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El Padre Nuestro y la Amidá (18 Bendiciones)

Las 18 bendiciones o Amidá es una de las oraciones judías más importantes. Los judíos piadosos la rezaban todos los días junto con la Shema (ésta al levantarse y al acostarse). El nombre de las 18 bendiciones se debe a que al final de cada estrofa se repite la formula “bendito quien…”. Las tres primeras bendiciones  son doctrinarias:  

#1 Dios es el escudo de los padres;
#2 Dios es quien da la vida y resucita;
 #3 Dios es el único Santo. 

Las últimas tres bendiciones  son acciones de gracias y promesas:

#16, sus siervos van a hacer su voluntad; 
#17, sus siervos van a dar las gracias;
 #18 Dios les va a retribuir con la paz.




 La bendiciones del medio son peticiones: #4 entendimiento; #5 arrepentimiento; #6 perdón;
#7 redención; #8 salud;  #9 prosperidad; # 10 la unión de Israel; #11por los gobernantes; 
#12 contra los apostatas; #13 por los conversos; #14 por Jerusalén; #15 termina con la frase “escucha nuestras oraciones”. 

Como se puede apreciar, las bendiciones son un buen extracto de teología farisea. Se dice que esta oración tiene sus orígenes en los hombres de la Gran Sinagoga (b.Ber 33ª) o en los 120 ancianos y profetas (b.Meg 17b). Esto significaría que el origen es posterior a la destrucción del templo. Esto también se atestiguaría por un argumento tradicional que relaciona la experiencia de la expulsión de los cristianos de las sinagogas (Jn 9,22; 12,42; 16,2) con la bendición número 12 que es una maldición contra los minim o los nazarim o ambos. Ahora bien, hoy en día los especialistas tienden a pensar que las 18 bendiciones tienen un origen más temprano. Referencias a estas oraciones se encontrarían en 1Mac 12,11  o Eclo 36,1-17; 51,21-35 (versión hebrea) y 2Mac 1,24-29. Retrotraer el origen de las 18 bendiciones no significa que se conociesen en el tiempo de Jesús al modo como las trascribieron los rabinos en la versión palestina (algo antes que el 70dc) o babilónica (más tarde que el 70). Significa que las temáticas y las oraciones de las 18 bendiciones estaban presentes, quizás en distintas versiones, en la vida piadosa de algunos grupos en Israel. El N.T. da fe de ello, por ejemplo, el caso de la resurrección y el Padre Nuestro.

En la versión palestinence (Genizah #2) leemos: Tu eres poderosohumillas al orgulloso; eres Fuerte, y juzgas al violento; mantienes la vida por siempre, resucitas a los muertos;  haces soplar al viento y caer al rocío; sosteniendo la vida, reviviendo al muerto. Como el parpadeo de un ojo haces que tú salvación brote. Bendito seas Señor, que revives al muerto. Hemos subrayado lo que los especialistas, siguiendo el método crítico, retrotraen al tiempo de Jesús. La cuestión es notar las coincidencias entre este texto y la referencia que hace Pablo de la resurrección en 1Cor 15,52 o con la lista de las cosas que hace Jesús a Juan el Bautista en M 11,5 y Lc 7,22. Hay un marco referencial común que hace pensar que esta segunda bendición era conocida de diversas formas en el tiempo de Jesús.


También el Padre Nuestro se puede interpretar como un resumen de las 18 bendiciones. Y es que sabemos que antes que se formalizaran como tal existían distintas versiones, unas largas, otras abreviadas, de la misma. Por ejemplo, m.Ber. 4.3, un texto un tanto posterior al 70 nos dice que en esa época, si bien había consenso sobre el contenido de las 18 bendiciones, no estaba claro su forma o si se podía rezar algún abstracto de ellas. Rabban Gamaliel dice: Cada día el hombre reza las 18 bendiciones. Rabí Joshua dice: Un abstracto de las dieciocho. Rabí Akiba dice: Si su oración fluye de su boca, él debe rezar las 18 bendiciones, sino un abstracto de ella. ¿En qué consistía este abstracto? No lo sabemos bien. Es probable que no hubiese consenso. El punto es que existía la idea de un abstracto a las 18 bendiciones. Un ejemplo lo encontramos en t.Ber. 3.7  conocido como el de Eliezer: Rabí Eliezer dice: Que se haga tu voluntad como en los cielos y danos el alivio del espíritu a quienes te temen y hace el bien en tus ojos. Bendito es quien escucha en la oración. Pero dado este contexto es presumible pensar en el Padre Nuestro como un abstracto de las 18 bendiciones compuesto para el grupo de Jesús. Como toda oración judía el Padre Nuestro hace referencia al nombre de Dios y su reino, a la santidad de Dios (como en las distintas versiones del Quiddush), se pide por la Voluntad de Dios (ver el abstracto de Eleazar a las 18 bendiciones), por la comida (#9), por el perdón (#6). Una de las originalidades del Padre Nuestro estaría dado por la petición del perdón de Dios en la medida del perdón humano.