martes, 23 de agosto de 2016

Una comunidad de circuncisos y no cincuncisos

Para parte del judaísmo del siglo I los gentiles se podían salvar como tales, sin necesidad de ser parte del pueblo judío (circuncidados). Pablo, claramente es parte de este grupo. Para otros grupos, el gentil que ha llegado a creer en Cristo tiene que ser parte del pueblo de Israel para ser salvado. Esta posición era defendida incluso por algunos gentiles que querían ser parte integral de la comunidad judía. Para Pablo si un gentil se circuncida y pasa a ser judío, entonces tiene que cumplir la ley y así se complican las relaciones intercomunitarias (¿nos podemos sentar a la mesa judíos y gentiles? ¿nos podemos casar? ¿podemos orar las mismas oraciones?):  todo hombre que se circuncida, que está obligado a cumplir toda la ley (Gal 5,3) ¿Pero qué pasa con los judíos que han aceptado al Mesías? Aquí la cuestión se complica. La idea que tiene Pablo sobre la Ley es complicada y contradictoria. Una cosa parece clara, es que Jesús resucitado puede salvar con prescindencia de la Ley (sea que la califiquemos positivamente o no). Pero si buscando ser justificados en Cristo, también nosotros hemos sido hallados pecadores, ¿es Cristo, entonces, ministro de pecado? ¡De ningún modo! Porque si yo reedifico lo que en otro tiempo destruí, yo mismo resulto transgresor. (Gal 2,17-18). Más adelante dice: "Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión ni la incircuncisión significan nada, sino la fe que obra por amor. (Gal 5,6). Lo que pasa es que en otros textos es mucho más condescendientes con aquellos cristianos "débiles" que quieren guardar la ley en relación a la carne ofrecida a los ídolos. Así en este y otros textos Pablo parece condescendiente respecto a la Ley: según el Señor ha asignado a cada uno, según Dios llamó a cada cual, así ande. Y esto ordeno en todas las iglesias.¿Fue llamado alguno ya circuncidado? Quédese circuncidado. ¿Fue llamado alguno estando incircuncidado? No se circuncide. La circuncisión nada es, y nada es la incircuncisión, sino el guardar los mandamientos de Dios.Cada uno permanezca en la condición en que fue llamado. (1Co 7,17-20). Pablo es un verdadero fariseo, el criterio final parece ser siempre el bien y la sobrevivencia de la comunidad. La relación complicada con la Ley implica que el apóstol la reconoce como un sistema completo de salvación que responde a las promesas de Dios (Gal 3, 21-29), pero aún así responde más bien a un período de instrucción porque simplemente la Ley no puede resucitar a nadie. Jesús no sólo ha resucitado de la muerte, sino que la fe en Cristo ha resucitado a Pablo de la muerte.  

sábado, 20 de agosto de 2016

El ideario mesiánico de Macabeos y Jesús

Hay en los evangelios sinópticos, en su manera de presentar el ideario de Jesús, y su proclamación del Reino de Dios, algo que refleja el ideal mesiánico presente en el Primer y segundo libro de Macabeos, la familia de los hombres destinados a salvar a Israel (1Mac 5,62). De especial importancia son dos textos que exaltan a  sus líderes: 1Mac 3,3-9 en relación a Judas,  y 1Mac 14-4-15 en relación a Simón. Judas Macabeo es definido como un león en sus hazañas, un cachorro que ruge por la presa (1Mac 3,4), claras reminiscencias mesiánicas de carácter real cuyos orígenes se remontan a dos textos veterotestamentarios. El primero es Os 5,14 que describe al redentor de Israel como león para Efraín, y como leoncillo para la casa de Judá. Yo, yo mismo, desgarraré y me iré, arrebataré y no habrá quien libre. El segundo es Gn 49,9 que se refiere a la descripción del nombre de Judá: Cachorro de león es Judá; de la presa, hijo mío, has subido. Se agazapa, se echa como león, o como leona. En este sentido Judas Macabeo emerge como un héroe de proporciones bíblicas, de fuertes ecos mesiánicos (davídicos), quien está llamado a restaurar y extender la gloria de su pueblo (1Mac 3,3). Pero además de celebrar a Judás Macabeo, el 1Mac también exalta a Simón llegando a reconocer que buscó siempre el bienestar de su pueblo, que aprobó siempre su gobierno y su magnificencia (1Mac 14,4), haciendo referencia al legendario rey Salomón (1Re 5,4). Fijémonos que la descripción del reinado de Simón tiene claras reminiscencias  escatológicas tomadas de Zac 8,4; Ez 34, 27; y  Miq 4,4. El texto se lee de la siguiente manera: La gente cultivaba en paz sus campos,  la tierra daba sus cosechas y los árboles de la llanura sus frutos. Los ancianos se sentaban en las plazas  hablando todos del bienestar reinante, y los mozos vistieron gloriosos uniformes militares… su renombre llegó a los confines de la tierra. Hizo obra de paz en el país, e Israel se llenó de inmenso gozo (1Mac 14, 8-11). Todas estas reminiscencias se celebraban en la fiesta del Hanukkah o fiesta de la dedicación (2Mac 1,9; 2,16-18; Jn 10,22), posibilando que esta imaginario se mantenga en el colectivo. 

