablecimiento de las doce tribus en el Reino de un victorioso mesías. Para más detalles: Matt Jackson-McCabe, “The Messiah Jesus in the Mythic World of James”, JBL 122/4 (2003) 701-730.

miércoles, 25 de enero de 2017

Jesús como plenitud de la Torá

La idea de Jesús como plenitud o fin de la Ley está también (ver) establecida en 2Cor 3. En este capítulo se compara el ministerio de Moisés descrito como de condenación y para la muerte (v.v 7 y 9) con el ministerio del Espíritu y de la justicia (v.v 8 y 9) ejercitado por Pablo (4,1). Ahora bien, a pesar de las diferencias, ambos ministerios han sido fundados a partir de la gloria: el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, de tal manera que los hijos de Israel no podían fijar la vista en el rostro de Moisés por causa de la gloria de su rostro (2Co 3,7). Sin embargo, dirá Pablo, esta gloria no es nada en comparación con la de la nueva alianza. Además, si Moisés se cubrió el rostro no fue sólo por la intensa gloria que reflejaba, sino para  que el pueblo no vislumbrara el fin o sentido de esta ley que estaba llamada a desvanecerse: para que los hijos de Israel no fijaran su vista en el fin (τὸ τέλος ) de aquello que había de desvanecerse (τοῦ καταργουμένου) (2Co 3,13). Aquí, al igual que en Rm 10,4  τέλος  significa fin como objetivo o fin (la causa final). Hasta que el velo no sea removido en Cristo (2Cor 3,16) permanecerá cubriendo los corazones de los judíos. El remover el velo pone en evidencia toda la gloria del Señor, como Moisés lo hubiese reflejado, esto es la plenitud del ministerio mosaico, el cual, a pesar de ser de muerte y condenación apuntaba a la verdadera gloria y al ministerio del Espíritu: nosotros todos, con el rostro descubierto, contemplando como en un espejo la gloria del Señor, estamos siendo transformados en la misma imagen de gloria en gloria, como por el Señor, el Espíritu (2Cor 3,18). Ahora bien, ambas glorias, la de la vieja y nueva Alianza, están conectadas. Y es que la nueva Alianza, o si preferís la gloria manifestada en el rostro de Cristo, es la original, mientras que la de Moisés no es sino un sustituto. Si el rostro de Moisés brilló en el Sinaí fue porque habría aprehendido la gloria de Cristo en la montaña santa. Y es que la gloria de Cristo, es la imagen de Dios (τῆς δόξης τοῦ Χριστοῦ, ὅς ἐστιν εἰκὼν τοῦ θεοῦ) (2Cor 4,4). Esta es la gloria presente en el comienzo del mundo: Pues Dios, que dijo que de las tinieblas resplandecerá la luz (ἐκ σκότους φῶς λάμψει), es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo (τῆς δόξης τοῦ θεοῦ ἐν προσώπῳ [Ἰησοῦ] Χριστοῦ) (2Cor 4,6). Hay, por lo tanto, una continuidad en la revelación que va atrás, hacia la creación misma. Para más detalles: “Christ: The “End” of the Law, Morna D. Hooker , en: Neotestamentica et Philonica, Brill, 2003.

martes, 17 de enero de 2017

Jesús y algunos aspectos de la Torá oral (mística y aplicabilidad)

