jueves, 1 de diciembre de 2016

El Libro de la Creación (1)

El Libro de la Creación es fundamental en el desarrollo de la mística judía de la Cábala. Ahora comenzaremos a detenernos en cada una de las partes de esta obra. En la primera parte se introducen las treinta y dos vías misteriosas de la sabiduría a través de las cuales Dios ha creado el mundo. A través de treinta y dos vías misteriosas de sabiduría el Señor de los Ejércitos ha trazado [su universo] de tres maneras: con la escritura, con la cifra y con el relato. El relato es la manera infinita en las que se pueden combinar las cifras: Con ellas examina, prueba y conoce, piensa, imagina, establece cada cosa en su esencia y sitúa al Creador en su sitio. Se trata de las diez cifras o nombres primordiales (sefirot) y las veintidós letras del alfabeto hebreo. Las sefirot se convertirán en la Cábala en las diez emanaciones de Dios en el Árbol de la Vida. El autor trata de entender a las sefirot  como las Jayot de Ez 1 que se postran y obedecen las órdenes de Dios. Diez cifras sin más, su apariencia es como la visión de un rayo y su límite es infinito. La palabra que está en ellas va y viene. Corren hacia lo que ordenó Dios como un huracán, y ante su trono se prosternan.  Estas vías son abstracciones ideales y representan el Espíritu de Dios, los tres elementos principales de la naturaleza y las seis dimensiones del espacio a partir de las cuales todo fue creado. De la primera sefirá se identifica con el Espíritu de Dios, de la cual emanará el aire primordial a partir de cual Dios creara las ventidós letras del alfabeto. Diez cifras sin más. Uno: es el Espíritu del Dios vivo. Bendito y loado sea el Nombre de la Vida de los mundos, voz, soplo y verbo. Este es el espíritu santo. Dos: el aire viene del espíritu. Con él traza y diseña las veintidós letras [fundamentales]: tres principales, siete dobles y doce simples. Y el aire es en todas una de ellas (la alef). De este aire surge, a su vez, el agua y del agua el fuego. Tres: el agua viene del aire. Con ella traza y diseña el caos y el vacío, el limo y el barro… Cuatro: el fuego viene del agua. Con él traza y diseña el Trono de Gloria…Del agua primordial, el caos cosmológico, y del fuego, el Trono de la Gloria Divina y toda la jerarquía angélica. Las seis sefirot restantes darán lugar a las dimensiones y direcciones del espacio: arriba, detrás, oriente, occidente, sur y norte. 

miércoles, 30 de noviembre de 2016

La correlación y la transferencia de propiedades entre la Torá y la Sabiduría (Sirac, 1Enoc, Qumrán)

¿Cómo se relaciona la ley universal o ley natural con la ley particular que emana a través de la revelación sinaítica? Se dan tres respuestas en el seno del judaísmo. La primera de ellas es establecer una especie de identidad entre ambas, la voz de Dios en las leyes positivas dadas a Israel no se contradice con su voz en el orden de la creación. Esta identidad se realiza en el Sirac, 1Enoc y Qumrán, estableciendo una fuerte correlación entre la Torá y la sabiduría, o bien, entre la Tora y la razón, transfiriendo así propiedades de un lado a otro. Veamos en primer lugar como se da esta estrategía en el Sirac. En este libro (16, 24-17, 14) se dice que la sabiduría de Dios se manifiesta en la creación, y que el conocimiento progresivo continua a través de la instrucción, de la ley, de la alianza, del juicio y la justicia que se dan a los hombres. Por otra parte en el capítulo 24 la sabiduría se presenta a sí misma de una manera viva, atractiva, y termina identificándose con la Ley (24,23). Si bien el espacio de la Torá no es el mismo que el de la creación, ambos (Torá y creación) se topan en cuanto se relacionan con la sabiduría. En otras palabras, la sabiduría se identifica por un lado con la Torá y por otro con la creación, convirtiéndose en un puente entre ambos conceptos. La identificación que Ben Sira hace entre la sabiduría y la Torá convierte a la primera en un don exclusivo de Dios para Israel que se enmarca en un contexto histórico determinado. Encontramos frases como: Si deseas la sabiduría, guarda los mandamientos, y el Señor te la concederá (1,26); Reflexiona sobre el respeto del Altísimo y medita sin cesar sus mandamientos:él te dará la inteligencia y según tus deseos te hará sabio (6, 37);  Quien respeta al Señor obrará así, observando la Ley alcanzará la sabiduría (15,1); Respetar al Señor es síntesis de la sabiduría, cumplir su Ley es toda la sabiduría (19, 20). Para más detalles: What´s Divine about Divine Law,  p.94-97.

En el 1Enoc las leyes que regulan el cosmos no son manifestación de un logos inherente a la naturaleza, más bien son mandamientos dados por Dios para regular el cosmos. En el 1Enoc, lo mismo que en Jubileos, las ordenanzas divinas estan escritas en las tablas celestiales. Más específicamente hablando, los variados elementos naturales son movidos por ángeles que siguen ordenes de Dios (60,11-22; 66,1-2; 69, 21-25). Las leyes impuestas al cosmos son muy firmes, y si las fuerzas de la naturalez o los cuerpos celestiales eligen el desobedecer, entonces son castigados (21, 1-6; 80, 16). En el 1Enoc la sabiduría sirve de puente que habilita a las regularidades cósmicas a influir sobre las normas que guían la conducta humana. En 1Enoc 82, 1-3 la sabiduría se refiere al conocimiento  de los cuerpos celestiales y a la formación del conocimiento relacionado con los calendarios. El concepto de la ley  es, aunque no de manera exclusiva, entendido como el orden universal y comprensivo de la creación. En 1Enoc 80,7-8 explícita que la trasgreción de los mandamientos de Dios por los cuerpos celestiales y las fuerzas de la naturaleza es un correlato al error, la trasgreción, y el mal en la tierra. Esto implica una correspondencia profunda entre los mandamientos de Dios para el universo y los mandamientos éticos de Dios para la humanidad (1Enoc 2, 1-2; 5, 2-4). Para más detalles:  What´s Divine about Divine Law,  p. 98-101.

