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Los himnos Qedushah en las Hejalot Rabbati



Otra sección de las Hejalot Rabbati son los himnos de Qedushah (&94-106). ). Estos himnos comienzan con la alabanza diaria, al modo del templo, de los príncipes (sarim) que sirven a Dios y a su trono. Al Trono se le personifica. El climax se encuentra en la citación de Is 6,3 (Santo, Santo, Santo es el Señor de los ejércitos). Veamos un ejemplo:

“El inicio de la alabanzas y el comienzo de la canción,
El inicio del júbilo y el comienzo de la exultación,
Los príncipes que sirven cantan cada día
El Señor Dios de Israel y el Trono de su Gloria;
Ellos animan a la rueda del Trono de su Gloria, cantando:
¡Cantad, cantad de alegría, morada subrenatural!
¡Exclamad, exclamad de júbilo, recipiente precioso!
Hecho maravillosamente, y una maravilla en sí.
De seguro alegráis al Rey que se sienta sobre ti,
Con una alegría como la alegría del novio en la cámara nupcial.
Entonces, yo digo, cuando vengo a tomar refugio bajo la sombra de tus alas
En la alegría de mi corazón, que se alegra en ti.
Y es dicho: Santo, santo, santo es el Señor de los ejércitos
(&94).

La alegría que produce el alabar al Señor se expresa de manera elocuente:

“De la alabanza y la canción de cada día,
Del júbilo y la exaltación de cada hora,
De las palabras que proceden de la boca de los santos,
De la melodía que emana de la boca de los siervos,
Montañas de fuego y colinas de llamas,
Suben y se esconden, y se esparcen cada día.
Como es dicho, Santo, Santo, Santo es el Señor de los ejércitos
” (&95).

Un ángel es mencionado de manera especial, presumiblemente Metatrón o el Ángel de la Divina Presencia, quien representaría las alabanzas del pueblo de Israel. Este Ángel es llamado a servir diariamente delante del poder del Señor, y arrodillándose delante del Trono. Dios le pregunta:

“¿Por qué deberías estar asustado, siervo fiel?
¿Por qué deberías estar aterrorizado, servidor amado?”

A estas preguntas el ángel contesta:

Yo le digo a tu rostro, Zoharariel, Señor Dios de Israel,
Si yo no estoy atemorizado, ¿quién debería estarlo?
Si yo no estoy aterrorizado, ¿quién debería estarlo?
Porque yo estoy delante del Omnipotente seis horas cada día,
Y miles de veces yo estoy arrodillado,
Hasta tocar el Trono de Gloria
” (&96ª).

No sólo los ángeles, y de manera especial Metatrón, alaban a Dios. El Trono personificado se le presenta en algunas ocasiones alabando a su Señor.

“Tres veces cada día,
El Trono de tu Gloria se postra delante de ti y te dice,
Zoharariel, Señor Dios de Israel,
Te ruego, sentaos sobre mí, oh, esplendido Rey,
Porque tus medidas son una delicia para mí,
Y tu peso no me es difícil,
Como es dicho, Santo, Santo, Santo es el Señor de los ejércitos
” (&99).

El climax de esta liturgia se presenta a través de una descripción aterradora de Dios.

Y los querubines y los ofanim y las bestias sagradas,
Están enjaezados y delante del Trono de Gloria.
Y cuando ellos contemplan a cualquiera en lo alto,
El modo como va y viene sobre el séptimo cielo,
(el cual está sobre las cabezas de los querubines y sobre las cabezas de los ofanim
Y sobre las cabezas de las bestias sagradas)
Ellos están aterrorizados, y asustados, y atemorizados, y retroceden,
Porque no hay creatura capaz de estar en este lugar
A una distancia de 185 mil miríadas de parasangs
Por causa del abrazador fuego que emana
De la boca de los querubines, y de la boca de los ofanim, y de la boca de las bestias sagradas
Quienes abren la boca para proclamar “Santo”
Cuando Israel proclama delante de Él “Santo”,
Como es dicho, Santo, Santo, Santo es el Señor de los ejércitos
” (&101).

Esta descripción incluye la de los vestidos divinos:

Una medida de santidad, una medida de dominio,
Una medida de temor, una medida de consternación,
Una medida de temblor, una medida de estremecimiento,
Una medida de terror, una medida de pánico,
Es la medida de los vestidos de Zoharariel Señor Dios de Israel,
Quien viene coronado al Trono de su Gloria
” (&102).

Finalmente destacar la repercusión que tiene en el vidente la visión del Trono y la Gloria divina.

No existe ojo de creatura capaz de contemplarlo,
Ni existe ojo de carne y sangre, ni ojos de sus siervos.
Porque en cuanto alguien lo contempla, lo observa, o lo mira,
Diversas alucinaciones se instalan en las bolas de sus ojos,
Y las bolas de sus ojos emiten y envían antorchas de fuego,
Y estas lo encienden y le queman.
¿Por qué? Por las medidas de los vestidos
De Zoharariel, Señor Dios de Israel
(&103).