martes, 16 de agosto de 2016

La Salvación de los Gentiles en la Alianza Noética

Hay ramas en el judaísmo rabínico que aceptan que algunos gentiles puedan ser salvados como gentiles, en cambio para los que se convierten al judaísmo tienen que vivir bajo la ley. Para las comunidades judías que creían en el Mesías Jesús esta distinción aparece como muy lógica: los judíos que creen en Jesús siguen observando la Ley, los gentiles no la necesitan. Ahora bien, si vamos a la situación más concreta, por ejemplo un fariseo que acepta a Jesús como Mesías, y se hace parte de una comunidad donde la mayoría son gentiles: ¿se sentaría a la misma mesa  con ellos? ¿Se puede casar con una de ellas? ¿Tendría que abstenerse de sus dietas especiales para compartir los alimentos? ¿Observarían juntos el Sábado? Y es que la Ley, no lo olvidemos, marca la identidad judía en la sociedad. Marca las fronteras de la comunidad judía en relación al resto. El problema no estaba en cómo los gentiles podían ser salvados, sino cómo se podría comer con ellos y casarse con ellos. Y es que la salvación de los gentiles era parte del proyecto de Dios y los judíos rabínicos bien lo sabían. Por ejemplo, los mandamientos noéticos estaban destinados a toda la humanidad. Los rabis asumían que la alianza con Noé también asumía mandamientos definidos como justos y humanos (b. Sanedrin 56b) que cumplían la función de la ley natural que cualquier persona sujeta a la razón podría seguir. En un midrás rabínico se incluye en esta alianza el monoteísmo, el no matar, organizar cortes y promulgar justicia, no al adulterio, al robo, a la blasfemia, evitar el comer la carne de criaturas vivas y el reconocimiento del Señor, Dios de Israel, como el único y verdadero Dios (Lv 17-26). Esta interpretación data del siglo III. ¿Cómo se vivían estas obligaciones en el siglo I? No tenemos muchas referencias. Por ejemplo, en Jubileos (7,20-21), y en un contexto polémico contra cualquier salvación del gentil, dice que los mandamientos noéticos son universales e implican establecer justicia, evitar el insesto, honrar a los padres, amar al prójimo, prohibir el adulterio, la promiscuidad y la impureza. En Hch 15,20.29. y 21,25 se establece ciertas obligaciones para los gentiles en el decreto apostólico. Había que abstenerse de comer la carne sacrificada a los ídolos, de la sangre de la carne, o de la carne que no haya sido cortada con el ritual adecuado, de animales estrangulados y asesinados, de matrimonios prohíbidos, incensto y de actitudes sexuales indecorosas. Como sea, tanto los rabis como los cristianos usaron las leyes noéticas de manera positiva, para darles una posibilidad a los gentiles de compartir una porción en el mundo venidero. El contexto es el mismo, comunidades donde los gentiles y los judíos conviven. En el Oráculos Sibilinos  4, 24-39 leemos: 24 Felices serán sobre la tierra aquellos hombres 25 que demuestren su amor al gran Dios con bendiciones 26 antes de comer y de beber, confiados en sus actos de piedad. Ellos se negarán a ver toda clase de templos 28 y altares, edificaciones sin sentido de piedras mudas, 29 mancilladas por la sangre de animales y por los sacrificios 30 de cuadrúpedos; dirigirán su mirada hacia la gran gloria del único Dios, sin haber cometido crimen insensato, 32 ni haber vendido ganancia obtenida en el robo, lo más estremecedor que existe, 33 y sin tener naturalmente deseo vergonzoso por lecho ajeno, 34 ni impetuosidad odiosa y lamentable hacia un varón. 35 Su carácter, piedad y costumbres, 36 nunca otros hombres los imitarán, pues su aspiración será la desvergüenza. 5l Pero los necios,
dirigiéndoles los resoplidos de su mofa y su risa 38 con insensateces, intentarán atribuirles cuantos malévolos y perversos actos cometan ellos.