Por último veamos el caso de la literatura del Qumrán donde el ordén cósmico guarda un correlato con la Ley revelada a través de Moisés. La Torá en el Qumrán se refiere a la ley mosaica, al Pentateuco, y a las escrituras hebreas como un todo. Las mitzvah se refieren a los mandamientos de la Torá, los términos hoq y mishpat pueden referirse no sólo a la Torá sino que también al orden cósmico, a la ley del tiempo, y al orden de todas las cosas creadas. Veamos el siguiente texto (1QS 3, 15-17): Porque el Dios del conocimiento teje todo lo que es y llegará a ser. Antes de que ellas existan El ha establecido por completo su diseño. Y cuando ellas han llegado a ser, al tiempo predestinado, ellas van a ejecutar su trabajo de acuerdo a su glorioso diseño, sin alterar nada. En Sus manos están las leyes de todas las cosas y Él las mantiene en todos sus asuntos. El mundo es gobernado por un establecido y ordenado plan divino presente incluso antes de la creación. En este marco, el concepto de ley implica tanto el orden cósmico y la ley de Israel. El orden divino y las estipulaciones inherentes a la creación y dadas a Israel son entendidas como una unidad. De este modo, era natural para la comunidad organizar su vida en una conformidad básica y escrupulosa harmonía entre la Torá y la creación. El organizar la vida de la comunidad en conformidad con las leyes de la Torá y de la creación implicaban no solamente que los terminos legales eran usados en referencia al orden natural, sino que también los detalles de los mandamientos escritos de la Torá eran elaborados y desarrollados a la luz de lo que la secta percibía como las realidades objetivas del orden natural. Los hombres del Qumrán creían que existía una realidad objetiva y verdadera, la cual se podía conocer desde la observación empírica (CD 12, 14-15), pasando por  el calculo fiable que deriva de la revelación divina (jubileos, calendarios, etc) (CD 4,21), o a través de alguna revelación especial de las realidades cósmicas, sus regularidades, y sus ritmos matemáticos (1QS1, 14-15). Dios ha revelado la Torá en conformidad con esta realidad objetivable. Estos principios son semejantes a lo que encontramos en Jub donde el calendario fue establecido en el momento de la creación, cuando el Sábado fue señalado como signo de todos los trabajos de Dios (Jub 2,1). Desde el comienzo de los tiempos los ángeles más eximios han seguido los sábados (Jub 2, 17-18) y el festival de las semanas (Jub 6, 17-18). Así como los ángeles han observado el Sabado y los festivales en el cielo, Israel está obligada a hacerlo en la tierra (Jub 2, 18-21; 6,30-32) como un mandamiento eterno, ordenados y escritos en las tablas celestiales (Jub 6, 29-30; 15, 25-27).  El objetivo, una unión perfecta entre el cielo y la tierra. Esto se refleja de manera especial en el calendario que es la expresión objetiva del orden de la creación como está escrito en las tablas celestiales. Para más detalles: What´s Divine about Divine Law,  p.101-105

sábado, 26 de noviembre de 2016

Polémica en torno al Nombre de Jesús en la Tosefta y el Talmud

En varias entradas hemos visto la relación entre los milagros de Jesús y la magia (ver: aquí y aquí) . Esto tiene relación también con el uso del nombre de Jesús . Un texto pertinente del uso polémico del nombre de Jesús en el ambiente rabínico se encuentra en la Tosefta Hulin II, 22-23: En cierta ocasión, una serpiente mordió a R. Eleazar ben Dama. Jacob de Keffar Sama vino a curarle en nombre de Yeshua ben Pantera, pero R. Ismael no se lo permitió. Le dijeron: “No te está permitido, ben Dama”. Él [ben Dama] dijo: “Voy a darte una prueba {tomada de la Escritura, tengo derecho] para que él me cure”. Pero, antes que adujese la prueba, murió. R. Ismael declaró: “Dichoso tú, ben Dama, que has salido en paz [de este mundo] sin haber transgredido las ordenanzas de los Sabios, pues quien rompe la barrera de los Sabios, el castigo llega sobre él, como está escrito: “Quien rompe la barrera, la serpiente le muerde” (Ecle 10,8).  Otro texto de polémica rabínica en relación a la acción taumatúrgica de los primeros cristianos está en el Talmud de Jerusalén, Sabbat XIX, 4, 14: Su nieto [de R. Yehoshúa ben Leví] se había tragado algo. Vino un hombre y le murmuró [algo] en nombre de Yeshu ben Pandira, y se curó. Cuando hubo salido, [R. Yhoshúa ben Leví] le dijo: “¿Qué os ha murmurado?”. Él contestó: “Tal palabra”. El [R. Yehoshúa ben Leví] le dijo: “Habría sido preferible que muriese antes que esto”. Y así fue (murió), [como está dicho]: “Como un error que emana de la autoridad (Ecle 10,5)”. Podemos decir que el nombre de Jesús tiene poder en cuanto colabora con la fe del sujeto enfermo y en cuanto remite y actualiza el poder de la resurrección. Esto escandaliza a los rabbis, quienes no se detienen en anatemizar tal actuar.  

