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La relación amorosa entre los rabinos y la Torá en el Zohar

La relación amorosa entre los rabinos y la Torá es fundamental para entender la mística de carácter erótico del Zohar. La Torá es la joya escondida del Santo que se manifiesta en la fuerza presente en las letras, palabras e historias de la misma. La Torá es la mediadora entre el alma del hombre y la divinidad. La Torá creó a los ángeles y creo todos los mundos y todos ellos por ella existen…Descendiendo a este mundo, si ella no se hubiese puesto los vestidos de este mundo, el mundo no hubiese sobrevivido…Sin embargo, la esencia de este vestido es el cuerpo, y la esencia de este cuerpo es el alma. Lo mismo con la Torá…los sabios, siervos del Rey Altísimo…contemplan sólo el alma, raíz de todo, la verdadera Torá (Zohar 3,152ª). La voz de la Torá es femenina, seductora, y excitante. Tiene como misión el despertar al hombre a través del deseo que suscita de ser descubierta, observada y amada. En esta dinámica el hombre alejado de la Tora no se presenta como malvado, sino como un ignorante que hay que despertar. ¡Venid y contemplad! Así es como procede la Torá: En un primer momento, cuando ella comienza a revelarse a un hombre le hace señas con distintas pistas para que se acerque. Si él la reconoce, bien. Si no, entonces ella le envía un mensaje llamándole “tonto”. La Torá le dice a su mensajera: “Decidle a este tonto que se acerque para que de tal modo le pueda hablar”, como está escrito: “¿Quién es el tonto sin corazón? Que él se vuelva hacia aquí” (Prov 9,4).



Él se acerca. Ella comienza a hablar con él desde detrás de una cortina que ella ha descorrido, palabras que él sigue hasta que puede reflexionar un poco más…


Una vez que él se ha acostumbrado a ella, ella se revela a él cara a cara y le dice sus secretos, todos sus formas secretas, desde los días primeros que se han guardado en su corazón (Zohar 2,99ª).


La Torá despierta de manera erótica al hombre dormido (el despertar es un motivo importante en el Zohar) y lo hace mucho más sensible a la verdadera realidad de la creación divina. El verso 8,5 del Cantar de los cantares, interpretado eróticamente, es importante: Debajo del manzano yo te levanté. Este verso es ocupado muchas veces para explicar cómo los rabinos son levantados por los versos de la Torá descubriendo sus significados secretos. El levantar o despertar implica el abrazar o el unirse. Y es que la realidad transfigurada (o despierta) es en sí erótica y para participar en ella el rabino tiene que ampliar sus sentidos, sus emociones, y sus pensamientos. Así, toda la relación entre el rabino y la Torá es erótica. Ellos no interpretan la ley, sino que la descubren, la develan, la desnudan. Ella no se revela a ninguno, sino que sólo a su amante. La Torá sabe que aquel que es sabio de corazón merodea su puerta cada día.


¿Qué es lo que ella hace? Ella le revela su rostro desde el palacio y le hace señas con distintas pistas, para luego atraerle suavemente hacia su lugar secreto.


Nadie en su presencia conoce o reflexiona; sólo él lo hace, y su corazón y su alma y todo en él fluye hacia ella.


Este es la razón porque la Torá se revela y se esconde. Con amor ella se aproxima hacia su amante para despertar su amor (Zohar 2,99ª). Para más detalles: Melila Hellner-Eshed, A River Flows From Eden, p.215-221.