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Israel pueblo de sacerdotes y reyes en Jubileos

En otra entrada comenzamos a estudiar el tema del sacerdocio en el libro de los Jubileos. Comenzamos señalando que la línea sacerdotal defendida por el autor legítima el  sacerdocio a través de Noé y luego a través de Abraham. Pero el linaje no se detiene allí. De Isaac se nos dice que guardaba la fiesta de las Shabu´ot  (semanas o primicias) al igual que su padre Abraham.  Más adelante, tenemos que Jacob visita a su padre Isaac con sus hijos Judá y Leví a quienes el abuelo bendice dándole preminencia a este último. Le dice: El Dios de todos, Señor de toda la eternidad, te bendiga a ti y a tus hijos por toda la eternidad. El Señor te dé, a ti y tu descendencia, gran inteligencia de su gloria y te acerque, a ti y a tu posteridad entre todos los mortales, para servir en su templo. Como los ángeles de la faz y como los santos, tal será la descendencia de tus hijos, para gloria, grandeza y santidad; engrandézcalos por toda la eternidad. Serán jueces príncipes y señores  (Eclo 50,6-7; 24-26; 45, 10.25) de toda la descendencia de los hijos de Jacob; dirán con justicia la palabra del Señor, juzgarán justamente todos sus juicios, expondrán mis caminos a Jacob y mi senda a Israel (Eclo 45,17) ; la bendición del Señor será puesta en su boca (Eclo 50,20) para bendecir a toda la descendencia del amado.  Tu madre te dio el nombre de Leví, y con verdad te puso este nombre, pues próximo al Señor estarás y serás socio de todos los hijos de Jacob. Su mesa sea la tuya. Comed de ella tú y tus hijos; por todas las generaciones esté tu mesa llena y no falte tu sustento eternamente. Caigan ante ti cuantos te odien; sean desarraigados todos tus enemigos y perezcan: bendito sea quien te bendiga, y todo pueblo que te maldiga, maldito sea (31, 12-17). Es interesante constatar los paralelos entre esta bendición en Jubileo y la del Eclo. La gran diferencia es que si bien el destinatario de la primera es el linaje sacerdotal de Leví, en el segundo se refiere exclusivamente al sumo sacerdote Simón y Aarón.

Como sea, lo que está haciendo  el autor de Jubileos es fundamentar la supremacía del sacerdocio levítico basándose en la bendición de Isaac. Además de este aspecto consideremos que el linaje de Leví se presenta como el verdadero diezmo de los hijos de Jacob a Dios.  En aquellos días había concebido Raquel a su hijo Benjamín, con el que Jacob cerró el cómputo de sus hijos. Subió Jacob, y tocó a Leví la suerte del Señor: su padre lo invistió con la vestimenta del sacerdocio y le llenó las manos (32,3). Leví es, por lo tanto, quien continuará la línea sacerdotal en preferencia a sus hermanos.  Más adelante, en el día 22 del séptimo mes resolvió Jacob construir aquel lugar, vallar una finca y consagrarla, haciéndola perpetuamente santa para él y sus hijos (32,16). Se trata del lugar donde en el futuro se asentará el templo de Jerusalén, coordinando las realidades celestes con las terrenas. Pero recordemos que Israel no es sólo un pueblo sacerdotal (representado por el linaje de Leví), es también un pueblo de reyes. En efecto, esa misma noche ocurre el famoso incidente cuando Dios aparecerá a Jacob y cambiará su nombre por el de Israel (Gn 35,6 -15) prometiéndole un dominio real de carácter universal: Yo soy el Señor que creó cielos y tierra; te haré crecer y multiplicarte muchísimo; de ti saldrán reyes que regirán cualquier lugar que haya hollado planta humana. Daré a tu descendencia toda la tierra que hay bajo el cielo; gobernarán a todos los pueblos según su voluntad, y luego reunirán toda la tierra y la heredarán perpetuamente (32, 18-19). Notemos que el cambio del nombre ocurre el séptimo día  del Sukkoth (fiesta de los tabernáculos o las tiendas)  y sigue inmediatamente la consagración sacerdotal de Leví. Esto quiere decir que Jacob-Israel se define al modo del Rey David, a quien se le promete una descendencia real, y que es precedido por el sacerdocio levítico. La fiesta del Sukkoth rememora, entonces,  el inicio real y sacerdotal del pueblo de Israel.

Hasta ahora el autor de Jubileos ha hecho mención a la fiesta de las Shabu´ot  y de las Sukkoth para fundamental las bases reales y sacerdotales (levíticas) del pueblo de Israel. Pero, ¿y qué pasa con la fiesta del Yom Kippur? Más adelante el autor mencionará el pesar de Jacob por la pérdida de su hijo José, quien ha sido vendido a los egipcios. Por eso se estableció a los hijos de Israel que guardasen luto el diez del séptimo mes, día en que llegó la luctuosa nueva de José a Jacob, su padre, y que en él expíen por su pecado con un cabrito, el diez del mes séptimo, una vez al año, pues apenaron las entrañas de su padre a causa de su hijo José. 19 Se estableció este día para que en él se entristezcan por su pecado, por todas sus culpas y errores, para que se purifiquen en este día, una vez al año (34, 18-19). Aquí se menciona al cabrito, pero sin especificar si es el sacrificado o el que se presenta a Azazel (Lv 16,7-10).  Es la sangre del cabrito la que expiará por el pecado de los hermanos de José…Para más detalles: C.T. R. Hayward, The Jewish Temple, p. 99-103.