jueves, 24 de noviembre de 2016

La interpretación Paulina de Gn 22,17-18 (la descendencia de Abraham)

En el contexto de las promesas de Dios a Abraham tenemos en Gn 22,18: Y en tu simiente ( בְזַרְעֲךָ֔ ) serán bendecidas ( וְהִתְבָּרֲכ֣וּ ) todas las naciones de la tierra. Lo primero que llama la atención es el valor semántico del hitpael en  וְהִתְבָּרֲכ֣וּ, que significaría ser considerado o declarar a alguien como bendito. También llama la atención la preposición beth en tu simiente. El significado de esta beth  estaría dando el siguiente significado: las naciones serán bendecidas a través, o mejor dicho, en el nombre de la simiente de Abraham. Sería un beth instrumental: las naciones se considerarán o se declararán bendecidas por/a través de la simiente de Abraham. En un contexto general Gn 22,18 afirma en primer lugar la futura prosperidad de Israel, y como consecuencia de esta, se implica la bendición de todas las naciones como consecuencia de las promesas de Dios, la fidelidad de Abraham, y la relación entre Dios e Israel. Otro aspecto muy relevante de este versículo es el singular:  בְזַרְעֲךָ֔ . Y es que זרץ puede significar un colectivo como descendencia posteridad, casos en lo que generalmente el verbo está en singular (aunque en algunos casos se da en plural). Cuando זרץ significa posteridad los pronombres, los objetos de los pronombres, y los sufijos se encuentran siempre en plural. Cuando זרץ indica un individuo específico,  aparece con un verbo inflectivo, adjetivos, y pronombres en singular. Con estos principios veamos los versículos Gn 22,17-18. En la primera parte de Gn 22,17 זרץ se refiere a un gran número de descendientes, sin embargo, en la segunda mitad del v.17 ( וְיִרַ֣שׁ זַרְעֲךָ֔ ) y la primera parte del v.18 (בְזַרְעֲךָ֔ ), se estaría refiriendo a un individuo concreto, singular, quien resultará victorioso sobre sus enemigos.  וְהִתְבָּרֲכ֣וּ בְזַרְעֲךָ֔ כֹּ֖ל גּוֹיֵ֣י הָאָ֑רֶץ  en el v.18 implicaría, por lo tanto, la referencia a un descendiente concreto de Abraham a través del cual todas las naciones serían beneficiadas. Esta es precisamente la sofisticada interpretación que hace de este texto San Pablo en Gl 3, 16: Ahora bien, las promesas fueron hechas a Abraham y a su descendencia. No dice: y a las descendencias, como refiriéndose a muchas, sino más bien a una: y a tu descendencia, es decir, Cristo. Para Pablo, en Gl 3,8-14, Cristo tiene que liberar a Israel de la maldición por el incumplimiento de la alianza y ponerla en la correcta relación con Dios. Además, como rey de Israel, Jesús tiene que cumplir lo que Israel como nación no realizó: llevar las bendiciones a las naciones. El realiza ambos acometidos a través de la muerte en cruz. Esta idea paulina, de Jesús cumpliendo con la alianza de Abraham, tiene ecos sinópticos en Lc 1, 54-55 donde ἐλέους (misericordia) traduce el hebreo hesed. No olvidemos tampoco Lc 1, 69-75 y Hch 3, 24-26. Para más detalles: Kingdom through Covenant, p. 1247-1290.