Con la destrucción del templo, la Torá va adquiriendo una centralidad fundamental en la vida de los judíos que capitalizaban los rabinos. En este proceso, la Torá oral y escrita va adquieriendo tonos místicos cuyo temprano culmen será la obra de la sefer Yetsirá. Veamos otros textos, el T.B. Menajot 29b, donde además se ve el tema de la pre-existencia de Moisés y Aquiba (o dobles en el cielo): Rab Yehudá dijo en nombre de Rab: "Cuando Moisés subió al cielo, enconró al Santo, bendito sea, que estaba sentado y adornaba las letras con coronas. Le dijo: "¡Señor del Universo! ¿Quién obliga a tu mano?". El le dijo: "Vendrá un hombre al final de muchas generaciones; se llamará Aquiba ben Yosef y de cada punta deducirá  por medio de la interpretación montañas sobre montañas de determinaciones prácticas". Le dijo: "¡Señor del universo! ¡Muéstrame a ese hombre!". Le dijo: "Vuelve a bajar".  Se fue, se sentó al final de ocho filas y, al no saber lo que decían, se sintió abatido. Pero he aquí que llegó Aquiba a un cierto punto, y sus discípulos le preguntaron: "Maestro, ¿de dónde sabes tú esto?", y él respondió: "Es una regla de Moisés desde el Sinaí". Entonces el espíritu de Moisés se recobró y, volviendo junto al Santo, bendito sea, le dijo: "¡Señor del Universo! ¡Tú tienes a un hombre como ése y de das la Torá por medio de mí!". El de dijo: "Cálllate; ése es mi pensamiento". El le dijo: "¡Señor del universo! Tú me has mostrado tu Torá; muéstrame su recompensa". El le dijo: "Vuelve a bajar". Volvió a bajar y vio que se cuarteaba su carne como sobre la tabla de un carnicero. Le dijo: "¡Señor del universo!" ¡Esa Torá y esa recompensa!". El le dijo: "Cállate. Ese es mi pensamiento". Es interesante aquí que es Dios quien adorna con coronas las letras de la Tora. ¡Con que esmero hay que escribir y leer la Tora! Algo de eso hay en Jesús quien en Mt 5, 18 exclama con cariño sobre cada letra, incluso las más pequeñas, de la Torá: Les aseguro que mientras duren el cielo y la tierra, ni una «i» ni una coma de la ley dejará de realizarse.Y es que Dios mismo ha puntualizado en todos sus detalles cada letra de la Torá. No es necesario que Moisés haya entendido toda la Torá, la oral o la escrita. La Torá es cosa de Dios y responde a la realidad concreta que la comunidad tiene que discernir siguiendo diversos criterios. La Torá oral implica no sólo la interpretación concreta de la Tora escrita a las circunstancias de la vida, sino las disputas entre distintas escuelas. Y esto desde muy antiguo. Tomemos un caso concreto, la disputa entre fariseos y saduceos sobre la fecha de pentecostes (T.B. Menajot 65b), donde la postura farisea predominó. Los saduceos pretendían que pentecostes coincida con el primer día de la semana para así tener dos días libres. Rabbán Yojanán ben Zakkay  cualifica la inconsecuencia de la posición saducea que no reconoce valor de revelación más que a la Escritura. Para los fariseos, en cambio, la exégesis es Torá oral que hace que la Torá escrita sea completa. Cada parte de la Torá, oral o escrita, remite a toda la Torá.  A partir del 8 de Nisan y hasta el final de la fiesta [de pascua], período durante el cual se restableció la fiesta de las semanas, está prohíbido observar el luto [de ayunar].  Porque los betuseos (saduceos) decían: "Penteconstés [debe celebrarse siempre] después del sábado". Rabbán Yojanán be Zakkay se dirigió a ellos y les dijo: "¡Obráis como sois! ¿De dónde sacáis eso?". Ninguno de ellos le respondió, a no ser un anciano que empezó a discuitir contra él y le dijo: "Moisés, nuestro maestro, amaba a Israel. Pues bien, sabiendo que pentecostés no durá más que un día decidió y ordenó que fuera después del sábado, de forma que Israel  gozase de dos días [consecutivos]. [Rabbán Yojanán ben Zakkay] citó entonces contra él el pasaje de la Escritura: "Hay once días de marcha desde el Horeb hasta Cades-Barne por el camino del monte Seír (Dt 1,2)". Si moisés, nuestro maestro, amaba a Israel, ¿por qué los detuvo en el desierto durante cuarenta años?". Le dijo: "¡Maestro! ¿Es así como me rebates?". El le dijo: "Loco. Nuestra Torá completa no será como vuestra vana conversación. Un pasaje de la Escritura dice: "Contaréis cincuenta días" (Lv 23,16); y otro pasaje de la Escritura dice: "Serán siete semanas perfectas (Lv 23, 15). ¿Cómo [pueden conciliarse entre sí estos dos pasajes]? El segundo pasaje atiende al caso en que el día de fiesta caiga en sábado; el primero atiende al caso en que el día de fiesta caiga entre semana".  En cuanto a Jesús éste no ocupa el término torá oral, al igual que Josefo, sin embargo encontramos que en Mt 15, 1 y Mc 7,3 hay una referencia crítica  a la tradición de los antiguos: "Anuláis la palabra de Dios por la tradición que transmitís" (Mc 7,13) ¿Quiere decir que Jesús se oponía a la tradición oral de los fariseos? La cuestion, como hemos visto en otras entradas no es clara. En T.B. Sotá 16 a leemos: Rabí Yojanán dijo en nombre de Rabbí Ismael: En tres lugares la halaka suplanta a la Escritura: La Torá dice (Lv 17,13):...."con la tierra"; la halaka dice: con cualquier cosa. La Torá dice (Nm 6,5: "con la navaja"; la halaká dice: con cualquier cosa. La Torá dice (Dt 24,1): "con un libro"; la halaká dice: con cualquier cosa. En estos casos la Torá oral tiene preeminencia sobre la escrita porque "la Torá habló según la realidad presente" (Mekilta de Rabbí Ismael Ex 22,21). Jesús reclama en Mc 7,13: "Anuláis así la palabra de dios por la tradición que os habéis transmitido". Se trata sin embargo de la misma realidad: el conflicto entre la Escritura y la tradición, que seguún la teología farisea, impone su autoridad práctica sobre la Escritura. Jesús se opone a ciertos fariseos que proponen como Torá oral sus decisiones discutibles. En contra de ellos, Jesús se presenta como maestro de Torá oral  y decide en materia de votos. La Tora oral tiene que interpretar el decálogo (Ex 20,12: Honra a tu padre y a tu madre). Para más detalles:  La Torá oral de los Fariseos,  p. 27- 61

