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Mt y el sábado: el criterio de la vida




Otro texto que da cuenta de la posición de Mateo en relación al sábado es la historia de la sanación del hombre de la mano seca en la sinagoga (Mt 12,9-14). Esta historia ocurre a continuación del incidente de los discípulos arrancando y comiendo las espigas en el campo (Mt 12,1-9). De hecho, una vez que Jesús ha declarado su posición respecto al sábado se dirige a la sinagoga donde profundizará el significado de esta interpretación de la Ley. El quid que se presenta está en la legalidad o no de sanar a un hombre en sábado: “¿Es lícito curar en sábado?” (Mt 12,10). La respuesta mateana a esta pregunta se presenta a través de otra pregunta que se enmarca en un típico contexto de dialogo rabínico: “¿Qué hombre habrá de vosotros, que tenga una oveja, y si cayere ésta en un pozo en sábado, no le eche mano, y la levante (εγειρει)?” (Mt 12, 11). Para entender el argumento mateano tenemos que detenernos en el verbo εγειρω que se traduce generalmente como “levantar”o “subir”. El argumento mateano supone como legal la acción de levantar o hacer subir a la oveja que caído en el pozo en el sábado. Esto que se supone como permitido se encuentra explícitamente prohibido en el Documento de Damasco (CD 11:13–14) (cf. 4Q 270 6 V 18; 4Q 271 5 I 8–9) pero en otros términos:

“Y si la bestia cae dentro de un pozo o fosa uno no debe subirla (יקימה)(?) en sábado”.

El significado del verbo קמה en hiphil es “levantar” o “subir” lo que muchas traducciones corrigen como “sacar”. Ahora bien, la forma hebrea יקימה puede ser piel lo que cambiaría el significado del verbo a “preservar vivo”, “sostener”. Si esta es la traducción correcta, entonces el CD 11,13-14 leería de la siguiente forma:

“Y si la bestia cae dentro de un pozo o fosa uno no debe hacer nada para mantenerla viva (יקימה)(?) en sábado”.

Esta traducción pareciera ser la correcta, no sólo porque hace más sentido al contexto de caer dentro de pozo o fosa, sino porque concuerda con el significado de otros textos relacionados. En el m.Sahn. 4,5 ms Kaufmann leemos: “Por lo tanto, un solo hombre fue creado en el mundo, para enseñar que si alguien destruye (אבד) una vida se considera como si hubiese destruido (אבד) todo el mundo, y si alguien preserva (קיימ) una vida se considera como si hubiese preservado (קיימ) todo el mundo”. También tenemos algunas reglas rabínicas que dicen que no se le permite a nadie sacar un animal de una fosa, pero sí es permitido preservar la vida del animal en la fosa durante el sábado: "Si un animal cae en un well, ellos pueden preservar su vida donde esté para que así no muera” (t. Shab. 14,3, Lieberman).

Lo significativo, entonces, es que el verbo εγειρω en Mt 12,11 más que “levantar” o “subir” puede ser la traducción griega del piel del hebreo קמה lo que significaría “preservar vivo”. La verdad es que esta traducción hace mucho más sentido porque se enmarca en las discusiones interpretativas judías del tiempo de Jesús. Ya hemos visto cómo los esenios del Qumran niegan la posibilidad de incluso de hacer cualquier trabajo para preservar vivo al animal caído; mientras que algunas escuelas rabínicas posteriores aceptaban la posibilidad. En este contexto Mateo estaría interpretando el sábado de la siguiente manera: suponed que vosotros tenéis una oveja que ha caído dentro de una fosa en sábado, ¿no haríais lo suficiente para mantenerla viva? Pues bien, cuanto más hace Jesús por el hombre en sábado. Detrás de la sanación del hombre de la mano paralizada de Jesús en sábado está el mismo principio pero radicalizado, el mantener la vida. Este sentido está presente de manera mucho más explícita en la versión lucana: “¿Es lícito en sábados hacer bien, ó hacer mal? ¿salvar la vida, ó quitarla?” (Lc 6,9). Nuevamente, hay que insistir, que Mateo no elimina el sábado, sólo interpreta de manera más radical las excepciones que se discutían en el ambiente judaico de la época. El que no elimine el sábado se explicita aún más claramente en Mt 24,20. Para más detalles: “The New Testament and Rabbinic Literature”, R. Bieringur, F. García Martínez, D. Pollefeyt, P.J. Tomson (Eds), Brill, 2010, p. 220-224.