martes, 22 de noviembre de 2016

Las Alianzas de Abraham en Gn 15 y 17

En otra entrada veíamos el contenido de las promesas que Dios había hecho a Abrahám en Gn 12, 1-3. Profundicemos en estas promesas que son consagradas en la Alianza de Gn 15 y Gn 17. Gn 15 encarna las promesas en relación a que Abraham llegará a ser una gran nación de Gn 12, 1-3. En la Alianza de Gn 15 encontramos el siguiente contenido: 
I. Sobre los descendientes (15, 1-6); 
A. Dios se revela a sí mismo y hace promesas (Gn 15, 1)
B. Abrahám escéptico y protesta (Gn 15,2-3)
A´. Dios se revela y confirma (Gn 15, 4-6).
II. La Tierra (Gn  15,7-21)
A. Dios se revela a sí mismo y hace promesas (15,7)
B. Abrahám escéptico y protesta (Gn 15, 8)
A´. Dios se revela y confirma (Gn 15, 9-21)
Las promesas de Gn 15,18 se dan en los siguientes términos: A tus descendientes les daré esta tierra, desde el río de Egipto al gran río Éufrates. Esta promesa se sella con un juramento, como es lo usual, pero que se expresa de manera enigmática en Gn 15,17: El sol se puso y vino la oscuridad; una humareda de horno y una antorcha ardiendo pasaban entre los miembros descuartizados. La presencia de los animales muertos parece confirmar la voluntad que de no cumplir las promesas Dios llegará a ser como ellos. De nuevo, la vida y la muerte se presentan como consecuencia de la fidelidad de la alianza.  La misma imagen la encontramos en Jr 34, 18-20 donde se explicita las consecuencias de la infidelidad al cumplimiento de la Alianza mosaica: A los hombres que quebrantaron mi pacto no cumpliendo las estipulaciones del pacto que hicieron conmigo, los trataré como al novillo que cortaron en dos para pasar entre las dos mitades. A los dignatarios de Judá y Jerusalén, a los eunucos y sacerdotes, a todo el pueblo que pasó entre las mitades del novillo, los entregaré en manos de sus enemigos, que los persiguen a muerte; sus cadáveres serán pasto de las aves del cielo y de las bestias de la tierra. La humareda y la antorcha presente en Gn 15, 17 parecen indicar la presencia de Dios quien confirma la realización o no de la Alianza. Recordemos que ambos son símbolos de la presencia de Dios (Ex 3,2; 13,21; 19,18; 20, 18). Para más detalles: p. 1093-1132.
Gn 17 encarna la promesa de Gn 12,1-3 en relación a que a través de Abraham todas las naciones serán bendecidas. En la Alianza Abrahamica de Gn 17 encontramos el siguiente contenido: 
A. Intención de Yavé de confirmar su juramento sobre la descendencia (Gn 17, 1-2)
B. Abraham cae rostro en tierra (Gn 17,3)
C. Dios promete descendencia y la tierra (Gn 17, 4-8)
D. Es dado el signo de la circunsición (Gn 17, 9-14)
A´. Intención de Yavé de bendecir a Sará con descendencia (Gn 17, 15-16)
B´. Abrahám cae rostro en tierra (Gn Gn 17,17-18)
C´. Dios le promete un hijo de Sará (Gn 17, 19-22). 
D´. El signo de la circunsición es practicado (Gn 17, 23-27). 
En esta alianza vemos que al igual que Gn 12,3 (ser una bendición para las naciones) también se confirma la misión para el pueblo de Israel en relación a los otros pueblos a través de la expresión camina en mi presencia y sé honrado (Gn 17,1). Esta frase implica que Israel está llamado a ser un pueblo que muestre una relación justa con el único y verdadero  Dios delante de los hombres. Dios llama a Abraham a ser luz de las naciones, y a través de él bendecir a todos los pueblos. El ser honrado (Tamín) implica una totalidad sin disminución. Esta misma palabra se utiliza para referirse a Noé en Gn 6,9: Noé fue en su época un hombre recto y honrado, y trataba con Dios. Por lo tanto Dios está llamando a Abrahám a ser un hombre justo, impecable, sincero en su relación con la divinidad, y así cumplir su misión delante de la gente. Esto es interesante porque Abraham y su descendencia parecen ser hombres no muy justos ni honrados en varias de sus actuaciones con gente de otros pueblos: en Egipto (Gn 12, 17-20), con Hagar (Gn 16), Jacob con su hermano Esau etc. Lo interesante es que estas actitudes relucirán en Abraham sólo cuando éste pierda la confianza total en sus propias fuerzas y conozca a Dios como El Shaddai, el todopoderoso. ¿Y cómo se expresa? Pues en el sacrificio de Isaac en Gn 22, 15-18. En este episodio, y respondiendo a la obediencia de Abraham, Dios vuelve a repetir sus promesas: te bendeciré, multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo y como la arena de la playa. Tus descendientes conquistarán las ciudades de sus enemigos. Todos los pueblos del mundo se bendecirán nombrando a tu descendencia, porque me has obedecido. La obediencia de Abraham en este texto ilustra la respuesta ideal del pueblo en relación a la Alianza.  El signo de esta alianza ya se había señalado en Gn 17, la circuncisión (Gn 17,9-14). La importancia de este signo se estructura en el mismo texto: Todo varón incircunciso, que no ha circuncidado su prepucio, será apartado de su pueblo por haber quebrantado mi alianza (Gn 17, 14). Pero,¿y qué significa el ser circuncidado? John D. Meade ("The Meaning of Circumcisión in Israel: A proposal for a Transfer of Rite from Egypt to Israel" Adore Mente 1(2008): 14-29) cree que el origen de la adopción de este ritual en el pueblo hebreo está en el origen sacerdotal egipcio de la práctica. Todos los sacerdotes eran circuncidados en Egipto, Israel, como pueblo sacerdotal (Ex 19,6) también adoptaba este ritual como su sello de identidad. Además, los reyes-sacerdotes de Egipto eran considerados hijos de Dios, consagrados a la divinidad a través de la circuncisión. Israel, como primogénito de Dios también se consagraba a Yavé de la misma forma (Ex. 4, 22-23; Jos 5,2-9). Israel le pertenecía a Yavé como su primogénito y se consagraba a Dios como sus sacerdotes. El que la circuncisión se practique al octavo día nos lleva, por su parte, a la creación donde Dios crea al mundo en seis día, el séptimo descansa, y el octavo...se entendería como una nueva creación. Israel sería el nuevo Adán, el cual, como sabemos, fue rey y sacerdote (p. 1132-3521). Más adelante en Gn 26, 1-5 volvemos a encontrar a alianza de Abraham en un episodio que concierne a Isaac: Sobrevino una carestía en el país —distinta de la que hubo en tiempos de Abrahán—, e Isaac se dirigió a Guerar, donde Abimelec era rey de los filisteos. El Señor se le apareció y le dijo:   —No bajes a Egipto, quédate en el país que te indicaré. Reside en este país: estaré contigo y te bendeciré, porque a ti y a tus descendientes he de dar todas estas tierras. Así cumpliré la promesa que le hice a tu padre Abrahán. Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, daré a tu descendencia todas estas tierras, y todos los pueblos de la tierra desearán las bendiciones de tu descendencia. Porque Abrahán me obedeció y guardó mis preceptos, mandatos, normas y leyes. Más adelante Gn 26,24-25 vuelve a repetir la misma idea, al final de la cual Isaac construye un altar. Nos encontramos en Beersheba, tal como dijimos en otra entrada, siempre los altares se construyen en la tierra prometida. Y por último, consideremos que también Jacob es sujeto de las promesas de Gn 12, 1-3, por ejemplo en Gn 35,11-12: Yo soy el Dios Todopoderoso: crece y multiplícate. Un pueblo, un grupo de pueblos nacerá de ti; reyes saldrán de tus entrañasLa tierra que di a Abrahán e Isaac a ti te la doy; y a la descendencia que te suceda le daré la tierra. Por supuesto, la tierra prometida, Canaán, es el nuevo Jardín del Edén.
  