sábado, 13 de agosto de 2016

Ser Judío...cuestión de circuncisión

Ya en el siglo I el convertirse en  judío también era una cuestión de asumir otras costumbres. Era análogo a llegar a ser heleno como Isocrates explica: Nuestra ciudad [Atenas] ha sobrepasado tanto a otros hombres en pensamiento y oratoria que sus estudiantes han llegado a ser maestros de otros, y ella ha hecho el nombre de los griegos más que una raza o etnia, sino un pensamiento, de tal forma que todos aquellos que comparten nuestra educación, más que aquellos que comparten nuestra naturaleza común, pueden ser llamados helenos (Panegyricus 50). De igual forma que un bárbaro podía llegar a convertirse en un heleno hablando griego y adoptando una manera de vivir griega, un gentil podía considerarse en algún sentido judío a través de la adoración del Dios de Israel y adoptando una manera de vivir judía. Algo parecido está detrás de la afirmación de Josefo al final del siglo I de que la constitución establecida por Moisés no sólo fue el génesis de una nación, sino el nacimiento de una manera de vida (CAp 2, 210).  En el siglo I uno podía ser macedonio y heleno, sirio y heleno, capadocio y heleno. Del mismo modo la conversión al judaísmo emergió como un adoptar ciertas costumbres y creencias. De hecho Josefo admite que costumbres judía se encontraban muy extendidas entre la población gentil de ciertas ciudades griegas. Es el caso del descanso sabático o el abstenerse de comer cerdo (CAp I, 162-167). Lo mismo confiesa Seneca (M. Stern, Autores n. 186). A los ojos externos el practicar esas costumbres ponía al gentil en la frontera del ser judío o gentil. Más aún, el ser judío, aunque en su sentido más estricto conservó como condición sinequanon la circuncisión y siempre fue en primer lugar un asunto étnico, fue adoptando cualidades más y más universales. De allí que Pablo le diga a los gentiles que el ser judío verdaderamente es una cualidad interior (Rm 2, 28-29). Filón dice que el prosélito es quien ha circuncidado sus deseos y placeres sensuales. En la novela José y Aseneth la joven, módelo de prosélito, ha destruido sus ídolos, ha renunciado al politeísmo y ha reconocido al Dios verdadero para servirle como sierva (9,2; 10,13-14). Ahora bien, como hemos dicho en otra entrada, estas condiciones no significan que la persona sea parte de la comunidad judía en estricto rigor. La circuncisión siguió siendo el factor decisivo. Para ser más precisos no bastaba el practicar las leyes judías o adherir al Dios de los judíos, también era necesario incorporarse a la comunidad judía, esto es, a través de la circuncisión. En ese sentido, para Josefo, por ejemplo, el adoptar las costumbres judías es lo mismo que ser circuncidado (Vita 113 y 149). Para San Pablo el ser circuncidado también significaba incorporarse a la comunidad judía. En sus cartas esta es una idea que subyace todos sus argumentos en relación a los gentiles que aceptan a Jesús como Mesías. Para más detalles: The Beginnings of Jewishness: Boundaries, Varieties, Uncertainties p. 1491-1959.

viernes, 12 de agosto de 2016

Ser judío...cuestión de fe a partir del siglo I a.c.