miércoles, 11 de enero de 2017

¿Existía la Torá Oral en el tiempo de Jesús?

La pregunta que se hace E.P. Sanders es valida. Es evidente que si definimos a la Torá Oral como la Ley escrita interpretada o aplicada a casos concretos, entonces cada grupo religioso tenía su Torá Oral (Saduceos, esenios, etc). Y el caso es que esto no era así. Una cosa es interpretar la ley, y otra es dar a esa tradición interpretativa el carácter de Ley revelada. En estricto rigor en el período post-bíblico la Torá se identificaba con el contenido de la Biblia. Los sabios (primero los fariseos y luego los rabinos) componían reglas prácticas (halakot), historias, sermones, material edificante (haggadot) y paráfrasis bíblicas (targumim), pero estas expresiones literarias no eran estrictamente hablando Torá Oral. Veamos el siguiente texto de Josefo en Ant. 13.297....La diferencia entre los saduceos y los fariseos estriba según P. Schäfer, en que los Saduceos tenían sus leyes suplementarias escritas, mientras que los fariseos las mantenían de generación en generación de manera oral. Ahora, según Sanders, el punto de Josefo tenía que ver con la negación de las tradiciones fariseas porque éstas no estaban en la Biblia (ver tb. Ant. 18.16). La clave está en que Josefo se refiere a las regulaciones introducidas por los fariseos de acuerdo a la tradición de sus antepasados (Ant. 13.408). Por su parte Pablo habla de pasado fariseo como el haber sido celoso por las tradiciones de sus antepasados (Gal 1,14). En Mc 7,5 los fariseos y los escribas preguntan a los discípulos de Jesús por qué no guardan la tradición de los mayores lavándose las manos. ¿Tenían estas tradiciones para los fariseos el mismo estatus que la Torá escrita en el tiempo de Jesús? El que estas fuentes contemporáneas no las mencionen como Torá Oral es ya un elemento significativo. Incluso en la misná no hay ningún pasaje que signifique claramente una Torá no escrita. Lo que hay en la misná es una constante distinción entre las palabras de la Torá y las enseñanzas de los escribas descarta la concepción de dos Torás iguales en cualidad y autoridad, ambas derivadas de la revelación de Dios a Moisés en el Sinaí (Torá.p.26). Para la misná y la Tosefta las reglas rabínicas y las tradiciones que los rabinos retrotraen hasta el tiempo de Moisés,  tienen un nivel más bajo de autoridad que las palabras de la Biblia. Notemos que esta interesante observación de E.P. Sanders no es unanime. Neusner (The Mishnah before 70, 1987 p. 132-139) habla de la misná como torá oral que había sido puesta por escrito y teniendo un origen divino en la revelación de Moisés. Como sea, es evidente que la Torá escrita requiere una interpretación, la pregunta es ¿cuando esta interpretación pasó a entenderse como una Torá revelada? Que la tradición sea una interpretación también parece evidente. Recordemos la escena cuando Hillel el viejo se encuentra en el templo y argumenta contra las personas que han venido sin sus cuchillos a la fiesta de la Pascua (que había caído en sábado). El argumento de Hillel es el siguiente, si los sacrificios diarios se celebran incluso el sábado (ignorando el descanso sabático), más aún deben celebrarse los sacrificios pascuales si es que estos caen en sábado. La gente debe presentarse con sus cuchillos, preparados para sacrificar. Lo que nos interesa constatar es que Hillel justifica su posición, esto es que la Pascua puede ignorar el descanso sabático a través de una tradici´n de sus maestros (T. Pisha 4,12-13). En términos generales, los fariseos tenían tradiciones extra-biblicas que, admitían, no todas venían del tiempo de Moisés. Los esenios tenían nuevas revelaciones que eran equivalentes a la Biblia. Los saduceos justificaban todas sus prácticas y tradiciones a través de una exégesis bíblica. p.97-127