viernes, 18 de noviembre de 2016

La Alianza: Abraham

Abraham, después de Adán y Noé, simboliza un nuevo comienzo. Y es que Abraham es un nuevo Adán, tal como lo fue también Noé. El contexto es similar, después del pecado de la Torre de Babel, la tierra, una vez más, vuelve al caos delante de Dios. Entonces la divinidad elige a Abraham para volver a repetir las promesas adámicas de Gn 1,28 (cuando Dios bendijo a la primera pareja y les encomendó fructificarse y multiplicarse). Veamos, Gn 12,2ssHaré de ti un gran pueblo te bendeciréharé famoso tu nombre, y servirá de bendición. Gn 17, 2.6.8: y haré una alianza contigo: haré que te multipliques sin medida...Te haré fecundo sin medida, sacando pueblos de ti, y reyes nacerán de ti...Les daré a ti y a tu descendencia futura la tierra de tus andanzas —la tierra de Canaán— como posesión perpetua. Y seré su Dios. Gn 22, 16ss: Por haber obrado así... te bendeciré, multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo y como la arena de la playa... Todos los pueblos del mundo se bendecirán nombrando a tu descendencia, porque me has obedecido. En Gn 26, 3ss el Señor dice a Isaac: estaré contigo y te bendeciré, porque a ti y a tus descendientes he de dar todas estas tierras. Así cumpliré la promesa que le hice a tu padre Abrahán. Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, daré a tu descendencia todas estas tierras...Más adelante tenemos en Gn 26,24: Yo soy el Dios de tu padre Abrahán, no temas, que estoy contigo. Te bendeciré y multiplicaré tu descendencia en atención a Abrahán mi siervo. En Gn 28,3 Isaac bendice a Jacob: El Dios Todopoderoso te bendiga, te haga crecer y multiplicarte hasta ser un grupo de tribus. En Gn 35, 11ss Dios le dice a Jacob: Yo soy el Dios Todopoderoso: crece y multiplícateUn pueblo, un grupo de pueblos nacerá de ti; reyes saldrán de tus entrañas. La tierra que di a Abrahán e Isaac a ti te la doy; y a la descendencia que te suceda...En Gn 47,27 vemos cómo estas promesas se han cumplido en la tierra de Israel: Israel se estableció en Egipto, en el territorio de Gosén; adquirió propiedades allí y creció y se multiplicó en gran manera. En Gn 48,3ss Jacob le dice a José: Dios Todopoderoso se me apareció en Luz de Canaán y me bendijo, diciéndome: Yo te haré crecer y multiplicarte hasta ser un grupo de tribus; a tus descendientes entregaré esta tierra en posesión perpetua. Todos estos ejemplos ilustran hasta qué punto Abraham y su familia heredan el rol que alguna vez perteneció a Adán y a Eva. A su vez, el poseer la tierra de Canaán y la supremacia sobre sus enemigos tiene su paralelo en el poseer el Edén y tener dominio sobre la naturaleza dado en Gn 1,28. En ese sentido la descendencia de Abraham constituyen la verdadera humanidad, y su tierra, el nuevo Edén. En Gn 12, 1-3 se expresan las promesas de Dios a Abraham de la siguiente manera: Sal de tu tierra nativa y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Haré de ti un gran pueblo (a)te bendeciré (b)haré famoso tu nombre (c)y servirá de bendición. Bendeciré a los que te bendigan (d)maldeciré a los que te maldigan (e)En tu nombre se bendecirán todas las familias del mundo (f)En estos versículos hay tres mandamientos (a,b,c), y tres bendiciones con respectivas maldiciones (d,e,f).  La respuesta de Abraham será la obediencia (12, 4-6); la confirmación (12,7) y la obediencia (12, 8-9). En total hay seis promesas que se dividen en dos grupos,  el primero (a,b,c)  son tres promesas de bendiciones dirigidas a Abraham como individuo (se convertirá en una gran nación, será bendecido, y se le dará un gran nombre); el segundo, son tres promesas o bendiciones-maldiciones que se dirigen a las naciones del mundo y están condicionadas a la manera en que estas se relacionen con Abraham.  La primera promesa, que la descendencia de Abraham se convierta en una gran nacion está relacionada con el poseer una tierra. No puede haber una nación sin un territorio, de ahí que este último esté implicito en esta promesa. Esta dimensión de la promesa se explicita en el versículo 7: A tu descendencia le daré esta tierra. El correlato de esta promesa es la obediencia y la adoración que hace Abraham (v.v. 8-9). Es interesante que esta adoración implica el construir un altar, el cual siempre se relacionará con la tierra de Canaán (Gn 12,7.8; 13, 4.18; 22,9).  Cuando Abraham está en Egipto o en Gerar nunca se menciona ninguna ofrenda en un altar. Como sea, este rol sacerdotal de Abraham coincide también con el de Adán. Al final de la canción de Israel una vez cruzado el Mar Rojo se expresan las promesas de Dios de manera muy patente, donde el establecimiento de Israel en Canaán se representa como la plantación de un árbo en la montaña-santuario (Edén) al modo como Gn 2, Ez 28y el Salm 78,54 representan el Jardín con el templo.  Lo introduces y lo plantas en el monte de tu herencia, lugar del que hiciste tu trono, Señor; santuario, Señor, que fundaron tus manos (Ex 15,17).La segunda promesa a Abraham como individuo es la bendición. Esta se da de manera individual a Abraham, y luego de manera colectiva, con sus maldiciones contrapuestas, a las naciones en relación con Abraham. Detengamonos un poco en lo concerniente a las bendiciones y maldiciones. ¿Qué significan? Dios promete bendecir a aquellos que bendigan a Abraham. La misma promesa se convierte en maldición en el caso contrario. Finalmente se dice todos los clanes de la tierra serán bendecidos a través de Abraham. Las bendiciones están relacionadas con la vida, mientras que las maldiciones con la muerte. La bendición tiene que ver con una vida plena, larga, la buena vida en relación a la salud, una familia grande de que preocuparse, éxito económico, tierras, poder sobre los enemigos. Las bendiciones operan en el contexto de la alianza con Dios y son la manifestación de la fidelidad y obediencia con la que el hombre responde a Dios. La maldición, por otra parte, ocurre cinco veces en Gn 1-11 (3,14.17; 4,11; 5,29; 9,25) e implica una pérdida progresiva de los bienes, salud, relaciones. Es el paso desde el Edén a Babel. Es la muerte.  La Tercera promesa dice relación con que Dios hará del nombre de Abraham uno grande. Tener un gran nombre dado por Dios en la Biblia es relacionado con una figura real (2Sm 7,9). En este sentido esta promesa se relaciona con la promesa dada a David cuando Dios estableció con él una alianza:  Yo he estado contigo en todas tus empresas; he aniquilado a todos tus enemigos; te haré famoso como a los más famosos de la tierra (2Sm 7,9). Abraham aparece, entonces, al igual que Adán como una figura real. A pesar que nunca es llamado rey, el rey de Gerar lo trata como un igual, los habitantes de Hebrón le llaman principe de Dios (Gn 23,6) y sus campañas militares en Gn 14 lo ubican a la par de los reyes. O pensemos también en el famoso incidente con Melquizedek de Gn 14, donde se le reconoce en un rol real y sacerdotal. Bendito sea Abrán por el Dios Altísimo, creador de cielo y tierra; bendito sea el Dios Altísimo, que te ha entregado tus enemigos.  Y Abrán le dio la décima parte de todo lo que llevaba (Gn 14, 19-20). Para más detalles: Kigdom through Covenant, p. 996-1074

