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Escepticismo y dialogo ecuménico

El invierno ya se ha dejado caer en las inmensidades siberianas. La nieve se va acomulando como el trabajo...sin descanso. El Centro cultural que hemos inagurado se encuentra en marcha blanca, probando, equivocándonos, acertando...este año hay que ganar en experiencia. Nuestro página en internet es http://www.inigo.ru/ y también estamos en facebook. La mayor parte del tiempo la gasto haciendo contactos con el mundo intelectual y confesional de la ciudad. El pre-seminario con las cuestiones cotidianas que hay que resolver y que siempre aparecen en el último minuto (principalmente porque yo soy un distraido irremediable). Y lo mejor, los retiros y las conversas con la gente. Pasado mañana parto a dar retiro a Ekaterinburgo, y luego sigo a Moscú para participar en la comisión de vocaciones de las diosesis en Rusia. Como es de suponer la falta de vocaciones es un problema muy angustiante.

 Hay mucho de todo...y de fondo y sobre todo un deseo de que nuestro Centro Cultural sea un espacio de encuentro entre culturas y religiones. Y aquí se encuentra la fuente de una rabia persistente. No existen los mismos escrúpulos, en algunos sectores de la Iglesia Ortodoxa, cuando hay que pedir dinero o participar en algún seminario en una bonita ciudad europea,  que cuando se les invita a dialogar o participar en actividades ecuménicas en la misma Rusia. En el primer caso los católicos somos hermanos muy alejados. En el segundo, somos herejes.  Y con los herejes no se les permite ni rezar. Por supuesto que hay exepciones, valientes y muy testimoniales. Pero el resto del tiempo hay que perseverar y tener paciencia. Sobre todo en no lastimar sus sensibilidades.  

Y más de fondo, no puedo dejar de pensar que el dialogo ecuménico es realmente difícil porque requiere una libertad interior enorme...sobre todo una libertad frente a los propios conceptos de Dios  y a las teologías que se encuentran en las definiciones mismas de nuestra historia y cultura. Realmente el primer paso es el declararse ignorante frente a Dios. ¿Qué puedo decir de verdad sobre Dios?  Defender posiciones, muchas veces, parece más una parodia que una postura. En algún sentido todos nos movemos a tientas...el resto es defender parcelas de poder. Las cosas por su nombre.