Elementos pre-gnósticos en el relato de la creación de Filón


A pesar de que es difícil señalar qué elementos definen el gnosticismo (aquí hay una variedad enorme de opiniones), algunos de los más característicos los encontramos ya en el siglo I como esperando las circunstancias históricas propicias (personalmente creo que hacia el 110) para cuajar. Ideas relacionadas con la absoluta trascendencia de Dios; con la existencia de un aspecto divino en el hombre en contraposición con lo material; la idea negativa de la mujer, la sexualidad, y de la corporalidad en general, ya están presentes en el mundo greco-romano del siglo I. En ese sentido es interesante mirar a vuelo de pajaro cómo interpreta Filón de Alejandría los relatos de la creación de Gn 1 y 2. Las principales fuentes para nuestro objetivo son: Sobre la creación del cosmos; Alegorías sobre la Ley; y Preguntas y respuestas sobre el Génesis. El supuesto general sobre el cual trabaja Filón es el concepto de unidad y diversidad. Relacionando al Dios personal del judaísmo con el concepto filosófico supremo, afirma que sólo Dios es uno e indivisible y le llama, entre otros nombres, el Uno y lo Verdaderamente Existente. El hombre, por el contrario, viene a romper dicha unidad constituyendo la diversidad que se expresa fundamentalmente en la dualidad antropológica del cuerpo y alma que no es sino la expresión entre lo de arriba (espiritual) y lo de abajo (material). Para ser más exactos, la dimensión espiritual del hombre está dada por el nous o capacidad racional del alma que, al ser a semejanza divina, tiene la capacidad de la ascención, contemplación y consolación de lo divino. Comentando Gn 1,26 Filón señala que ninguna creatura es tan semejante a Dios como el hombre, no en cuanto a su corporalidad, sino en relación al nous. El alma racional no sólo es capaz de inteligir sobre su propia naturaleza y posición, sino que elevándose a sí misma, contemplar la naturaleza divina y así llegar a ser como Dios (Opif. 69). Esto es así porque la parte superior del hombre es creada bajo el modelo del mundo inteligible o nous cósmico, siguiendo a Platón con su concepción de las ideas. De hecho, para Filón, Gn 1,26 se refiere a la creación del hombre ideal, del nous, que no es ni hombre ni mujer, y que, por lo tanto, implica una concepción pre-sexuada del ser humano. A pesar que no se la menciona, la dimensión corporal no es que esté ausente de esta creación ideal. Está implícita en el hecho que el cuerpo aparece tácitamente como portando el nous al modo de un objeto de culto.

Filón considera el relato de Gn 2 como la creación del hombre y la mujer actual (Opif 134). Como un buen narrador, conjugando la comedia y la ironía, el autor nos cuenta de manera amena el primer encuentro entre ambos. A pesar que la mujer ha sido una desgracia para el hombre, éste puede gozar de esta disfortuna. La desgracia se manifiesta en el hecho que si bien los sentidos son neutros y están al servicio del nous, con la mujer estos se desordenan hacia los placeres sensuales (Opif. 165). La mujer, representando la sexualidad y las pasiones, se convierte así en el origen de los problemas para el hombre. El hombre debe escapar del mundo de los sentidos, y sus fuerzas femeninas, para alcanzar su verdadera vocación en la contemplación de lo divino.

Por supuesto que aún estamos lejos del gnosticismo. De hecho, todavía no se asoma uno de los elementos más constitutivos de estos movimientos: el mito del demiurgo como creador deficiente del mundo material. Filón es más precursor del cristianismo de los primero padres que del gnosticismo. Aún así es interesante constatar cómo Filón es precursor de la libertad en la interpretación del Génesis que caracterizará a los gnósticos. Para más detalles: Luttikhizen, Gerad, The Creation of Man and Woman, Interpretations of the Biblical Narratives in Jewish and Christian tradition.