miércoles, 16 de noviembre de 2016

La Ley en el discurso Greco-Romano

Para entender cómo el cristianismo primitivo adoptó la Torá, debemos acercarnos brevemente a la idea de la ley en el pesnamiento págano. Ya hemos estudiados varias entrados en relación a Filón de Alejandría. Los pre-socráticos (VI a.c.) introdujeron la idea de un order racional que gobernaba el cosmos y el orden racional que debería regir a las comunidades humanas. Este orden racional podría ser discernido en la naturaleza porque es allí donde se encarna, además de en cada ser humano. De Heráclito de Efeso (535-475 a.c) sería la siguiente frase: Todas las leyes humanas son alimentadas por la única ley divina (Fragmentos, DK B114). Los estoicos, más adelante, hablarán de la ley divina, Dios era la naturaleza, la naturaleza era divina. De esto se sigue que el orden racional o la razón eterna de la naturaleza (el logos) no es otra que la eterna razón de Dios. Los estoicos enfatizaban  la distinción entre la ley divina no escrita y las leyes positivas escritas. La ley divina no es otra cosa que la razón por sí misma, la inmutable razón que ordena el cosmos y que trasciende los particulares de la existencia humana. Es por lo tanto, universal. Esta ley natural universal se relaciona con la verdad en un dialogo atribuido a Platon, Minos. En esta obra, Socrates provee una definición realista de la ley humana como una opinión verdadera, como un descubrimiento de lo que es (Minos  315a3, 315b1), en oposición de la definición de la ley como un acuerdo social sobre alguna materia en particular por parte de los ciudadanos. La verdadera ley, entonces, sería expresión de una realidad objetiva. La ley, por lo tanto, tendría una doble ascepción, la primera, la verdadera ley, la segunda, la legislación humana.  Para Cicerón sólo existe una verdadera ley, que es la razón verdadera, que está en acordancia con la naturaleza. El logos, que no es otro que la ley de la naturaleza, racional y universal, está en todos lados, es inmutable, y une a todos los hombres y a las naciones. La ley verdadera es la razón en concordancia con la naturaleza, extendida sobre cada uno, consistente, eterna, cuya naturaleza es abogar por el deber a través de las prescripciones e impedir las acciones malas por las prohibiciones...una ley, eterna e inmutable, va a sostener el bien de todos los pueblos en todos los tiempos (Cicerón, La República, 3,33). En otras palabras, cuando la ley natural está segura y establecida en la mente humana, entonces esta es la mente y razón de un hombre prudente. Por lo tanto, tal como la mente divina es la más eximia de las leyes, también cuando en ser humano llega a la madurez, esta reside en la mente del hombre sabio (Cicerón, De Leg. 2.11). La ley natural, al ser universal, implica una universalidad del hombre sin importar su cultura. Cuando al filósofo cínico Diogenes de Sinope se le preguntó de dónde era, contestó: Yo soy ciudadano del mundo (Diogenes Laertius, bk 6, capt. 63). Este ser cosmopolita lo liberaba a seguir las leyes de la naturaleza en vez de las leyes y convenciones de la polis. Por otra parte, Zeno de Citium (IV-IIIa.c.), fundador del estoicismo, decía: los asuntos de nuestra gente deben basarse no en ciudades o distritos, cada uno marcado por su propio sistema legal, sino que nosotros debemos considerar a todos los hombres como nuestros conciudadanos y residentes locales (Plutarco, Sobre la Fortuna de Alejandro 329A-B SVF 1.262). Volviendo a Cicerón (De leg. 1.23), éste decía que los estoicos debían considera como la única ciudad la comunidad de dioses y humanos gobernados por la verdadera razón, la ley natural, y esos son las personas de sabiduría y virtud. Tambien podemos señalar el esceptisimo platónico en relación a la posibilidad que la ley escrita o positiva pueda ser fiel a la ley divina. La ley escrita no puede prescribir con adecuada exactitud lo que es bueno y justo para cada miembro de la comunidad al mismo tiempo (Statesman, 294a 10-b6). Y es que desde esta perspectiva la ley positiva es inherentemente imperfecta y en necesidad perpetua de enmiendas o ajustes atendiendo a los casos particulares. Lo que es positivo en el caso de la perfecta ley divina, esto es la inmutabilidad,  es precisamente el peligro que se expresa en la imperfecta ley humana. En ese sentido, para Platón, sería mucho mejor ser gobernados por un grupo de sabios que atiendan las circunstancias particulares que se presentan en cada individuo, que por leyes humanas positivas en constante necesidad de actualización.  Para más detalles: What´s Divine About Divine Lay? Early Perspectives.  p. 54-67