Uno de los cambios más interesantes que se da en el uso del término judío en el segundo siglo a.c. radica en que no se refiriría solamente a un pueblo étnico o geográficamente definidos, sino a todo aquel, con indepedencia de su background, que ha llegado a creer en el Dios de los judíos (sentido religioso) o que es ciudadano de un estado que se ha aliado con los judíos (sentido político). El término Ioudaios es explicado por Josefo teniendo tres significados principales (A.J. II.173): uno es judío en función a su nacimiento y/o geografía; en función de su religión o cultura; en función a si es ciudadano o aliado del estado judío. Este cambio se va viendo, por ejemplo, en 2Mac 6,1 y 6,6 donde el confesarse judío implica más que la circuncisión o el observar leyes ancestrales. De acuerdo a 6,1 la ley de los judíos viene de Dios, lo que implica que ser judío es también creer en el Dios de los judíos, el único y verdadero Dios, el creador del cielo y la tierra.  De acuerdo a 6,6 el ser judío implica seguir las costumbres de estos. Más significativo es 2Mac  9,17 donde un arrepéntido Antioco promete hacerse judío y proclamar el poder de Dios. Aquí claramente el ser judío ya no es sólo una categoría étnica, sino religiosa. Este es el primer texto que da testimonio de este cambio de significado. Entre los textos griegos, a su vez, hasta el primer siglo a.c. Ioudaios siempre tiene un significado étnico-geográfico. Es el caso de Hecataeus de Abdera (n.II par.2); Manetho (n. 19 par. 90 y n. 21 par.228); Hermippus (nos. 25,26); Mnaseas (n. 28); Agatharchides (n. 30); Polybius (n. 32); Laetus (n. 39) etc. Incluso cuando los autores latinos y griegos se refieren a los ioudaios de la diaspora, lo hacen en términos de aquellos que pertenecen a una etnia. Una definición étnica de ioudaios lo convierte en un término estático, infranqueable. Una persona no egipcia no puede convertirse en esa época en un egipcio. Una persona no siria no puede convertirse en un sirio. Lo mismo un no judío no podía llegar a ser un judío. Podía ser un simpatizante, pero nunca un judío propiamente tal. Y esto es precisamente lo que encontramos una y otra vez en la Biblia. Cuando los judíos atacaban y conquistaban una ciudad o nación los destruían, no los incorporaban o convertían al judaísmo. A los cananeos o a los filisteos se les mata o se les obliga a pagar tributos, no se los convierte. Incluso extranjeros simpatizantes como Zelek el amonita o Uría el hitita, nunca se convierten (no se les pasa por la cabeza), nunca son considerados judíos. Textos como Is 56 dan a entender que los extranjeros que se sienten unidos a Israel en este tiempo pre-escatológico son excluídos del culto del templo. La estructura tribal, el mito de un ansestro común, y la relación entre Dios, nación y tierra, todo conspira contra la idea de llegar a ser judíos por conversión. Los gentiles podría bendecir al Dios de Israel, ofrecer sacrificios por Él, estar impresionados por su poder y milagros, reconocerlo incluso como el más grande entre los dioses, pero esto no hacía que llegasen a ser judíos. Por lo tanto el texto de 2Mac 9,17 es realmente importante porque implica el cambio a un entendimiento de este término en un modo religioso. En otras palabras, implica que una persona puede llegar a ser judío cambiando sus creencias y prácticas. Este entendimiento del término Ioudaios se comenzará a adoptar también en la literatura griega y romana de finales del siglo I a.c. donde, si bien sigue teniendo un significado étnico-geográfico, comienza también a referirse a la adhesión a una determinada religión.  

