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El presente y futuro del Reino en Jesús y los rabinos

De el Reino de Dios en Sifre de Dt 32,29 se dice: Si Israel guarda las palabras de la Ley que se les ha dado, ningún pueblo o reino podrá reinar sobre él. ¿Y que es lo que esta Ley dice?Tomad sobre sí el yugo de Mi Reino e imitad unos a otros en el temor de Dios y en la práctica de la bondad unos a otros. Lo interesante de este texto es que incluso en el presente pueden haber personas que de alguna manera están viviendo en el Reino de Dios. Cada persona que tome sobre sí misma el yugo de la Ley remueve desde sus hombros el yugo del gobierno y de las preocupaciones diarias. Sin embargo, quien remueva el yugo de la ley va a ser devorado por el yugo del gobierno y las preocupaciones diarias (M. Avot 3,6).  Otro texto interesante, Tanto cuanto Israel cumpla la voluntad de Dios , no habrá nación o reino que pueda gobernar sobre ella. Pero si ellos no hacen la voluntad de Dios, Él los entregará en las manos de las naciones más bajas y no sólo eso, sino debajo de los pies de las bestias de la nación más baja (Sifre en Dt piska 304; Mekhilta en Ex 19,1). En todos estos textos el Reino de Dios emerge del poder de Dios y es realizado por los hombres en la tierra. El hombre puede y debe trabajar por la realización del Reino: ¡Arrepiéntanse que está cerca el reino de los cielos! (Mt 4,17). También hay que destacar que tanto para Jesús como para los rabinos el Reino de Dios es tanto presente como futuro. La llegada del reino de Dios no está sujeta a cálculos; ni dirán: míralo aquí, míralo allí. Pues está entre ustedes (Lc 17, 21). Entonces, para Jesús habría personas que ya están en el Reino de los cielos. La diferencia con los rabinos radicaría en que para estos el Reino es una realidad que no cambia, que está siempre presente de algún modo; para Jesús, en cambio, hay un específico momento histórico, con la predicación del Bautista, cuando el Reino irrumpe sobre la tierra:Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora el reino de los cielos sufre violencia, y gente violenta intenta arrebatarlo (Mt 11,12). Para Jesús, el Reino se identifica con una nueva era de salvación que ha irrumpido en la historia. Esta irrupción implica que este Reino se propaga entre las personas,  El reino de los cielos se parece a la levadura: una mujer la toma, la mezcla con tres medidas de harina, hasta que todo fermenta (Mt 13,33).  En este movimiento que inaugura Jesús, las promesas realizadas a los pecadores son especialmente relevantes: Les aseguro que los recaudadores de impuestos y las prostitutas entrarán antes que ustedes en el reino de Dios. Porque vino Juan, enseñando el camino de la justicia, y no le creyeron, mientras que los recaudadores de impuestos y las prostitutas le creyeron. Y ustedes, aun después de verlo, no se han arrepentido ni le han creído.   Para más detalles: Jesús, Flutcher,Posición: 1916-2039