lunes, 9 de enero de 2017

Alianza Sinaítica: Introducción-Estructura

Los capítulos 19-24 del Ex son llamados el libro de la Alianza por el mismo Moisés en Ex 24,7. El libro del Dt es una adición o suplemento a éste (Dt 28,69).  Ambas unidades forman el corazón del A.T. Ambos se concentran en el establecimiento de la soberanía de Dios a través de una relación de alianza: un Reino a través de la Alianza. Ya sabemos que el camino destructivo elegido por los primeros hombres los había conducido al juicio divino a través del diluvio y a un nuevo comienzo a través de la familia de Noé, el nuevo Adán. A éste se le ordena, al igual que a Adán, ser fructifero y multiplicarse (Gn 9,1). El caos vuelve, sin embargo, a instalarse, siendo la torre de Babel la nueva expresión de éste. Las naciones vuelven a estar perdidas y se desperdigan por la faz de la tierra. El nuevo comienzo, esta vez, se realizará a través de Abraham, un nuevo Adán, al cual Dios le hace grandes promesas en Gn 12, 1-3:  Haré de ti un gran pueblo; te bendeciré; Bendeciré a los que te bendigan. Estas promesas se manifiestan en la Alianza sinaítica en Ex 19, 3-6. Israel es el último Adán que tendría que resolver las consecuencias del pecado y la muerte acarreadas por el primero. Además, tengamos en consideración que las promesas de Dios a Abraham se habían centrado en la descendencia y en la tierra. En la alianza Sinaítica ambas promesas se cumplen. Primero, Dios había aumentado considerablemente la descendencia de Abraham de tal modo que era un pueblo numeroso. También en esta alianza se formaliza la entrega de la tierra de Cannán. Pero esto, sin embargo, no agota los planes divinos. El próposito de Dios no ha cambiado, pretende bendecir a los descendientes de Abraham y a través de ellos a todas las naciones.  Como un reino de sacerdotes, el pueblo de Israel tendrá que hacer conocido a Dios a todas las naciones y traer a éstas a una correcta relación con Dios. Esta Alianza será conocida como la Torá de Moisés en Ex 24,12. La alianza de Moisés será calificada como antigua por Pablo en 2Cor 3,14-15 y como la primera en Heb 8-9. Pero veamos las estructura literaria de Ex 19-24. El background (Ex 19); las diez palabras (Ex 20); los juicios (Ex 21-23); la ceremonia de ratificación de la alianza (Ex. 24). En el corazón del texto encontramos las diez palabras y los juicios. Las diez palabras en Ex 34,28 y Dt 4,13; 10, 4 son conocidas por los 10 mandamientos, aunque este nombre nunca es ocupado en las escrituras. Estas diez palabras son presentadas como mandamientos o prohibiciones absolutas que no están relacionadas con situaciones sociales concretas y donde no se mencionan castigos determinados. En contraste los juicios son presentados como casos legales casuisticos, como desiciones que funcionan como precedentes para casos eventuales y con castigos determinados. Son sentencias condicionadas. Por ejemplo en Ex 21, 28-32 vemos el caso donde un toro mata a cornadas a un hombre y trata de resolver si se trata o no de un hábito del animal.  Si las diez palabras y los juicios forman el corazón de la alianza mosaíca, el capt. 19 y el 24 forman el "sujetalibro" del mismo.  Esto es importante. El capt. 19 se explaya sobre el propósito divino de la alianza y de la preparación del pueblo para la revelación de Yavé en el Monte Sinaí. Por el contrario, el capt. 24 describe la ceremonia de ratificación de la Alianza, luego de la cual, a partir del capt. 25 y hasta el 40 se describe la construcción de un lugar de adoración, ejemplificando, así, la respuesta apropiada (adoración) del pueblo a su Rey. Tal como en Gn 1 se había establecido el gobierno de Dios a través de una alianza, y seguía la prioridad de la adoración a Dios en el santuario (Gn2), lo mismo en Ex donde Dios se declara rey en medio de Israel, y se sigue la prioridad de adorarlo como nación y como un nuevo Adán, hijo de Dios. Dios es el Padre y el Rey, Israel es el hijo obediente que se enmarca en una relación de amor y lealtad, obediencia y confianza. La epifania divina en el Sinai es real, señalada a través del sonido de las trompetas (Ex 19,16.19; 20,18), Israel asciende y se acerca al Rey (2Sam 15,10; 1Re 1,34.39.41; 2Re 9,13).  Para más detalles: Kigdom through... p.1319-1348

sábado, 7 de enero de 2017

Gzera Shava en GnR (56, 22)

Otro ejemplo de cómo la Torá oral se construye a través de bloques lo encontramos en el GnR (56,22). Se trata de una forma de midrash relativamente sencilla que se llama  gzera shava. Veamos este ejemplo.  En el tercer día [Isaac]...(Gn 22,4). "Nos dará vida después de dos días, al tercer día nos levantará y viviremos delante de Él" (Os 6,2).
Primer bloque: en el tercer día obedecieron los israelitas: "Y José les dijo al tercer día: Haced esto y viviréis, pues yo temo a Dios" (Gn 42,18 ).
Segundo bloque: en el tercer día recibieron la Torá: "Y aconteció que al tercer día, cuando llegó la mañana..." (Ex 19,16 )
Tercer bloque:en el tercer día los espías: "...no sea que los perseguidores os encuentren, y escondeos allí por tres días..."  (Jos 2,16 )
Cuarto bloque: en el tercer día Jonás: " y Jonás estuvo en el vientre del pez tres días y tres noches..." (Jon 1,17)
Quinto bloque: en el tercer día desde que regresaron del exilio: "...los reuní junto al río que corre a Ahava, donde acampamos tres días..." (Ezr 8,15)
Sexto bloque:en el tercer día de la resurrección de los muertos: "Nos dará vida después de dos días, al tercer día nos levantará y viviremos delante de Él" (Os 6,2)
El versículo de Os no es sino el arquetipo  de cada uno de los versículos que le siguen. A su vez, cada uno encarna de manera práctica Os 6,2 adquiriendo un nuevo horizonte de significado. Pero no es sólo el versículo de Os, también, y junto a él el concerniente a Isaac en Gn 22,4. Cuando Os 6,2 y Gn 22,4 se leen juntos aparece algo interesante. En el tercer día del Gn 22, 4 dice relación con el sacrificio de Isaac: "Al tercer día alzó Abraham los ojos y vio el lugar de lejos" (Gn 22,4) que a la luz de Os haría relación con la resurrección de los muertos. El ofrecer el sacrificio de Isaac, y su liberación milagrosa, dice relación con la resurrección de los muertos. La resurrección se definiría a modo de imagen con la liberación milagrosa de Isaac. Israel, como Isaac, también es un sacrificio al modo del hijo único y amado de Dios, y de tal modo la resurrección es la salvación que Dios le ofrece de manera milagrosa y gratuita.
En este contexto, vamos al primer bloque donde José le dice a sus hermanos: "Y José les dijo al tercer día: Haced esto y viviréis, pues yo temo a Dios: (Gn 42,18) si sois hombres honrados, que uno de vuestros hermanos quede encarcelado en vuestra prisión; y el resto de vosotros, id, llevad grano para el hambre de vuestras casas; (Gn 42,19)". La ironía es que Jacob había perdido a su hijo amado, ofrecido en sacrificio por sus hermanos, y ahora, resucitado, exige el sacrificio de uno de sus hermanos (Simón). De nuevo, los motivos se repiten: sacrificio y resurrección. 
Sigamos con el segundo bloque, donde el don de la Torá se da al tercer día desde la purificación del pueblo de Israel, el primogénito de Dios. Este don que es de vida se da en un contexto de riesgo de muerte como se interpreta Ex 19,17 (Entonces Moisés sacó al pueblo del campamento para ir al encuentro de Dios, y ellos se quedaron al pie del monte) de acuerdo al Talmud babilónico Shabbat 88a donde la montaña es un ataud.
Avanzando hacia el tercer bloque encontramos que los observadores o espías enviados para explorar la tierra prometida se encuentran en peligro de muerte y tienen que esconderse por tres días. La salvación milagrosa que acontece es testigo de la liberación del pueblo elegido y de la tierra prometida.  Y dijeron a Josué: Ciertamente, el SEÑOR ha entregado toda la tierra en nuestras manos, y además, todos los habitantes de la tierra se han acobardado ante nosotros (Jos 2,24). 
Llegamos al cuarto bloque donde de manera milagrosa Jonas es salvado al tercer día aludiendo también al motivo universal de la misión de Israel. A través de la salvación del hijo elegido el pueblo de Ninive es rescatado por su predicación y ejemplo.
En el quinto bloque  nos lleva al tercer día desde el regreso del exilio en Babilonia: Y los reuní junto al río que corre a Ahava, donde acampamos tres días... (Ezr 8,15 ). De nuevo el regreso se relaciona con el acontecer milagroso de Dios: Partimos del río Ahava el día doce del mes primero para ir a Jerusalén; y la mano de nuestro Dios estaba sobre nosotros, y nos libró de mano del enemigo y de las emboscadas en el camino (Ezr 8,31) Y llegamos a Jerusalén y nos quedamos allí tres días (Ezr 8,32).
Por último llegamos al sexto bloque que de nuevo nos ha lleva a Os, cuando Israel se encuentra en calidad de hijo llevado al sacrificio, junto con subrayar la misión de Israel en la salvación de los pueblos del mundo (Jonás), e iluminando este contexto la salvación milagrosa de Isaac como sacrificio a través de la resurrección de los muertos. 