Ahora bien, para entender esta transición también debemos constatar que en el tiempo de los hasmoneos, y bajo influencia de la cultura helénica, naciones más pequeñas que hacían alianza con Judea adoptaban la definición de Ioudaios.  Un ejemplo clásico es el de los idumeos, quienes de acuerdo a Josefo en la A.J (13, 257-258), adhirieon al estado judío aunque no todos voluntariamente. Los idumeos se vieron bajo la disyuntiva de adherir a un estado más fuerte (el de los judíos Hasmoneos) o rebelarse con una gran probabilidad de salir derrotados. El adherir a la confederación judía les garantizaba el continuar viviendo en sus tierras con la condición de aceptar la circuncisión y la obligación de vivir de acuerdo a la ley judía. Los idumeos, y luego los itureos, aceptaron esta incorporación en los días de Alejandro Janeo (83 a.c), ejemplo que no fue seguido por los habitantes de Pella que fueron exiliados y luego su ciudad destruida. Las fuentes son disimiles en relación a cuan voluntaria fue la adhesión de los idumeos o itureanos a la confederación judía (Strabo dice que fue voluntaria; Ptolomeo, obligatoria; Josefo, fifty fifty), pero lo que es claro es que llegaron a ser ioudaios en términos políticos, y en ese sentido observantes de la ley judía. Esta adhesión al judaísmo guarda una fuerte influencia griega. Recordemos que en las ciudades-estados griegas la ciudadania se entiende como un concepto movible, independiente de la cualidad étnica de los sujeto, y dependiente de las alianza que estos establecen con otras ciudades-estados más fuertes. Uniéndose a los judíos, los idumeos y los itureos perdían su ciudadania, sus costumbres y su nombre (ahora son judíos), lo mismo que los poloponesos y los Sicioanos lo hicieron cuando se unieron a la ligar Aquea. Pero pasaban a ser parte de una liga, la judía, mucho más fuerte para enfrentar a sus enemigos. Para más detalles:  The Beginnings of Jewishness: Boundaries, varieties, uncertainties, 1209- 1491

martes, 9 de agosto de 2016

La distinción entre gentiles e Israel en Rm

Cuando Sn. Pablo habla que todo Israel se salvará (Rm11, 26) implica la reunión de todo Israel, las doce tribus. Lo que late es la teología de la restauración, en primer lugar las tribus de israel, luego los gentiles. Y es que Dios es el autor de todas las naciones (Sal 85,9), del modo como Abraham es su padre (Gn 17, 5; Rm 4,16). Las naciones no se confundiría con Israel, sino que se reunirían con el pueblo de Dios, Israel (Rm 15 10; Dt 32, 43): Pueblos extranjeros, alégrense junto con su pueblo. Cuando se reúnan lo harán en Jerusalén, específicamente, en el templo (Is 19,24; Ez 5,5; Rm 11,26). Para Pablo, los gentiles se han bautizado en Cristo a través de su muerte y resurrección, inaugurando una hermandad en el Espíritu. Ellos han llegado a ser hermanos por adopción, distinguiéndose de los judíos quienes son el pueblo de acuerdo a la carne (kata sarka), esto la circuncisión. La unión entre gentiles y judíos se realiza de acuerdo al espíritu (kata pneuma), a través del espíritu de Cristo o de Dios. Por lo tanto, Pablo reserva la distinción kata pneuma y kata sarka. Ambos adorarán a Dios, como una familia, pero permaneciendo diferentes: gentiles y judíos. Ambos, a través del espíritu, podrán llamar a Dios Abba (Gal 4,6; Rm 8,15). El Israel escatológico permanecerá distinto a los gentiles. Pueblos extranjeros, alégrense junto con su pueblo. 15,11: Y de nuevo: Alaben al Señor todas las gentes, que todos los pueblos lo glorifiquen. 15,12: Isaías, por su parte, dice: Aparecerá el brote de Jesé, se levantará a gobernar las naciones: y todos los pueblos pondrán en él su esperanza (Rm 15, 10-12). P. Fredriksen, "The Question of Worship: Gods, Pagans, and the Redemption of Israel", p.197-198. Parece que Pablo, el fariseo, adhiere a visiones escatológicas como las de Zac 2,15-16: 2,15: Aquel día se incorporarán al Señor muchos pueblos y serán pueblo mío; habitaré en medio de ti, y sabrás que el Señor Todopoderoso me ha enviado a ti. 2,16: El Señor tomará a Judá como herencia suya en la tierra santa y volverá a elegir a Jerusalén. Is 56,6-8:  56,6: A los extranjeros que se hayan unido al Señor, para servirlo, para amar al Señor y ser sus servidores, que guarden el sábado sin profanarlo y perseveren en mi alianza, 56,7: los traeré a mi Monte Santo, los alegraré en mi casa de oración; aceptaré sobre mi altar sus holocaustos y sacrificios; porque mi casa es casa de oración, y a mi casa la llamarán todos los pueblos Casa de Oración. 56,8: Oráculo del Señor, que reúne a los dispersos de Israel, y reunirá otros a los ya reunidos. (Y otros: Is 2,3ss; Mic 4,2; Ez 6,21). En estos ejemplos, vemos que las naciones no se perciben como parte de Israel, sino que adoran a Dios como gentiles porque el templo es ahora casa de oración para todas las naciones (Is 56,7). Y es que ser judío tiene una clara ventaja, fueron confiados con los oráculos de Dios (Rm 3,2); a ellos pertenecen la adopción, las alianzas, el don de la Ley, la adoración y las promesas (Rm 9,4); han sido llamados a la existencia a través de la Alianza y los regalos y el llamado de Dios son irrevocables (Rm 11,19). 

