La Experiencia del Trono en el Ap y en Ez1


Uno de los objetivos de los tempranos místicos judíos y cristianos era, además del de recibir importantes revelaciones concernientes al cosmos y a la histoira, la contemplación del trono divino, expresión de la gloria de Dios. En el libro del Apocalipsis el visionario es Juan. El rol de Juan en el Apocalipsis nos recuerda al de Enoc (1Enoc 12-14) como escriba en los cielos. Juan también escribe las revelaciones celestiales, pero a las siete iglesias. Al igual que Enoc, Juan es llamado en el espíritu a los cielos y le es dada una visión del trono divino con alguien sentado sobre él. En el caso de Juan no existe, a diferencia de Enoc, una descripción del viaje celestial que precede a la visión del trono. Tampoco contemplamos la complicada angeología presente en el corpus enóquico. El Apocalipsis de Juan, en ese sentido, es muy parco. Va directamente a describir el trono celestial, la cumbre de la experiencia visionaria. La inspiración de este tipo de experiencias y relatos está en Ez 1. Juan omite, sin embargo, elementos presentes en el relato de Ez1, como por ejemplo no se mencionan las ruedas del carro divino. Si bien las cuatro criaturas cerca del trono están presentes, Juan las simplifica identificando a cada una con uno de los cuatro rostros de las de Ezequiel 4,7. También el orden en las que las criaturas son mencionadas en el Apocalipsis ( león, toro, hombre, águila) difiere del de Ez 1 (hombre, león, toro, y águila). El arcoíris del Ap 4,3 nos recuerda el de Ez 1,28 aunque con influencia de Ez 28,13 respecto a sus semejanza a la esmeralda. Tampoco Juan menciona los rayos, los relámpagos, y las voces que emanan del trono de Dios de acuerdo a Dn 7 y 1Enoc 14. En general, y a diferencia de Ez 1, Juan apenas si menciona a las cuatro criaturas (a pesar que los querubines adquieren más importancia en 4,11. 18, probablemente inspirado en 1Re 6). Tampoco el movimiento del carro-trono de Ez 1 juega papel alguno en Juan. