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Los abuelos de Jesús cuestionan el canon



Hace dos semanas mientras visitaba la catedral de Toledo me fije en este cuadro que está en la sala capitular. Es sobre la natividad de María. En el cuadro aparece Santa Ana en la cama mientras una nodriza le presenta a su hija recien nacida. Un hombre mayor, Joaquín, se encuentra al margen izquierdo con otro hombre. El contexto es una impresionante casa de estilo renacentista. Este cuadro es sólo un ejemplo de lo extendido que se encuentra en el arte (sobre todo medieval)los motivos extra-canónicos. Después de todo, ¿de dónde sabemos que los padres de María se llamaban Joaquín y Ana? ¿O que, según algunas creencias,José, el esposo de María, era un hombre mayor? ¿O que Jesús nació en una cueva con una luz divina iluminando la escena y con un burro y un buey acompañando? ¿O más aún que María permanecería virgen después del nacimiento de Jesús? Dejemoslo claro, en ninguna parte de nuestros evangelios aparece información al respecto.
El Proto-evangelio de Santiago es un escrito apócrifo que debió haber estado en circulación en los inicios de la segunda parte del siglo II. En este se nos cuenta el milagroso nacimiento de María en el seno de una acaudalada y piadosa familia judía. Sus padres se llamaban Joaquín y Ana. La infancia de la niña transcurrió vinculada al Templo: primero haciendo en su habitación una replica de este para conservar las reglas de pureza; luego, siendo llevada por sus padres al verdadero Templo de Jerusalén para vivir allí. Cuando cumplió doce años, y para conservar su pureza, el sumo sacerdote la dio en matrimonio (interviniendo otros sucesos milagrosos) a un hombre mayor y con hijos: José el carpintero. La historia continua extendiendo y explicando algunos de los acontecimientos narrados en los relatos de la infancia de Mateo y Lucas. Cabe sí destacar, que según nuestro Proto-evangelio de Santiago,una vez que María da a luz a Jesús, una mujer llamada Salome, que no podía creer en la virginidad de la madre, introduce un dedo dentro de su vagina, para luego arrepentirse de su poca fe y sentir cómo su mano se quemaba (20, 1).
Se discute entre los especialistas cuándo nuestros evangelios (Mateo, Marcos, Lucas y Juan) adquirieron el estatus de canónicos frente a otros evangelios. Es decir, cuándo estos libros adquirieron el estatus de inspirados frente a otros textos que simplemente se considerarían como obras humanas (y algunos hasta del demonio!). Algunos, especialmente a inicios del siglo XX, defendían que esto había sucedido inmediatamente a inicios del siglo II. Otros, especialmente desde la segunda mitad del siglo XX, han defendido que esto sucedió en la segunda parte del siglo II. Para ello consideran el uso que Irineo de Lyon, el fragmento muratorio, y Justino el martir, hacen de los cuatro evangelios. Como sea, el cuadro de la natividad de María en la Catedral de Toledo nos dice que hasta entrada la edad moderna muchas historias transmitidas a través de escritos apócrifos (en nuestro caso el Proto-evangelio de Santiago)son vividas con devoción entre los cristianos. Esto nos habla que el concepto de canonicidad en la antigüedad cristiana no debió haber sido tan riguroso como solemos imaginar. La gente podría convivir con los cuatro evangelios, y con otras obras no consideradas inspiradas, y nutrir la experiencia religiosa de ambas.
El concepto de canon o escritura revelada no puede cerrarnos a descubrir cómo Dios nos puede hablar a través de otros escritos y experiencias. De nuevo, dejemos que los primeros cristianos nos enseñen...