El templo de Jerusalén y el Jardín del Edén.

He puesto algunas entradas que explican la relación entre el paraíso y el templo de Jerusalén.  Me gustaría acercarme al mismo tema a través de la relación entre el texto del Gn 1-3  y la Alianza del Sinaí cuando se trata el tema del tabérnaculo divino. Veamos la relación entre ambos textos. Primero, el diseño del tabérnaculo dado a través de siete oráculos divinos a Moisés es coincidente con los siete días de la creación (Gn 1,5//Ex 25,1; Gn 1,8//Ex 30,11; Gn 1,13//Ex 30,17; Gn 1,19// Ex 30,22; Gn 1,23// Ex 30,34; Gn 1,31//Ex 31,1; Gn 2, 1-3 Sabbath//Ex 31,12 Sabbath). En ambos casos, la creación y el tabérnaculo terminan con una referencia al Sabbath con el verbo כלה ("terminar" o "completar") (Gn 2,1// Ex39,43). En ambos casos existe una "inspección" del trabajo realizado (a través del verbo observar) (Gn 1,31//Ex 39,43), como una bendición ( ויברד) de éste (Gn 1,22.28; 2,3// Ex 39,43).  En ambos casos el Espíritu de Dios aparece como un poder en relación a la creación (Gn 1,2// Ex 31,3) . Existe, por lo tanto, una relación entre el Paraíso prometido a Adán ( o tierra prometida prometida al pueblo de Israel) y el tabérnaculo divino. Segundo, otras coincidencias presentes la encontramos en el uso del verbo "caminar" (התהלד)  de Gn 3,8, por una parte, y Lv 26,12  y Dt 23,14, por otra, que se refieren a la presencia de Dios en el tabernáculo. Tercero, el querubín que guarda el acceso del árbol de la vida en el este del Jardín (Gn 3,24) está representado en las córtinas del templo y es quien guarda el tabernáculo al cual se accede también desde el este (Ex 25,18-22; 26,31). Cuarto, los términos que describen la actividad de Adán en el paraíso, "cultivar" (עבד) y "guardar" (שמר) (Gn 2,15), coinciden con las de los levitas en el tabernáculo (Nm 3,7-8; 8,26; 18,5-6). Quinto, la oración de Gn 3,21 en referencia a las túnicas con las que vistió Dios a Adán y Eva sólo encuentran paralelo en la descripción de las vestimentas de los sacerdotes en Ex 29,5.8; 40,14; 8,13, y más aún en el hecho que estos vestidos se dan para cubrir su desnudez (Ex 20,26). Sexto, los materiales preciosos que se encuentran en el Jardín o sus alrededores (Gn 2,12) son abundantes en el tabernáculo y en las vestimentas del sumo sacerdote (Ex 25,7; 28,9-14.20; Num 11,7). Séptimo, el árbol del conocimiento en el Jardín sugiere el paralelo con el libro de Ley que se guarda en el Santo de los Santos (Ex 25,16; Dt 31,26; Salm 19,8-9). El Jardín es descrito como fuente de aguas (Gn 2,10-14), lo mismo con posteriores descripciones del templo en el Sal 46,5 y Ez 47. En  otras palabras, el tabernáculo es una copia del prototipo celestial que fue el Jardín del Edén (Ex 25,9.40; 26, 30; Num 8,4). 


El paralelo entre el Jardín del Edén y el tabernáculo se condice también con el existente entre el relato del Gn 1,3 y la instauración y el contenido de la Alianza entre Dios e Israel. La caída y la restauración de Israel después del incidente del becerro de oro (Ex 32-34) es expresión de la caída y consecuencia del pecado de Adán. La maldición que cae sobre la serpiente  (Gn 3,14-15), la mujer (Gn 3,16) y el hombre (Gn 3,17-19) anticipa la estructura del código de pureza que encontramos en Lv 11-15 (Lv 11 impureza relacionada con animales; Lv 12 impureza relacionada con la mujer; Lv 13 impureza relacionada con el hombre). Una vez que Adán y Eva han violado el décimo mandamiento se distancian de Dios a causa del temor (Gn 3,8). Intentan cubrir su desnudez, pero finalmente será Dios quien les proveerá de los vestidos (Gn 3,21). Lo mismo en el Éxodo. Dios aparece al pueblo produciendo temor (Ex 19,19), luego escuchan el decálogo (Ex 20,1-17), luego se expresa el arrepentimiento temeroso del pueblo (Ex 20,18-21) y se concluye con el mandamiento de cubrir la desnudez en el servicio a Dios (Ex 20,26). Tengamos en cuenta también que en el relato del Gn 1-3 el tema de la comida (אכלה) es muy importante (1,29.30, 6,21; 9,3; 2,16.17; 3,1-6.11-14. 17-19.22) lo mismo que en la Alianza del Sinaí. En términos generales podemos decir que a Adán se le presentan dos opciones, obedecer a Dios teniendo como resultado el vivir y servir en el Jardín (Gn 3,24) o desobecer a Dios teniendo como resultado en el exilio y la muerte.  Lv 18,5 plantea la misa opción al pueblo de Israel:  Cumplan mis leyes y mis mandatos, que dan vida al que los cumple. Yo soy el Señor. Para más detalles: Seth D. Postell, Adam as Israel, Genesis 1-3 as the Introduction to the Torah and Tanakn, Pickwick, Oregon, 2011, p. 108-119.