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Filón de Alejandría: el Logos como manifestación de Dios

En varias entradas hemos visto qué entendía Filón de Alejandría acerca de la Sabiduría: era la esposa de Dios, Padre y Madre de los hombres, e hija de Dios. Estas ideas son fundamentales al momento de entender la teología de los dos poderes en el cielo en el judaísmo del tiempo de Jesús (presente por ejemplo en el prólogo de Jn). También lo son para entender el desarrollo de la posterior mística judía del encuentro erótico entre la shekina y Dios. La idea del Logos o Palabra es también importante en relación a la Sabiduría. Según el filósofo Dios había creado el mundo y se había revelado a los profetas a través de Su Palabra, que es coincidente con Su Sabiduría. Escuchemos a Filón: De ahí, que, mientras que la voz de los mortales se oye, los oráculos sagrados nos confíen que las palabras de Dios se ven al modo en que se ve la luz, pues se nos ha dicho que todos vieron la Voz (Ex 20,18), no que la oyeran; y es que lo que allí aconteció no fue el impacto causado por el aire por órganos tales como la boca y la lengua, sino el esplendor radiante de la virtud propagándose cual una fuente de razonamiento. […] Por eso [Moisés], con toda justicia, llama “visible” a la voz de Dios, ya que, siendo ella muy distinta de la empleada al enunciar [mediante el lenguaje] los verbos y los nombres, el ojo del alma es el único que logra verla (Migr. 47-48).


Otro ejemplo que sigue la misma idea del Logos como segunda divinidad la encontramos en Quis rerum divanarum heres sit, 205-206: El Padre de todas las cosas ha otorgado a Su Verbo, que es también su principal mensajero y el más elevado de todos en edad y en rango, la prerrogativa de ocupar una posición limítrofe entre las criaturas y el Creador. Inmortal, intercede suplicante por los afligidos mortales al tiempo que actúa como el embajador de un soberano ante sus súbditos. Se gloría de esa especial prerrogativa diciendo: “yo estaba entre el Señor y vosotros” (Dt 5,5), o se, no soy ni increado como Dios ni creado como vosotros, sino que me encuentro a medio camino entre ambos extremos, como garantía para ambos.