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Jesús: Una interpretación estrica de la Ley

Las seis antítesis que encontramos en Mt 5, 21-48 comienzan con una cita o interpretación de la Torá y siguen con una respuesta de Jesús con la fórmula “pero yo os digo”. Jesús no contradice la Ley mosaica, sino más bien promueve una interpretación más estricta de la misma (5, 17-19). En otras palabras, Jesús intensifica y trasciende el significado de la Ley. No sólo no debéis matar, sino que no debéis enojarós (5,21-22); no sólo no debéis cometer adulterio, sino que no debéis mirar con deseo a la mujer de tu prójimo (5, 27-28); no sólo no debéis jurar en el nombre de Dios, sino que no debéis jurar bajo ninguna circunstancia (5,33-34ª). Más que oponerse a la Ley, Jesús restringe aún más su significado.

Esta actitud no es exclusiva u original de Jesús. Ya en otras entradas he discutido esta idea (aquí, y aquí, y aquí ). Ahora me gustaría aportar nuevos datos intertextuales. Por ejemplo en la sección conocida como “teknon” (hijos) de la Didaje se comienza diciendo: “Hijo mío, huid de todo demonio y de todo lo que se le asemeje” (3,1). Encontramos una fórmula parecida en la literatura rabínica llamada “Derek Eres” (tratados éticos) que se data desde el siglo II en adelante. “Derek Eres” refleja la reflexión moral de grupos piadosos en lo que es llamado “Derek hasidut” (la forma del piadoso). Son enseñanzas de tempranos Hasidim (piadosos) quienes ponían especial atención a extremas formas de auto-negación y de actos de bondad, como forma de vida y medios de aprendizajes. El tratado de “Yir´ at Het” (miedo a trasgredir) es una especial denominación a los capítulos I-IV y IX del tratado DerekEresZut, que datamos en los tiempo Tanaíticos. Leemos en éste: “mantenéos lejos de todo lo que sea odioso (o malo) y todo lo que aparezca como odioso (o malo), no sea que otros os hagan sospechosos de trasgresión” (I, 13). En el Yir´at Het II, 16-17encontramos un paralelo a la Didaje 3,1 y su consecuente desarrollo en 3,2-6. Se trata de nuevo de la recomendación de permanecer lejos de todo aquello que te lleva a la trasgresión, de permanecer lejos de todo lo que es odioso (el mal) y todo lo que tiene la apariencia de odioso (o malo). La trasgresión más mínima te lleva a cometer una trasgresión mayor. Por lo tanto, apresúrate a cumplir los preceptos más pequeños para que así puedas cumplir los mayores. En este principio encontramos una aproximación similar a la de Mateo. No es suficiente con cumplir los andamientos, también es necesario ir más allá, a las raíces de todo mal. El “Derek Eres” encarna una ética refinada basada en actos de caridad, modestia y humildad. Destaca una actitud rigurosa en relación a la halakah; una crítica a la propensión a mostrar los buenos actos delante de los demás y a la interpretación literal de la Torah que conlleva a la reducción de una motivación positiva no sólo en su cumplimiento sino que en su sentido más original. El paralelo entre Yir´at Het 1, 13; II, 16-17 y la Didaje 3,1-6 no nos sorprende porque lo que está a la base de ambos es “la doctrina de los dos caminos”. En esta se enfatiza una aproximación legal estricta basada más en la moral que en el mero cumplimiento externo subrayándose así los elementos personales y éticos. En los círculos judíos piadosos se señalaba que el mero cumplimiento de la Ley no actualizaba la responsabilidad moral, presentando así una moral exigente y de carácter universal. La pregunta que se plantea en relación a esta interpretación (aparentemente la de Jesús), es hasta qué punto no confunde pureza con moralidad. La mayoría de las leyes dicen relación con preceptos de pureza que nada tienen que ver con la moral o la ética. ¿Cómo lidiar con estos preceptos? Para más detalles: Mathew, James and Didache, three related Documents in their Jewish and Christians settings, P.315-322.