jueves, 5 de enero de 2017

Shema Cristiano de 1Cor 8,6

De acuerdo a los escritos del NT el Hijo es la imagen visible y la forma del Padre que es invisible (Col 1, 13-15; Flp 2,6; Hb 1,3; Ap 1,13-16; 4-5). La Gloria que se le da al Hijo a través de la adoración va a través de Jesús a Dios el Padre (Flp 2,11; 1Ped 4,11). De este modo el Hijo comparte y manifiesta la Gloria del Padre (Hb 1,3; Flp 3,21; 2Cor 3,12-4,4; Col 1,19). Ambos son responsables de la creación, sin embargo todo viene desde el Padre a través del Hijo (1Cor 8,6; Col 1,16; Heb 1,2; Jn 1,3). El texto de 1Cor 8,6 es interesante: para nosotros existe un solo Dios, el Padre, que es principio de todo y fin nuestro, y existe un solo Señor, Jesucristo, por quien todo existe y también nosotros. Aquí el apóstol estaría citando la shema pero de una manera muy particular. La deidad de Israel, Dios y Señor, son tomadas como dos diferentes identidades o personas en una sola divinidad: Dios el Padre, y El Señor Jesúcristo. No habría una departura del estricto monoteísmo judío. El culto de Jesús no se considera como uno aparte o paralelo al de Dios. Este versículo, además, contiene interesantes elementos simbólicos de carácter numéricos. Así, vv. 6a-c: 13 palabras (5 palabras + 8 palabras en 6b-c) y 19 silabas (8+11 en vv. 6a+b.c). Vv 6d-f: 13 palabras (cinco palabras en 6d+ 8 palabras en 6e-f) y 19 silabas (8+11 en v 6d+e-f). Total: 26 palabras (38 silabas). Según Fletcher Louis la estructura numérica (13+13= 26) hace una profunda contribución a la confesión sobre la identidad de un Dios que es dos en uno. ¿Por qué? Si suponemos que esta confesión se realizó en una comunidad hebrea-arameica en Palestina (qué más tarde recogerá Sn Pablo) entonces fijémonos que coincide con los valores numéricos del Tetagramón que también tiene un valor numérico de 26: yod (=10)+ he (=6) + waw (=6) +he (=5).  Ahora bien, y de manera alternativa, se podia contar obviando los ceros y así tendríamos la suma 17 en el Tetagramón:  yod (=1)+ he (=5) waw (=6) he (=5) =17.  Esta cifra es la que coincide con la expresión Yo soy. Pero hay más, la palabra hebrea para Gloria, kavod, kap (=11) + bet (=2) +dalet (=4)= 17. O bien, kap (=20) + bet (=2) + dalet (=4)=26. Entonces los números  17 y 26 significan el nombre de Dios y la Gloria divina. Tanto la Shema como su interpretación cristológica en 1Cor 8,6 se focalizan en la identidad del Dios de Israel, Dios y Señor. Tanto la Shema como la confesión cristiana contienen 26 palabras, el número de Yhwh. Esta interpretación es extraordinariamente sugerente porque supone una manifestación cristológica muy potente y temprana: juntos, el único Dios, el Padre, y el único Señor Jesucristo constituyen la identidad del Único Dios y Señor.  Para más detalles. Jesus Monotheismp.22-55