La herejía de los dos poderes en el cielo y los cuatro que entraron en el Pardes



En la Torá hay dos descripciones del Dios que se revela: uno es que el separa las aguas del mar Rojo, un Dios guerrero, como si fuera joven; el otro, es el que revela los diez mandamientos en el Sinaí, lleno de sabiduría y misericordia, como si fuera un anciano. Esta correlación está presente también en la figura del Anciano de Días y del Hijo del Hombre en Dn 7: un Padre y un Hijo. ¿Dos poderes en el cielo? Ciertamente es así para parte del judaísmo del segundo templo…pero con la concreción y expansión del cristianismo, estas ideas serán definidas como herejía por el emergente judaísmo rabínico. Un ejemplo que vale la pena tener en cuenta: Leemos en un versículo: “Su trono llameaba” [Dn 7,9], y en otro [lugar del mismo] leemos: “ Hasta que fueron puestos sus tronos y un anciano de días tomó asiento” [Dn 7,9]. No hay ninguna dificultad aquí: uno [de los tronos] era para él y el otro para David.Como nos enseña una barayta [una tradición tannaítica extramisnaica]: Uno era para él y el otro para David es lo que Rabbi Aquiva dijo. Rabbi Yose el Galileo le dijo a su vez: ¡Aquiva! ¿Cuándo dejarás de profanar la Sejina? Habría que decir más bien: Uno [de los tronos] era para su justicia y el otro para su misericordia.¿Aceptó él esta explicación?¡Venid y oíd! Uno era para su justicia y el otro para su misericordia; esas fueron también las palabras de Rabbi Aquiva (TB Hagiga 14ª).

La solución rabínica, por lo tanto, salva la unicidad de Dios a través de un modalismo divino. Algo que después, en el misticismo de la cábala, dará paso a una idea más elevada de los dos brazos de Dios (o emanaciones): la justicia y la misericordia. Idea que ya estaba presente en Filón de Alejandría (irónicamente, un gran adherente a la teología de los dos poderes en el cielo) cuando comenta la función de los dos querubines que se hayan sobre el arca de la Alianza. Como sea revisemos, aún, otro texto rabínico pertinente que nos habla del relato de los cuatro que entraron en el pardes y que relaciona la desgracia de quienes no regresaron sanos con el aceptar la herejía de los dos poderes en el cielo: Nuestros rabinos enseñan que quienes visitaron el Pardes fueron cuatro. ¿Quiénes fueron? Ben Azzai y Ben Zoma, Aher y Rabbi Aquiva […] Aher taló sus árboles. Rabbi Aquiva [entró y ] Salió en paz[…]
“Aher taló sus árboles”. A él se refiere el versículo que dice: “No consientas que tu boca te haga culpable” [Qo 5,5]. ¿Qué significa esto? [Aher] vio que Metatrón tenía permiso para sentarse [a la derecha de Dios] y [para] poner por escrito las buenas obras de Israel. Dijo: ¡Pero se nos ha enseñado que nadie tomará asiento en lo alto y que no habrá  allí lugar para la competencia, ni […] para la fatiga! ¡O es que hay en el cielo, Dios no lo quiera, dos poderes! Sacaron de allí a Metatron y lo azotaron con sesenta azotes de fuego. Le dijeron: “¿Cuál es la razón por la que al verlo no te pusiste en pie?” Y le permitieron borrar las buenas obras de Aher. Una voz dijo desde el cielo: “¡Regresad, rebeldes!” [Jr 3,14.22], esto es, todos, salvo Aher.Y añadió “Dado que él ha sido expulsado del mundo por venir, ¡dejad que salga y que disfrute de este mundo!”. [Aher] salió [de allí] y se dio a la mala vida. Se fue con una prostituta cuyos servicios solicitó. Pero ella le dijo: “¡¿No eres tú Elisa ben Abuya?!”. Él arrancó un rábano un sábado y se lo ofreció. Y ella exclamó entonces: “¡Ha de ser otro!” (TB Hagiga 15,a). 

Recordemos que además de Aher, también Ben Zoma y Ben Azzai cayeron en la herejía de los dos poderes en el cielo. Leemos en Génesis Rabba 5: Rabbi Levi dijo: Hay entre quienes predican algunos que, como Ben Zoma y Ben Azzai, proclaman que la voz del Santo, Bendito y Único, se convirtió en Metatron sobre las aguas, según está escrito: “¡La voz de Dios sobre las aguas!” [Sal 29,3]. Rabbi Aquiva fue el único que se arrepintió de sus anteriores opiniones, el único de los cuatro que, “entró y salió en paz [del Pardes]” (TB Hagiga 14b]. Para más detalles: Daniel Boyarin, Espacios Fronterizos, Judaísmo y cristianismo en la Antigüedad tardía, Trotta, p. 237-242.