domingo, 7 de agosto de 2016

Pablo, la Ley y la Circuncisión

La observancia de la Tora significa distintas cosas a grupos y personas en el primer siglo. Esto implica que la violación de la Tora también significa elementos dispares. Y es que tal como lo indica la literatura del Qumrán y el N.T. en ese tiempo no existía un consenso unánime en muchas materias. Los mismos rabinos se encontraban en un proceso dialéctico que explicaba, ampliaba, o reducía la aplicación de las leyes de acuerdo a las circunstancias concretas que encontraban en la realidad. En este proceso tan complejo debido a las distintas interpretaciones de la definición misma de la Ley, había algo en el que todos estaban de acuerdo: nadie sería capaz de observar todos los detalles de la Ley. Obedecer toda la Ley es una frase que aparece tanto en Pablo (Gal 5,3) como en la literatura rabínica. Pablo dice:  Les aseguro de nuevo que todo el que se circuncide está obligado a cumplir íntegramente la ley. En el contexto rabínico esta frase implicaría la observancia de la ley oral y escrita. Así en b. ´Abod.Zar 2b Dios insiste que Israel guarde toda la Tora, lo cual repite tres veces. Pero lo que esta frase significa no es que hay que obedecer cada una de las normas, sino que las personas tiene que dedicarse de todo corazón a la Tora, esto es, estudiarla y tratar de responder a cada circunstancia de la vida a través del dialogo práctico con los textos de la Tora. Sería el caso, por ejemplo, de Hillel y Shammai, quienes, a pesar de ser fariseos, discutían de muchas interpretaciones en la manera de aplicar la Tora. Incluso el movimiento rabínico en sus estadios más tempranos no era capaz de ponerse de acuerdo en una común halakah. Para más detalles: K. Hedner Zetterholm, "The Question of Assumptions: Torah Observance in the First Century" en Paul Within Judaism: Restoring the First Century Context to the Apostle. p.80-91. Esto es especialmente sensible cuando hablamos de la circuncisión. Pablo utiliza el término circuncisión, como la mayoría de los judíos de la época, como un signo que marca la identidad judía (religiosa y étnica) de una persona que ha decidido comprometer su libertad de acuerdo a la Tora. Por ejemplo, Rm 3,9; 4,12; 15,8-9; Gal 2,1-12. En todos los casos que Pablo habla de la circuncisión lo hace para hablar de adultos, hombres, no judíos. La cuestión de la circuncisión nunca es un tema que se trate para hablar de la obligación de los padres judíos de circuncidar a sus hijos a los 8 días de nacido. Pablo opone la circuncisión con aquellos adultos no-judíos que son seguidores de Cristo. Pablo cree que estos no deben cambiar su estatus de gentiles antes del inminente cambio de eón. Abraham (antes de la circuncisión) ilustra la fe de los seguidores gentiles de Jesús (Rm 3,27-4,25; Gal 3,1-4,7). Pablo insiste que estos no-judíos representan la descendencia prometida a Abraham desde otras naciones. Por lo tanto los judíos deben permanecer no judíos. Pero esta opinión también se circunscribe en una discusión judía de aquella época. Esto se ve claramente en el caso del rey de Adiabene relatado por Josefo. Este era un rey de una nación gentil que quería abrazar el judaísmo. Para Ananías, que representa una opinión en el espectro judío, dice que no es necesario la circuncisión. El rey que honra a Dios sin la circuncisión, a pesar que ha decidido por todos los medios observar las ancestrales tradiciones de los judíos, esto es superior que ser circuncidado (Ant. 20,41). Dios perdonará al rey por no haberse circuncidado, dice Ananías, porque la situación no lo hacía plausible. El pueblo no era judío, no lo aceptaría. El que se suponga el perdón de Dios significa que la situación no era ideal. Luego entra en escena Eleazar, un fariseo que tiene una posición más radical que la de Ananías. El defiende que hay que ser extremadamente precisos respecto a las tradiciones ancestrales. En este sentido dice en tu ignorancia, oh Rey, tú eres culpable de la más grande de las injusticias contra la Torá y por lo tanto contra Dios. Porque tú no debes sólo leer la Tora, no sólo, y más aún, hacer lo que ella te pide. ¿Cuánto más permanecerás incircunciso? (20,44-45). Para esta posición, y es la de la época, para ser judío hay que circuncidarse. ¿Qué significa ser judío? ¿Es una definición étnica o religiosa? Al parecer algo de las dos, pero ya desde el siglo I a.c. implica una identidad religiosa. Para más detalles: M. D. Nanos, "The Question of Conceptualization: Qualifying Paul´s Position on Circumcision in Dialogue with Josephus´s Advisors to King Izates" p. 106-123.

