La personificación de la Shekhinah en la mística judía

Uno de los puntos de inflexión más importantes en el desarrollo de la mística judía se da a través de la personificación e independencia  de la Shekhinah respecto a Dios. La raíz hebrea shakhan implica “habitar”, “permanecer”, “residir”, y se le define como la “presencia de Dios” en medio del pueblo de Israel, especialmente en el templo. Como muchas de las características personificadas de Dios (como su Gloria, o nombre), la Shekhinah se identifica con la divinidad, como es el caso de Ex 25,8: Hazme un santuario, y moraré entre ellos. Dios es la Shekhina, pero al mismo tiempo subraya un modo de ser de Dios que tiene "vuelo propio". Sin embargo, con el desarrollo del pensamiento rabínico, después de la destrucción del segundo templo, vemos cómo la Shekhina se va distinguiendo, progresivamente como entidad independiente, de Dios. Leamos el siguiente midras que versa sobre el Sanedrin celestial que quiere contar a Salomón entre los reyes de Israel que será condenado en el mundo por venir. En este punto interviene la Shekhina en su favor: Otra interpretación: “¿Has visto un hombre hábil en su oficio? Estará al servicio de reyes” (Prov 22,29). Cuando el Sanedrín buscaba incluir a Salomón entre los tres reyes y cuatro comuneros [a los cuales se les ha denegado un lugar en el mundo venidero], la Shekhina se paró delante del Santo, alabado sea, y le dijo: Señor de los dos mundos, ¿has visto tú a alguien tan diligente haciendo tu trabajo? Y así y todo, ellos quieren contarlo entre aquellos condenados a la obscuridad eterna”. En ese momento una voz celestial vino diciéndoles: “Él será reconocido entre los reyes; el no será reconocido entre aquellos condenados a la obscuridad eterna” (Prov 22,29) (Midras Mishle 22). En este texto sí encontramos una clara distinción entre la Shekhina y Dios, aunque, y este punto es importante, sin las características femeninas que la convertirán, más tarde, en la amada de Dios.

Otro paso adelante en esta configuración de la mística judía de la Kabala la encontramos en el siguiente midras de la Pesiqta Rabbati  31 donde “Gloria” y “Shekhina” substituyen al mismo Dios: Otro comentario: “Si yo te olvidara, Oh Jerusalén” (Salm 137,5). Cuando Israel fue al exilio, la Shekhinah fue al exilio con ellos. Los ángeles ministrantes le dijeron a Dios: “Señor del Universo, Tu Gloria  está en tu lugar- no desprecies a tu Shekhinah”. El Santo, bendito sea, replicó: “¿A caso no hay cosas estipuladas entre Israel y yo? Yo estipulé con sus padres que Yo estaría con ellos cuando ellos no estuviesen bien; y cuando ellos no estuviesen bien, Mi Gloria estaría con ellos, como está escrito: “Cuando existan problemas yo estaré con él” (Salm 91,15). Lo que está diciendo este texto es que la Gloria-Shekhinah está en la tierra en lugar del mismo Dios. Si tú la abandonas en la tierra junto con el pueblo exiliado de Israel (lejos de la tierra, lejos del templo), la estarás despreciando y humillando. Por supuesto, aquí se supone una distinción entre Dios y su Shekhinah.

Y el último paso lo encontramos en el tardío midras de Seder Eliyyahu Rabba, donde Dios es redimido del exilio junto con Israel como consecuencia del hecho que la Shekhinah había permanecido con el pueblo durante el ostracismo. No más, de quien ha actuado con justicia, haciendo la caridad, y, por lo tanto, preservando muchas vidas, las Escrituras dicen: “Él ha redimido mi alma a través de la paz” (Salm 55,19). Cuando tales actos son realizados, el Santo, bendito sea, dice: “¿Quién es el hombre que me redime a mí, a mi Shekhinah y a Israel de los adoradores de ídolos? Este es el hombre que ejercita la justicia y hace la caridad. En definitiva, y como hemos visto en otras entradas, esta personificación de la Shekina es fundamental para entender la dinámica erótica que se da entre ésta y Dios en la mística medieval judía