Hillel el viejo, Jesús, y la pobreza

En el relato del joven rico (Mc 10,17-30) queda claro que para pertenecer al círculo íntimo de Jesús es necesario renunciar a los bienes materiales. En ese sentido es un paso aún más radical que el del rabino Hillel el viejo, una generación anterior a Jesús. Para este rabino, igual que para Jesús, la pobreza no es un impedimento al momento de dedicar la vida al estudio y práctica de la Torá. Se cuenta que en cierta ocasión, habiendo dado lo poco que tenía a los pobres, Hillel quedó sin dinero para entrar en la casa de estudio de la Tora. Entonces se subió al tejado para escuchar a los rabinos desde fuera. En esta posición se quedó toda lo noche hasta que la nieve lo cubrió entero. A la mañana siguiente, el sábado, los rabinos descubrieron cómo su cuerpo se reflejaba en el tragaluz, subieron al techo, y le liberaron. A pesar que era sábado, los rabinos dijeron: Por alguien como él vale verdaderamente la pena violar el sábado (Yoma 35b). Y es que si bien se puede violar el sábado para salvar la vida de alguien, con más razón por alguien como Hillel el viejo. Nadie tiene una excusa para no estudiar la Torá, después de todo hasta Hillel el viejo se dedicó a su estudio a pesar de su pobreza. En ese sentido Jesús radicaliza la postura de los discípulos de Hillel, no sólo la pobreza no es un impedimento, sino que hay que elegirla.