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Polémica rabínica: Los ángeles como intermediarios entre Dios y los hombres


En el tiempo de Jesús la idea de los ángeles como intermediarios entre los hombres y Dios al momento de formalizarse la alianza mosaica parece haber estado extendida.  Por ejemplo, en Heb 2,2 se habla de ley promulgada por los ángeles para referirse a la Antigua Alianza.  En el Libro de los Jubileos  los ángeles son creados en el primer día, y entre ellos el Ángel de la Presencia juega un rol fundamental como mediador entre Dios y los hombres. En el NT cuando Esteban es llevado delante del Consejo de los ancianos, los escribas, y el Sumo Sacerdote, se refiere a Moisés como aquel que en la asamblea, en el desierto, trataba con el ángel que le había hablado en el monte Sinaí a él y a nuestros padres; el que recibió palabras de vida que luego nos comunicó (Hch 7,38). Más adelante señala: “¡Ustedes, duros de cabeza, infieles de corazón, cerrados a la verdad, siempre resisten al Espíritu Santo; y son iguales a sus padres! 7,52: ¿Hubo algún profeta que sus padres no persiguieran? Mataron a los que profetizaban la venida del Justo, el mismo al que ahora han entregado y asesinado 7,53: ustedes que recibieron la ley por intermedio de ángeles y no la cumplieron” (Hch 7,51-53). El mismo Pablo sostiene la idea de la ley  “fue promulgada por ángeles, a través de un mediador” (Gal 319). Peter Schafer, The Jewish Jesus, p. 165-188.

¿De dónde aparece la idea de los ángeles como intermediarios entre Dios y los hombres? La idea surge de la falta de claridad de algunos textos bíblicos. Fijémonos en Dt 33, 2ss donde se nos dice que Dios sale al encuentro del pueblo acompañado a su derecha por sus guerreros, expresión que los LXX y los targumim traducen  por ángeles  (Tonquelos, TPseudoJonatan sobre Dt 33,2). De igual modo en el Salmo 68,8 leemos  que Los carros de Dios son miles y miles, los arqueros, millares: el Señor marcha del Sinaí al santuario. Este ejército divino se interpretó como refiriéndose a los ángeles (PesK). 

El rol intermediario de los ángeles no escapó de la atención de los rabinos que se encontraban en contexto de polémica con la secta de los cristianos. Estos rabinos se apresuraron a negar cualquier rol significativo para los ángeles. ¿Por qué podía este aspecto ser tan significativo? Cualquier reconocimiento a un ser angelical intermediario entre Dios y los hombres abría la puerta a  la idea de Jesús como un ser celestial de proporciones que jugaba un rol similar. La herejía judía de los dos poderes en el cielo se siente como trasfondo  Varios son los midras donde encontramos las reacciones de estos rabinos. Por ejemplo,  MekhY Shirata 1 reconoce  que la majestad de Dios es excelente, superior a todos, y que ningún ser le puede comparar. Fundamenta esta afirmación a través del Sal 89,7-9: ¿quién sobre las nubes es comparable al Señor? ¿quién se asemeja al Señor entre los dioses? Dios es temible en el consejo de los santos, es grande y terrible para toda su corte. Señor Dios del universo, ¿quién como tú? Eres poderoso, Señor, y tus fieles te rodean. En el fondo, lo que este midras nos está diciendo es que ningún ser celestial se puede comparar al Señor…a pesar de la magnificencia de su corte celestial, Dios es Dios. Esto es cierto también cuando pensamos en ángeles concretos que ocupaban posiciones prominentes. Es el caso de Miguel o Gabriel. Escuchemos el consejo de los rabinos: No os extravíes detrás de alguno de estos ángeles que descendieron conmigo. Todos ellos son mis siervos, pero Yo soy el Señor vuestro Dios: “Yo soy el Señor, vuestro Dios” (Ex 20,2). Desde este momento reconocieron la realeza del Santo, bendito sea, sobre ellos y se decían unos a otros: “Escuchad, Oh Israel, el Señor es nuestro Dios, el Señor sólo” (Dt 6,4) (DevR ed. Lieberman, p.68). Para evitar cualquier confusión entre Dios y sus ángeles ShemR 29,2 enfatiza que El Santo, bendito sea, dijo a Israel: No penséis que porque has visto muchos rostros hay muchas divinidades en los cielos. Conoced que yo soy el único Dios como está escrito: “Yo soy el Señor (YHWH), vuestro Dios” (Ex 20,2).

A pesar que se enfatiza una y otra vez la diametral diferencia entre Dios y los ángeles, algunos textos reconocen en estos a los intermediarios de la revelación de Dios. Esto, sin embargo, de una manera  tal que se subraya la superioridad del único Dios. En el ShirR 1,13 (Cant 1,2) se nos dice que un ángel llevaba la voz desde delante del Santo, bendito sea,  a cada uno de los israelitas en el Monte Sinaí y les decía: “¿Tomáis sobre vos mismo lo que se os dice? Mirad, muchas reglas lleva consigo; mirad, muchas penas lleva consigo; mirad, muchas medidas precautorias lleva consigo; mirad, muchos preceptos y muchas indulgencias y muchas aplicaciones estrictas lleva consigo; mirad y una gran recompensa lleva consigo”. Entonces el Israelita puede contestar: “Sí”. El ángel entonces le dice: “¿Tú aceptas la divinidad del Santo, bendito sea?” Y entonces el israelita contesta: “Sí, sí!”. Entonces el ángel le besa en la boca, como está escrito: “A ti se te hicieron ver todas estas cosas, para que sepas que el Señor es Dios” (y no hay otro fuera de él) (Dt 4,35), expresado por el mensajero angelical. Lo que este midras reconoce es que un ángel es, efectivamente, el intermediario entre Dios y los hombres cuando el primero proclama los diez mandamientos. Sin embargo, la aprobación del Israelita, a través de un beso, pasa necesariamente por su reconocimiento de la unicidad de la divinidad de Dios.  Ahora bien, encontramos otros midras donde la función intermediaria de los ángeles es excluida de raíz. Tal es el caso de Avot de Rabbi Nathan Version B Capt 1: Moisés recibió la Tora desde el Monte Sinaí, no a través de la boca de un ángel y no a través de la boca de un Seraf, pero a través de la boca del Rey de Reyes, el Santo, bendito sea, como está dicho: “Éstos son los preceptos, mandatos y leyes que el Señor por medio de Moisés estableció en el monte Sinaí entre él y los israelitas” (Lv 26,46). Para más detalles: Peter Schafer, The Jewish Jesus, p.179-188.