lunes, 1 de agosto de 2016

Relación Gentiles, Judíos y la Alianza (Rm 11)

En Rm 11 comienza afirmando que Dios no ha negado a su pueblo Israel (11,1), sino que ha reservado un resto de acuerdo a su gracia. Lo mismo que en los tiempos de Elías cuando la idolatría abundaba, Dios eligió un resto a partir de su gracia. Así en Rm 11, 5: Del mismo modo, hoy queda un resto, por elección gratuita. Este resto, como veremos, resulta fundamental en el plan de salvación y en la fidelidad de Dios con el pueblo de Israel en general. Y es que en una primera etapa tenemos que la mayoría de Israel no ha creído en el mesías. Este rechazo de Israel en relación al mesías le duele inmensamente a Pablo. Éste nunca ha dejado de ser judío. De allí que clama en Rm 9,2: Siento una pena muy grande, un dolor incesante en el alma: 9,3: hasta desearía ser aborrecido de Dios y separado de Cristo si así pudiera favorecer a mis hermanos, los de mi linaje. 9,4: Ellos son israelitas, adoptados como hijos de Dios, tienen su presencia, las alianzas, la ley, el culto, las promesas, 9,5: los patriarcas; de su linaje carnal desciende Cristo. Este rechazo de Israel no es, sin embargo, completo puesto que hay un resto que ha aceptado al mesías. Lo que Israel buscaba no lo alcanzó, aunque los elegidos lo alcanzaron. Los demás se endurecieron (Rm 11,7). Ahora bien, esta rebeldía de la mayoría de Israel no es la última palabra. La historia la lleva siempre Dios. Pregunto: ¿tropezaron hasta sucumbir? ¡De ningún modo! Sólo que su tropiezo ha provocado la salvación de los paganos, despertando a su vez los celos de Israel (Rm 11,11). El tropiezo de Israel ha provocado la predicación a los gentiles que se han incorporado a la nueva comunidad de creyentes. A pesar del éxito, Pablo recuerda a los gentiles que la raíz son los creyentes judíos. Recuerda que no eres tú quien mantiene a la raíz, sino la raíz a ti (Rom 11, 18). Y es que Pablo quiere recordar a los gentiles que los judíos también se salvarán y que su inclusión no es más que el catalizador para que esta dinámica se produzca. Estos gentiles producirán la envidia de los judíos quienes posteriormente aceptarán al mesías. El texto que justifica esta visión para Pablo en Rm 10,19 es Dt 32, 21: Ellos me han provocado a celo con lo que no es Dios; me han irritado con sus ídolos. Yo, pues, los provocaré a celos con los que no son un pueblo; los irritaré con una nación insensata. En este texto Dios es caracterizado como el marido de Israel, que está irritado porque su mujer se ha enamorado con otra persona. La estrategia de Dios es provocar los celos de Israel a través de otras naciones. El contexto no sólo es Dt 32,21 sino en general los capítulos 27-32 los que para el apóstol profetizan la desobediencia de Israel, su endurecimiento y juicio; el favor de la Alianza