Dios guerrero y Dios anciano...¿dos poderes en el cielo?


En una entrada anterior me preguntaba si de verdad Israel había sido monoteísta, y en otra veía como algunos textos apócrifos dan a entender corrientes bineteístas en Israel. Esto es lo que posteriormente se conocerá en el rabinismo como la herejía de los dos poderes en el cielo, uno de los contextos adecuados para entender los orígenes del cristianismo.  Y es que es verdad que en la Biblia hay textos que dan a entender que Dios no está sólo en los cielos. Uno de los casos más conocidos es la yuxtaposición entre la figura de un Dios joven y guerrero, y otro anciano y sabio. ¿Cómo Dios puede ser uno y otro a la vez? En Ex 13,18 ss se habla de como Dios guio a su pueblo desde Egipto haciéndoles hacer un rodeo para no ser capturados por el ejército del Faraón. Más adelante se nos dice que el Señor caminaba delante de ellos, de día en una columna de nubes para guiarlos; de noche, en una columna de fuego, para alumbrarles; así podían caminar día y noche (Ex 13,21).En el himno que entonan Moisés y el pueblo para celebrar a Dios, éste es descrito en medio de todas sus hazañas como un guerrero, su nombre es el Señor (Ex 15,3).

Como decíamos este joven guerrero se contrapone con otra imagen de Dios, la del anciano y sabio sentado en su trono. El primer texto que se refiere a Dios como un anciano es Ex 24,10.  El contexto es la ascensión de Moisés y los ancianos de Israel al Sinaí donde contemplan a Dios quien bajo los pies tenía una especie de pavimento de zafiro, límpido como el mismo cielo. Este pavimento de zafiro ha de entenderse, tal como lo hace el Targum Pseudo-Jonatan,  como un taburete necesitado por los hombres ancianos.  En este midrás se nos dice que Dios ha cambiado un taburete real por uno de zafiro (más duro) para recordar la dura esclavitud a la que fue sometida Israel y de la cual los liberó. Nadab y Abihu levantarón sus ojos, y conteplaron la gloria del Dios de Israel; en el lugar del taburete a sus pies, el cual se encontraba debajo de su trono, ellos vieron algo así como un trabajo de zafiro, un memorial de la servidumbre con la que los egipcios habían oprimido a los hijos de Israel para servirlos haciendo arcilla y ladrillos. En otras palabras, el Dios de Israel tiene siempre delante suyo la misericordia y la necesidad de redención de su pueblo.

El segundo texto que nos habla del Dios de Israel como un anciano es Dn 7,9ss. En este texto (7,9-10) a Dios se le describe como un anciano de cabelleras blancas. Leemos: Durante la visión vi que colocaban unos tronos, y un anciano se sentó: Su vestido era blanco como nieve, su cabellera como lana limpísima (es decir, blanca); su trono, llamas de fuego; sus ruedas, llamaradas. Un río impetuoso de fuego brotaba delante de él. Miles y miles le servían, millones estaban a sus órdenes.

Entonces, ¿es Dios un joven guerrero o un sabio anciano? ¿Es que acaso pueden existir dos poderes en el cielo? Esta última posibilidad bien puede ser cierta si consideramos en el mismo texto de Daniel aparecerá junto al Dios anciano una figura mucho más joven que bien puede emular al Dios guerrero. Seguí mirando, y en la visión nocturna vi venir en las nubes del cielo una figura humana, que se acercó al anciano y fue presentada ante él.  Le dieron poder real y dominio: todos los pueblos, naciones y lenguas lo respetarán. Su dominio es eterno y no pasa, su reino no tendrá fin (Dn 7,13-14). Como sea, la herejía de los dos poderes en el cielo, en este caso manifestados en la figura anciana y joven de Dios, se debatirá en el rabinismo reciente. En la segunda mitad del siglo III encontramos en la Mekhilta, un midrás del libro del Éxodo. Este texto reconoce que Dios aparece como un joven guerrero… “Yo soy  el Señor, vuestro Dios” (quien os ha sacado de la tierra de Egipto: Ex 20,2). ¿Por qué se ha dicho esto? Por la siguiente razón: En el mar Dios se les apareció como un gran héroe haciendo la batalla, tal como es dicho, “El Señor es un hombre de guerra” (Ex 15,3). Pero Dios también aparece como un anciano, En el Sinaí Dios se les apareció como un hombre anciano lleno de misericordia, como esta dicho “Y ellos vieron al Dios de Israel…(Ex 24,10). La respuesta a esta constatación, y que refuta a la herejía de los dos poderes en el cielo, es: R. Nathan dice: De aquí uno puede responder a los herejes que afirman “allí hay dos poderes”. Porque cuando el Santo, bendito sea, estaba en pie, exclamó “Yo soy el Señor, vuestro Dios” (Ex 20,2), ¿había allí alguno que podría estar en pie y protestar contra él? En otras palabras, Dios puede manifestarse como un anciano o como un joven…no hay que confundir esto con dos poderes en el cielo. Para más detalles: Peter Schäfer, The Jewish Jesus, p.55-67.