Mateo y el sábado, el criterio de la misericordia



En varias entradas he estudiado la relación entre Jesús y la Ley en Mateo. En esta entrada me gustaría analizar aunque sea brevemente una perícopa que tiene relación a un aspecto central de la ley judaica, el sábado. En Mt hay dos textos que tocan el tema del sábado. Ambas contienen el mismo prefacio (Mt 11,28-30) donde Jesús se identifica con aquel cuyo yugo es ligero, con aquel que es manso y humilde de corazón (por lo tanto aquel que posibilita la visión de Dios: Mt 5, 8) y con quien el que está cansado puede descansar. Jesús se identifica, así, con el verdadero sentido del sábado. ¿Pero cuál es el verdadero sentido del sábado de acuerdo a la interpretación de Mateo?

Luego de este prefacio encontramos una perícopa donde los discípulos de Jesús caminan durante el sábado en un trigal cuando sienten hambre y arrancan espigas para comer (Mt 12,1-8). Esta situación, que infringe el precepto y sentido del sábado, sirve de marco para la instrucción mateana sobre el día santo. Lo primero que debemos notar es que, a diferencia de la versión de Marcos, Mateo enfatiza que los discípulos tenían hambre y que esta es la causa del por qué arrancan las espigas: “sus discípulos tenían hambre, y comenzaron á coger espigas, y á comer” (Mt 12,1). Para enfatizar el hambre como razón para el no cumplimiento del sábado, Mateo inserta la historia de David y sus compañeros quienes en cierta ocasión, cuando sintieron hambre, también incumplieron la Ley. Pero Mt inserta otro argumento interesante que va más allá cuando Jesús pregunta: “¿no habéis leído en la ley, que los sábados en el templo los sacerdotes profanan el sábado, y son inocentes?” (12,5). Mt hace referencia a Nm 28,9ss, el mismo argumento que encontramos en textos rabínicos posteriores para discutir los límites de la celebración sabática. Con el principio de que es posible para los sacerdotes profanar el sábado en el templo, este argumento se corona con la afirmación “uno mayor que el templo está aquí” (12,6). Esta ambigua frase bien puede referirse a Jesús, o bien a los discípulos que teniendo hambre habían profanado el sábado. Como sea, el versículo séptimo viene a concluir la línea argumentativa especificando su sentido general basado en Os 6,6: “si supieseis qué es: Misericordia quiero y no sacrificio, no condenarías á los inocentes”. Lo que se afirma, entonces, es que en la nueva esfera de la misericordia inaugurada por Jesús, donde la persona es más importante que el templo, el sábado puede ser violado cuando se invoquen razones de necesidad, como el hambre de los discípulos. No se elimina el sábado, sino que se le relativiza por razones de misericordia si es que las circunstancias lo ameritan. Formalmente el argumento mateano es una conclusión a minori ad maius y en ese sentido cercano al principio rabínico qal wa-homer que era muy usado al momento de discutir sobre la aplicabilidad sabática. Ahora bien, el argumento de Mt va más allá de las excepciones contempladas por los rabinos. Primero Mt las fundamenta en la misericordia como la razón de ser de este nuevo tiempo, y en la soberanía del Hijo del Hombre, y las extiende más allá de las situaciones donde existiese peligro mortal (como lo hacían los rabinos). Para más detalles: “The New Testament and Rabbinic Literature”, R. Bieringur, F. García Martínez, D. Pollefeyt, P.J. Tomson (Eds), Brill, 2010, p. 220-224.