dada a favor de los gentiles; el subsecuente celosía de Israel por el favor a los gentiles; y finalmente la redención de Israel. Así, y de manera más específica, en Rm 11,8 Pablo cita Dt 29,4 en relación al endurecimiento de Israel, y en Rm 15,10 cita Dt 32,42 (LXX) donde las naciones están llamadas a regocijarse con el pueblo de Israel. El contexto deutoronomista es interesante porque pone de lleno a la teología paulina en la teología de la alianza: Israel va a desobedecer a Dios y a experimentar las consecuencias de esa desobediencia, el sufrimiento del exilio (Dt 29, 19-28; 31, 16-21). Entonces Israel se arrepentirá y creerá en Dios y experimentará las bendiciones de la restauración, el regreso del exilio a la tierra prometida (Dt 30,1-10), mientras que algunos gentiles también participaría en la redención de Dios con Israel (Dt 32, 43). 

lunes, 25 de julio de 2016

La Torá oral en el Segundo Templo

¿Cuán antigua es la ley oral de los fariseos, con independencia de las historias sobre que Moisés la recibió en el Sinaí? en T.B. Qiddusin 66a hay una historia que se repite en Ant. XIII, 10, 5-6 de Flavio Josefo que es muy ilustrativa respecto a un incidente que probablemente sucedió en el reinado de Juan Hircano (y no bajo el reinado del rey Yannay como dice el texto talmúdico). Este monarca estaba celebrando una cena después de una serie de exitosas conquistas. Muchos fariseos estaban presentes. Entonces un saduceo le pidió en privado al rey que ponga prueba a los fariseos lo que hizo preguntándoles qué aparte de las adulaciones protocolares le dijesen la verdad. Entonces un fariseo dijo: ¡Oh rey Yannay! Te basta la corona real; deja la corona sacerdotal a los hijos de Aarón". Esto lo decía porque la madre del rey había estado cautiva en Modín...esto ofendió de sobremanera a Juan Hircano quien pensó que el fariseo había hablado en nombre de todos ellos. El saduceo se acercó de nuevo al rey y le aconsejó que los aplastara. Y aquí viene la parte que nos interesa. El rey le preguntó al saduceo: ¿y qué pasará con la Torá?. El le respondió: "Sabes bien que está escrita y depositada en el rincón; el que quiera estudiarla, puede ir allá y estudiarla". Aquí el saduceo restringe el significado de la Torá a la meramente escrita. Pero , ¿era éste el significado de la pregunta de Hircano? ¿No es acaso evidente que la tora escrita está en algún rincón del espacio sagrado? De allí que Rab Najman bar Isaac dijo: En efecto, debería haber dicho: Pase esto para la Tora escrita, pero ¿qué ocurrirá con la Torá oral? Lo que está en  juego es la idea que que la tora oral existía durante el segundo templo. Es verdad que no hay testimonios explícitos de la época. En el N.T. se habla de la tradición de los antiguos (Mt 15,1; Mc 7,3) seguramente para hablar de la Torá oral de los fariseos.