Acomular tesoros en el cielo


En del Sermón del Monte Jesús invita a no acomular tesoros en la tierra, donde la polilla y moho los pueden destruir, o los ladrones robar; sino a acumularlos en el cielo donde todas estas amenazas no existen (Mt 6, 19-20). En muchas ocaciones he escuchado a sacerdotes interpretar este dicho como un llamado a renunciar a las realidades terrestres para poner la mirada y el corazón en el cielo. Solo las realidades espirituales constituyen un tesoro que no se deteriora. Creo que es una interpretación equivocada.

¿A qué se refiere Jesús cuando nos invita a acomular tesoros en el cielo? En Proverbios 19,17, Isaías 57,15; 58,6-11 y en el Salmo 34,18 se nos dice, de una u otra manera, que Dios se identifica con los pobres, y que aquellos que son generosos con los que necesitan le está prestando a Dios quien los reconpensará. El libro de Tobías dice que si tu tienes muchas posiciones has donaciones en proporción a ellas; si tienes poco, no tengas miedo de dar de acuerdo a lo poco que tienes. Entonces estarás guardando en el cielo un buen tesoro útil para el día de la necesidad (4,8-9). En los Hechos de Tomás se nos cuenta cómo el rey Gundafor le confía al apóstol la construcción de un gran palacio para lo cual le va dando periodicamente mucho dinero. Tomás en vez de construir el palacio va ayudando a los pobre con el dinero del rey. Cuando éste se entera, encierra a Tomás con la idea de torturarlo hasta la muerte. En eso está cuando se le aparece en sueños un hermano que había fallecido, quien le explica que Tomás le ha construido un palacio en los cielos muy hermoso. Solo entonces el rey Gad comprende qué quería decir Tomás cuando hablaba del palacio como una poseción futura (17-28). La necesidad de actos de justicia tan importantes en el discurso de Mateo que éste lo enfatiza con la imagen del ojo bueno en contraste con el ojo malo (Mt 6,22) en concordancia con Prov 22,9 donde leemos: Un ojo bueno será bendecido, porque ha dado a los pobres de su pan. También en la Ética de los Padres, libro rabínico incorporado a la mishna y que incluye la referencia a maestros de la época de Jesús, leemos: Rabía Joshua dijo, El ojo malo, la inclinación ha hacer el mal, y el odio que uno siente por otros seres humanos no conduce a la persona al mundo venidero (2,16). En 5,22 encontramos que se habla de los atributos de Abraham , entre ellos un ojo bueno, una actitud de humildad, y docilidad de espíritu, en contraposición con el ojo malo, la actitud arrogante, y el egoísmo.

Acomular tesoros en el cielo tiene que ver con uno de los grandes temas que Jesús enfatiza en el sermón del monte: la caridad o actos de justicia. Esta junto con la oración y el arrepentimiento (una de cuyas expresiones es el ayuno) constituyen los tres pilares de la piedad farisea que Jesús comenta y completa en este discurso. Así, más que preocuparnos tanto de mirar al cielo, el llamado concreto es a los actos de justicia con los pobres.