Los hermanos de Jesús



Son multiples las tradiciones que mencionan a los hermanos del Señor. En 1Cor, por ejemplo, Pablo se refiere a estos sin mencionar sus nombres. Leemos: Qué, ¿no tenemos potestad de comer y de beber? ¿No tenemos potestad de traer con nosotros una hermana, a una mujer también como los otros apóstoles, y los hermanos del Señor, y Cefas? En Pablo el término hermanos del Señor (adelfoi tou kirou) no es sinónimo de discípulo por cuanto él nunca lo utiliza para describir a Pedro, Juan o Barnabas. Esto es sumamente importante porque implica que Pablo, testigo de la primera generación, conocía lo que se decía de los hermanos de Jesús.

Pero además de Pablo también contamos con testimonios en los evangelios. Mt, Mc y Lc mencionan a los hermanos y hermanas de Jesús en relación a dos episodios. En el primero de ellos la madre y los hermanos de Jesús intentan verlo (Mt 12, 46-50; Mc 3,31-35; Lc 8, 19-21); en el segundo se hace referencia a los hermanos de Jesús (Mt 13,53-58; Mc 6,1-6) (y hermanas) en el contexto del rechazo a éste en Nazaret cuando la multitud se sorprende del poder de éste siendo que conocen a su madre, hermanos y hermanas. En Juan, a su vez, se mencionan a los hermanos de Jesús dos veces, aunque no se les identifica con sus nombres. Luego de las bodas en Cana, Jesús bajó a Cafarnaún, con su madre, sus hermanos y sus discípulos (Jn 2,12). Más tarde, sus hermanos le aconsejan ir a Judea para mostrar los signos que es capaz de hacer (Jn 7,3-4). En los Hch se hace referencia a Santiago en tres ocasiones, aunque no se le describe como hermano del Señor (lo que sí hace Pablo en Gal 1,19). Existe también otra referencia a los hermanos de Jesús en Hch 1,14 cuando se menciona que los discípulos perseveraban unidos junto a María la madre de Jesús y sus hermanos.

La multiplicidad de las fuentes que hablan de los hermanos de Jesús parece indicar que en las primeras generaciones cristianas este hecho no era conflictivo. De hecho, los mismos relatos del nacimiento de Jesús en Mt y Lc apuntan a esa dirección. De acuerdo a Lc 2,7 María dio a luz a su hijo primogénito enfatizando los derechos de Jesús en la línea davídica, pero no negando la posibilidad de la existencia de posteriores hermanos. Algo similar acontece en Mt 1,24-25 donde se menciona que José tomo a su esposa, pero no la conoció (tuvo relaciones sexuales) hasta que ella no diese a luz a su hijo. El autor niega enfáticamente que José estuviese implicado en el nacimiento de Jesús, pero se abstiene de cualquier comentario respecto a lo que podría haber sucedido entre éste y su esposa una vez nacido el Mesías. Pareciera que esta información simplemente no era relevante para este autor.

Cuando la tradición comenzó (y muy tempranamente) a valorar las tradiciones respecto a la virginidad perpetua de María estos tempranos textos ya estaban escritos. Comenzaron a surgir, entonces, distintas explicaciones para justificar a estos hermanos de Jesús. Las más populares decían relación a que estos hermanos eran los hijos de un primer matrimonio del ya anciano José. En innumerables cuadros medievales vemos a José como un anciano acompañando a María, además de la popularidad de ciertos escritos apócrifos que contaban esta historia. Esta explicación, sin embargo, guarda algunos reparos. El más importante dice relación con el hecho que los hermanos de Jesús en los evangelios se presentan siempre en relación a María, su madre, no con José, su padrastro. Otra explicación dice que el término griego adelphos puede referirse tanto a hermanos carnales como a primos hermanos. Los evangelios se estarían refiriendo a este tipo de parentesco. Si bien la palabra adelphos sí puede significar tanto hermano como primos hermanos, el contexto es muy importante para especificar el significado. Por ejemplo, Flavio Josefo presenta a Santiago como hermano de Jesús utilizando la palabra adelphos. ¿Está pensando en un hermano carnal o en un primo hermano? Lo más probable es que la primera alternativa sea la correcta por cuanto este autor también utiliza en otros fragmentos el término anepsios para referirse específicamente a primos hermanos. O pensemos en Pablo, quien conoció personalmente a Santiago y la relación de éste con Jesús. ¿Por qué no ocuparía el término anepsios en Gal 1,19 si estos fuesen primos hermanos? Tal como reconoce J.P. Meier, “en el NT adelphos, cuando no se ocupa de manera figurativa o metafórica, sino como una manera de describir algún tipo de relación física o legal, significa hermano o medio hermano. Nada más, nada menos”. Bernheim, Pierre- Antoine, “James, Brother of Jesus”, SCM Press, 1996, P.20-29