Enoc, intermediario en las Similitudes; Jesús, intermediario en el Nuevo Testamento.


Enoc es una figura enigmática que apenas aparece en algunos versículos del libro del Génesis (5,18-24), Filón no lo menciona nunca, y Josefo sólo brevemente una vez en Ant. 9.2.2. Sin embargo, y a partir del mito de Gn 6, 1-4, será la figura principal de una importante literatura apócrifa de gran influencia en el judaísmo del tiempo de Jesús y en el primer cristianismo. Uno de los aspectos en los que vemos la influencia de esta tradición en el cristianismo primitivo es la idea de Enoc como mediador divino. En las Similitudes (I a.c.), también llamadas Parábolas o Oráculos (Enoc 37-71), Enoc predice una serie de acontecimientos apocalípticos: el juicio final con la figura del Hijo del Hombre como Juez Supremo (46); la resurrección (51); los misterios sobre los origenes con los monstruos Leviatan y Behemont incluídos (60,7-10); los nombres de los ángeles caídos (69). La figura del Hijo del Hombre se entiende no tanto colectiva como individualmente. De ella se predica que tiene la apariencia de un hombre y una cara llena de gracia como la de los ángeles (Enoc 46,1; Dn 7,9.13; Ap 1,13.14); posee la justicia y con quien vive la justicia y que revelará todos los tesoros ocultos, porque el Señor de los espíritus lo ha escogido y tiene como destino la mayor dignidad ante el Señor de los espíritus, justamente y por siempre (Enoc 46,3; Dn 7:14; Mt 24:30, 26:64; Mc 13:26, 14:52; Lc 21:27, 22:69); levantará a los reyes y a los poderosos de sus lechos y a los fuertes de sus tronos; desatará los frenos de los fuertes y les partirá los dientes a los pecadores (Enoc 46,4;Sal 110,5); derrocará a los reyes de sus tronos y reinos, porque ellos no le han ensalzado y alabado ni reconocieron humildemente de dónde les fue otorgada la realeza(Enoc 46, 5; Lc 1,52); ya antes de que el sol y los signos fueran creados, antes de que las estrellas del cielo fueran hechas, su nombre fue pronunciado ante el Señor de los espíritus; será para los justos un bastón en el que puedan apoyarse y no caer; será luz para las naciones y esperanza para los que sufren; todos los que habitan sobre la tierra se prosternarán y lo adorarán; alabarán, bendecirán y celebrarán con canciones al Señor de los espíritus; es el Elegido antes de la creación del mundo y para siempre (Enoc 48,3-6; Pr 8,23-30; Jn 1,3); en él habita el espíritu de la sabiduría, el espíritu que ilumina y da discernimiento, el espíritu de entendimiento y de poder, el espíritu de quienes han dormido en justicia; él es quien juzga las cosas secretas y nadie puede pronunciar palabras vanas frente a él, porque es el Elegido ante el Señor de los espíritus, según su voluntad (Enoc 49,3-4; Lc 9,35). Otras referencias al Hijo del Hombre lo encontramos en 62,5.7.9.14; 63,11; 69,26.27.29; 70,1; 71,14.17.Lo que es sorprendente es que en el capítulo 70-71 de las Similitudes se habla de Enoc como el Hijo del Hombre. ¡Enoc es el Hijo del Hombre que se ha descrito de manera maravillosa! Así, cuando Dios se acerca a Enoc, durante su visión, le dice: este es el Hijo del Hombre que ha sido engendrado por la justicia, la justicia reside sobre él y la Cabeza de los Días no le abandonará (Dn 7:13; Za 6:12). Él proclamará sobre ti la paz, en nombre del mundo por venir, porque desde allí ha provenido la paz desde la creación del mundo y así la paz estará sobre ti para siempre y por toda la eternidad (Is 9:5). Todo andará por su camino y mientras, la justicia no lo abandonará jamás, con Él vivirá, con Él su herencia y de Él no será separada nunca ni por toda la eternidad (Sal 85:11-14). Serán muchos días con este Retoño del Hombre y la paz y el camino correcto será para los justos en nombre del señor de los espíritus, eternamente (Enoc 71,14-17). En otras palabras, Enoc tiene una visión de su transformación en Hijo del Hombre con todas las implicancias cósmicas que esto significa, especialmente en lo que concierne al juicio final. Es verdad que es un poco confuso el hecho que a Enoc le sea difícil reconocerse como Hijo del Hombre en el texto. Algunos autores señalan que esto es así porque Enoc 70-71 es una adición posterior. Es posible, pero esto no cambia el hecho que en la redacción final del texto se identifique a Enoc con el Hijo del Hombre.

Además del Hijo del Hombre, en las Similitudes se hace mención al mesías como el hijo de David. Hablando del día del juicio y de la suerte de los impíos señala en 48,10: En el día de su aflicción habrá descanso en la tierra, ante ellos caerán y no se levantarán jamás y nadie estará para levantarlos, porque han renegado del Señor de los espíritus y su Mesías. ¡Qué sea bendito el nombre del de Señor de los espíritus! En este texto resuenan los ecos del Salmo 2,2 y de los salmos reales en general. También en Enoc 52, 4 vemos una mención al mesías en relación a la plenitud de los tiempos: Todo lo que has visto servirá para el gobierno de su Ungido, para que pueda ser fuerte y poderoso sobre la tierra.

Además del Hijo del Hombre y del Mesías, las similitudes hacen mención al siervo de Yavé de Isaías (40-55:42,1-7; 49,1-6; 50,4-9; 52,13-53,12). El siervo de Yavé es llamado el justo en Is 52,11, lo mismo que en Enoc 38,2; 47,1.4; 53,6; lo mismo es llamado el elegido en Is 42,1 como en Enoc 39,6; 40,5; 45,3. 4; 48,6; 49,2. 4; 51,3. 5; 52,6. 9; 53,6; 55,4; 61,5. 8. 10; 62,1. En muchos de estos ejemplos, como también en algunos relacionados con el Hijo del Hombre, se repite la misma estructura cristológica primitiva: el sufrimiento del justo y su reinvindación o transformación. Por último, mencionar que el siervo es también la luz de las naciones en Is 42,6; 49,6 como en Enoc 48,4.

Las tempranas tradiciones cristianas conocieron las tradiciones relacionadas con 1Enoc. El Libro de los Vigilantes (1,9) es mencionado como escritura profética en Jud 14-15. La parábola de las ovejas y las cabras de Mt 25, 31-46, como referencia al Juicio a los gentiles, parece conocer las imágenes utilizadas en las visiones sobre el mismo acontecimiento en relación al Hijo del Hombre en Enoc. Pero hay mucho más. El título Hijo del Hombre es un puente entre los evangelios (no así otros escritos neotestamentarios a exepción de Hch 7,56; Hb 2,5; Ap 1,13) y las similitudes. En ambos escristos se hace referencia a la figura sufriente y exaltada como redentor celestial de Dn 7. El título mesías, el más utilizado al hablar de Jesús en el Nuevo Testamento, como las referencias al siervo (Mt 8,17; 12,17-21; Lc 22,37; Jn 12,38; Hch 8,32-33; 13,47; 26,23; Rm 15,21; 1 Pd 2,21-25), también se aplica de manera especial en las similitudes. En otras palabras, la exaltación de Enoc como Hijo del Hombre, mesías, y siervo es la mejor puerta de entrada para entender la primera reflexión cristiana acerca de Jesús quien es presentado como el justo que sufre y que es exaltado a la derecha del Padre.