lunes, 14 de noviembre de 2016

Alianza: Noé como justo

La primera vez que aparece la palabra berit en el A.T. es en Gn 6,18 haciendo referencia a la alianza con Noé. En Gn 6,5 leemos Al ver el Señor que en la tierra crecía la maldad del hombre y que toda su actitud era siempre perversa. Más adelante encontramos, Gn 6, 11-13: La tierra estaba corrompida ante Dios y llena de crímenes. Dios vio la tierra corrompida, porque todos los vivientes de la tierra se habían corrompido en su proceder. Y Dios dijo a Noé:   —Veo que todo lo que vive tiene que terminar, porque por su culpa la tierra está llena de crímenes; los voy a exterminar con la tierra. La corrupción de la tierra implica que una situación originalmente bella y buena se ha arruinado. El responsable es el hombre: se arrepintió de haber creado al hombre en la tierra, y le pesó de corazón.
  Y dijo el Señor:  —Borraré de la superficie de la tierra al hombre que he creado; al hombre con los cuadrúpedos, reptiles y aves, porque me arrepiento de haberlos hecho. El diluvio, entonces, se manifiesta como un juicio divino en respuesta del corazón humano que se ha desviado y corrumpido. Sin embargo, y en contraposición a sus contemporaneos, Noé aparece como un hombre justo y contaba con el favor divino, Pero Noé alcanzó el favor del Señor.Noé fue en su época un hombre recto y honrado, y trataba con Dios, (Gn 6,8-9). La justicia de Noé implica que se relacionaba con Dios y con los hombres con lealtad y fe. La expresión heqim berit en Gn 6,6.9, y como veíamos en otra entrada, indica que Dios no está iniciando una nueva relación o alianza con Noé, sino más bien, está profundizando una anterior, una que tenía que ver con el cuidado de la creación de parte de los hombres, más específicamente con las bendiciones y mandamientos que lo había unido con Adán, Eva y sus descendientes. Es sabido los paralelos que se encuentran entre el relato de la creación y el diluvio: la nueva creación surge desde el caos dominado por las aguas (Gn 1,2; 8,1) donde Dios hace aparecer un viento que las retira dando paso a la tierra firme. El relato del diluvio es el preámbulo de la nueva creación. Luego, en el segundo día, tal como en un inicio Dios dividió las aguas (Gn 1,6-7), volverá a juntarlas restableciendo los límites entre el cielo y la tierra. En una tercera fase o día, tal como Dios había separado la tierra y definido la que podía ser arable (Gn 1,9; 8,3-5). En la cuarta etapa el cielo vuelve a acoger a las aves (Gn 1,20-23; 8,6-12). En la quinta, las creaturas del cielo y la tierra son llamadas desde el arca tal como Dios las había llamado en la creación (Gn 1, 24-25; 8,17-19). En la sexta, hace su aparición el nucleo familiar, como imagen de Dios (Gn 1, 26-28; 8, 16.18; 9, 6). En la séptima etapa el Rey celestial bendice a la humanidad, los alimenta con los frutos de la tierra restaurada, y renueva el mandamiento que hace de los hombres los señores de la creación (Gn 1,28; 9,1-2). En todo este contexto, Noé aparece como el nuevo Adán. La bendición y el mandamiento que le es dado a Noé es el mismo que recibió en su momento Adán (Gn 9,1; 1,28).  En Gn 9, 1-7 se le dice a Noé que sea fecundo y llene la tierra, lo mismo que se le había dicho a Adán. En Gn 9,2 se menciona que los animales salvajes y las aves le temerán, lo mismo que se deduce en Gn 1 cuando a Adán se le encomienda someter la tierra y sus seres vivos. Así como en Gn 1, 29-30 las plantas le fueron dadas a Adán para su sustento, los animales le son dados para el mismo propósito para Noé. La restricción a esta concesión está dada en la prohibición de comer la carne con la sangre del animal. En la alianza sinaítica se detallarán más aspectos de este mandamiento, también en lo concerniente a como secar la carne (Lv 3,17; 7,26-27; 19,26; Dt 12, 16-24; 1Sm 14,32-34). Veamos también que la vida humana aparece en ambos relatos como especial y muy valiosa. La raza humana es una familia. Todos estamos relacionados. Si en la historia de Caín aparece por primera vez la palabra hermano (Gn 4,2.8.9.10.11.21) en Gn 9,5 leemos,  Yo pediré cuentas de la sangre y la vida de cada uno de ustedes, se las pediré a cualquier animal; y al hombre le pediré cuentas de la vida de su hermano. La alianza noética aparece en varias partes de la biblia, haciéndose así parte de la gran historia narrada en la biblia. Tenemos así Is 24,3-5 donde se hace referencia a todos los hombres rompiendo la alianza eterna, haciendo alusión probablemente a la Noética: Queda la tierra rajada, queda saqueada –el Señor ha pronunciado esta amenaza–. Languidece y se debilita la tierra, desfallece y se debilita el mundo, desfallecen el cielo y la tierra, la tierra está profanada bajo sus habitantes, que violaron la ley, trastocaron el decreto, rompieron el pacto perpetuo.  También tenemos a Is 54, 9-10 donde Isaías compara la nueva alianza con la alianza noética. Lo que unifica a ambas es la obligación que tiene Yavé de cumplir las promesas, no destruir la tierra como juicio y no quitarle su amor y lealtad en la alianza de paz:  Me sucede como en tiempo de Noé: juré que las aguas del diluvio no volverían a cubrir la tierra; así juro no enojarme contra ti ni reprocharte. Aunque se retiren los montes y vacilen las colinas, no te retiraré mi lealtad ni mi alianza de paz vacilará —dice el Señor, que te quiere. Por último mencionemos Jr 33, 19-26 donde aparece una expresión (mi alianza con el día y mi alianza con la noche) que bien puede referirse a la Alianza con la creación (Gn 1) que la alianza noética profundiza. Para más detalles: Kigdom through Covenant p.655-657

