Ecumenismo del puro y del duro...

Después de tres años viviendo en las tierras siberianas todavía siento una contundente ignorancia en cuanto a los rusos. Siempre te quedas corto...por eso ya ni siquiera me preocupo de si puedo o no trasmitir adecuadamente lo que se vive aquí (empezando por el clima...ayer nevaba!). Hoy, sin embargo, de vuelta del monasterio de Maguchina, donde comienza la tundra, sentí que a pesar de las distancias (sobre todo lingüísticas) hay mucho de la ortodoxia rusa que me fascina. Rahner decía que el cristiano de hoy o era místico o simplemente no era...bueno, la ortodoxia es puro misticismo, sentido del misterio, y participación en lo divino. Las clases de iconografía, la oración de Jesús, el estudio de teólogos  ortodoxos, un abrirse a la belleza de una liturgia (latina u oriental) bien celebrada...han sido medios concretos que he ido trabajando para abrirme a lo ruso. He trabajado con gozo en cada uno de esos elementos...gozo es poca palabra, ha sido más bien,  con la  fuerza de la intuición y siempre a tientas. A veces me siento como si me encontrase desnudo delante de un iconostasio alto y enorme. A las puertas del cielo. Especialmente relevante ha sido el fascinarme con las profundas raíces bíblicas de la teología ortodoxa. Es como si todo a lo que yo le  he dedicado años de estudios, especialmente la importancia del templo de Jerusalén y sus teologías en el desarrollo de la primera cristología, encajara perfectamente con la teología y praxis cristiana ortodoxa, dotándola de una maravillosa continuidad. Gregorio de Palamas..., por ejemplo, simplemente sublime. Pero lo que sin duda ha sido lo más increíble es la amistad con algunos ortodoxos, y especialmente las largas conversaciones con un monje del monasterio citado. Esto es ecumenismo puro y duro...católicos y ortodoxos, laicos y curas, abriendo nuestras experiencias, y nuestra necesidad vital de entender, desde donde sea, nuestra profunda ignorancia respecto a eso que llamamos Dios. A veces me siento como un monje desterrado de su monasterio... la Rusia Ortodoxa, con todas sus contradicciones,  en algún sentido me recuerda que todo esto es puro misterio y que no hay nada más pobre que intentar dar respuestas.