miércoles, 4 de abril de 2012

El bautismo, la paloma, y el nuevo Adán


    En el relato del bautismo en Mc, cuando Jesús sale del agua  vio los cielos abiertos y al espíritu que bajaba sobre él como lo hace una paloma (περιστεραν). ¿Qué significa la imagen del espíritu bajando al modo de  la paloma? Como sucede con las imágenes bíblicas, la paloma es un símbolo ambivalente. En el Cantar de los Cantares el juego amoroso entre el amado (Cant 1,7; 3,1-4) y la paloma (Cant 2,10.13-14; 5,2; 69) puede interpretarse como  una referencia de la relación amorosa entre el Padre y el Hijo en el bautismo. En Os 11,11 la paloma alude al pueblo de Israel quien es tomado por Dios para liberarlo. En un texto rabínico también se menciona que la voz de Dios es como una paloma. Leemos el testimonio de R. José: Estaba viajando una vez por el camino cuando entre a las ruinas de Jerusalén a rezar. Elias, de bendita memoria , apareció y me esperó a la puerta hasta que yo terminase de rezar. Luego de terminar me dijo: Paz contigo, mi hermano y maestro. ¿Por qué, hijo mio, vienes a estas ruinas?  Yo le conteste: a rezar. El me dijo: tu debes rezar por el camino. Yo le dije: Temo que los caminantes puedan interrumpirme. El me dijo: Tu debes rezar una oración abreviada. Entonces yo aprendí de El tres cosas:Uno no debe entrar en unas ruinas; uno debe decir las oraciones en el camino; y si uno hace sus oraciones en el camino, esta tiene que ser abreviada. El me dijo ademas: mi Hijo, ¿qué sonido escuchaste en estas ruinas? Yo respondí:  Yo escuché una voz divina, como una paloma, diciendo, Hay de los niños de aquellos por cuyos pecados yo destruí mi casa, quemé mi templo y los exilié entre las naciones del mundo (b. Ber.  3a). 

También la paloma suele simbolizar el espíritu creador presente en Gn 1,2 que se cierne sobre las aguas para crear la vida. En el Gn 1,2 no se habla de la paloma sino del   el espíritu de Dios que aleteaba sobre la superficie de las aguas”. Ahora bien, textos rabínicos tannaíticos sí hablan del espíritu aleteando como una paloma. En bHag 15 a leemos: Nuestros maestros transmitieron: Sucedió a R. Yehosúa ben Jananyah que se hallaba en la terraza de subida al monte del Templo, y Ben Zoma lo vio, pero no se levantó ante el “¿De dónde y a dónde miras, Ben Zoma?, le preguntó. “Estaba observando el espacio entre las aguas superiores y las inferiores; no hay más que tres dedos, según está dicho: El espíritu de Dios se cernía sobre la faz de las aguas (Gn 1,2) como una paloma que se cierne sobre sus hijos sin tocarlos”. R. Yehosúa dijo a sus dicípulos: Ben Zoma todavía está fuera de sí”. Una versión similar a esta experiencia mística de Simón ben Zoma la encontramos en el GnR 2,4 donde en vez de hablar del espíritu cerniéndose sobre las aguas como una paloma lo hará como un pájaro. Pero el punto es el mismo, es el espíritu creador quien se cierne como una paloma sobre Jesús y quien lo dota de poder y autoridad. En otro texto (Genesis Rabbah 2,4) se interpreta  Gn 1,2 como el espíritu del mesías al asociar este versículo con Is 11,2. 

Por lo tanto, en Mc la paloma desciende o se cierne sobre Jesús al modo como el espíritu creador lo hizo en el momento de la creación. Además recordemos el rol que juega la paloma con su triple vuelo anunciando el fin del diluvio en Gn 8,8-12 y, por lo tanto, el inicio de la nueva creación De más está decir que Noé es también imagen del nuevo Adán en la segunda creación. En este sentido el descenso del espíritu como una paloma es una imagen muy sugerente que convierte a Jesús en el nuevo Adán en medio de la nueva creación. De hecho la escena siguiente, cuando Jesús es llevado por el espíritu al desierto, confirma el mismo punto: Jesús, el nuevo y obediente Adán, resiste las tentaciones (en oposición al primer Adán) y es servido por los ángeles (Mc 1,12-13). Para más detalles: M. Peréz Fernández, Textos Fuente y Contextuales de la Narrativa Evangélica, p.159-176.

El relato del bautismo de Jesús   inaugurando la nueva creación  tiene un correlato interesante con b. San 11,a (J.Sotah 24b; b.Sotah 48b;33a; b.Yoma 9b).   Nuestros rabis enseñaron: Desde la muerte de los últimos profetas, Haggai, Zacarias, y Malaquias, el Espíritu Santo {de la inspiración profética} salió de Israel, aunque todavía ellos podían aprovecharse de la voz celestial. Una vez, cuando los rabis estaban reunidos en la habitación de arriba de la casa de Gurya en Jerico, una voz celestial fue escuchada. Esta dijo: "Existe entre vosotros  uno que es digno de que la Shekhinah {Espíritu Santo} descanse sobre él como lo hizo sobre Moisés  pero esta generación no lo merece". Los sabios pusieron sus ojos sobre Hillel el viejo. Y cuando este murió  ellos se lamentaban diciendo: "Oh, el hombre piadoso, el hombre humilde, el discípulo de Esra ya no está con nosotros".  En este texto es interesante constatar que para la mentalidad judía cualquiera que portase el Espíritu de Dios podía llevar a cabo la tarea divina tal como lo hizo Moisés  el profeta ungido por el Espíritu (Dt 18,18).