San Atanasio reacciona frente a la cristología adámica.

La figura de Adán es fundamental en la temprana cristología cristiana. Jesús se presenta en las primeras fuentes como el segundo Adán, el definitivo, el obediente,el redimido…en definitiva, el exaltado a la derecha del Padre (1Cor 15). El último Adán es el más completo Adán.  Ahora bien, cuando el cristianismo se convierte en la religión oficial del Imperio, y comienza a definirse la consustancialidad del Hijo y el Padre, la cristología adámica entra en crisis. Y es que Jesús no puede ser sólo el segundo Adán…es alguien absolutamente superior, es Dios. Después de todo existían fuentes que hablaban que Adán había sido aclamado en los cielos por los ángeles antes de su caída (La Vida de Adán y Eva).  Y si lo ángeles del cielo ya habían adorado a Adán en los cielos ¿qué es lo nuevo aportado por la adoración a Jesús por los ángeles luego de su exaltación a la derecha del Padre? Esta exaltación significaría sólo el regresar a la situación primigenia previa a la caída…Jesús no aportaría mucho más considerando su naturaleza divina. De hecho esta sería la causa del por qué el ángel Satán cae en desgracia, la envidia que le produce la exaltación de Adán debido a su semejanza divina. Bartolomé de Edesa llega a decir que la historia de la envidia de Satanás en relación a Adán no es de origen cristiano o judío, sino islámico: Y es que los musulmanes suelen decir que cuando Adán fue creado todos los ángeles le adoraron por orden de Dios. Sin embargo, Beliar no obedeció este mandamiento de adorar a Adán y está es la causa de su caída (PG 104:1453C).  De ahí que el gran intérprete de Nicea, Atanasio de Alejandría, cuestione ciertas historias que ponen al primer Adán en una categoría demasiado exaltada.  Pregunta: ¿Cuándo y por qué razón el diablo cayó en desgracia? Porque algunos autores dicen que él recibió la orden de adorar a Adán y habiéndose negado cayó en desgracia. Respuesta: Ese es un sinsentido propio de los tontos porque el diablo cayó en desgracia antes de la creación de Adán. Está claro que el diablo cayó por su arrogancia como está escrito en el profeta Isaías: “Pondré mi trono sobre las nubes y llegaré a ser como el Altísimo” (Is 14,14) (Preguntas, PG 28,604c) (ver: ). Según Atanasio, la envidia de Satanás no está dirigida a Adán, sino que a Dios mismo. La razón de fondo es cristológica: no disminuir la naturaleza divina de Jesús con la adámica. Por otra parte, la necesidad de diferenciar al segundo Adán por sobre el primero ya está presente de algún en la primera reflexión cristológica. De acuerdo a Heb, Jesús, después de llevar a cabo la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas siendo mucho mejor que los ángeles, por cuanto ha heredado un nombre más excelente que ellos (Heb 1, 3-4). Jesús es superior a los ángeles, igual que el primer Adán, pero en virtud de su obediencia y sacrificio en cruz (el abajamiento) que constituye la verdadera semejanza divina.