viernes, 11 de noviembre de 2016

Alianza: La dualidad vida y muerte, y la actitud del siervo en el rabinismo.

Cuando hemos visto la dualidad vida-muerte que se juega en la idea de la Alianza decíamos que el hombre se convierte en un ser insignificante delante del absoluto de Dios. Esta idea tan típica del pensamiento arcaico del oriente medio, también está presente en la literatura rabínica en Sifre Num Shelah 115 que equipara a Israel con un esclavo que debe obedecer las órdenes de su maestro sin cuestionarlas. "Yo soy Yavé tu Dios quien te ha traído desde la tierra de Egipto para ser tu Dios" (Nm 15,41). Otra interpretación: ¿Por qué se menciona el éxodo desde Egipto en conección con los detalles de cada mandamiento? ¿Con qué podremos comparar este asunto? A un rey que tenía un amigo cuyo hijo fue tomado en captividad. Cuando él le redimió lo hizo no como a un hombre libre sino como a un esclavo de tal forma que si el rey decretase algo y el hombre no quisiese obedecerle, el rey pudiese decir, "¡Tu eres mi esclavo!". Cuando ellos llegaron a una provincia, él le dijo: "calzadme la sandalia, lleva mis ropas y llévame a la casa del baño". El amigo del hijo comenzó a poner objeciones. El rey tomó el documento de redención y le dijo: "¡Tu eres mi esclavo!". De igual manera, cuando el Santo, bendito sea, redimió a la descendencia de Abraham  su amigo no los redimió como hombres libres sino como esclavos. Si él decretase algo y ellos no lo aceptasen, él les dirá: "¡Vosotros sois mis esclavos!" . Recordemos, en estos textos el ideal humano es el siervo obediente que valoriza de sobremanera los decretos de su maestro. La ley no es sino el medio desde el cual el hombre se confía totalmente a Dios. Un comentario al Lv 20,26 nos da una pista sobre esta manera de pensar: "Tú debes ser santo para mí, porque Yo, Yavé, soy santo" (Lv 20,26), tal como Yo soy santo, tú debes ser santo; tal como yo aparte, así tu debes estar aparte. "Y yo te he separado de todos los pueblos para que seas mío" (Lv 20,26), si tu permaneces aparte de todas las naciones, entonces eres mío, sino, entonces tu perteneces a Nabudonoconosor y a su clase. R. Elazar b. Azariah dijo: ¿Cómo puedo saber que una persona no diga "yo no quiero vestir fibras mixtas, yo no quiero comer cerdo, yo no quiero cometer actos sexuales incestuosos", sino más bien, "yo quiero esas cosas, pero ¿qué puedo hacer? Porque mi Padre en los cielos ha impuesto estos mandamientos sobre mí?" Entonces la escritura dice, "y yo os he separado de los pueblos para que seáis míos". El será separado del pecado y aceptará el reino de los cielos sobre sí mismo (Sifra Qedoshim 10,21-22). La Ley es una marca conciente de identidad, incluso más si contradice los deseos humanos. Es la rendición a Dios. Y sólo de esta manera el hombre se hace miembro del pueblo de Dios. La idea que la Torá pueda contraponerse a los deseos del hombre es propia del pueblo judío, y contradice la idea griega sobre la ley natural que sigue lo divino y atrae todo lo propiamente humano. También contradice la idea paulina que entiende la oposición entre la Torá y los deseos de la carne como el fracaso de la Tora (Rm 7,14. 18. 22-24). Nada más lejos para algunos rabinos quienes pensaban que esta opisición no era sino expresión de la aspiración humana más grande y permanente de rendirse a Dios. Rendición que ha de hacerse motivada por el amor como leemos en Sifre Dt 41: "amando a Yavé vuestro Dios" (Dt 11,13). Si uno dice: Mirad yo estudio la Torá para llegar a ser rico o para ser llamado "Rabi" o para merecer una recompensa en el mundo venidero , las escrituras dicen"amando a Yavé vuestro Dios", todo lo que tu haces debe hacerse sólo por amor. Citemos también Sokho in m.Avot 1,3: No seáis como los siervos que sierven a sus amos por la recompensa, más bien sed como los siervos que no sirven a sus maestros por la recompensa, y dejad que el asombro de los Cielos estén sobre vosotros. Para más detalles: What´s divine about divine Law? p.  252-256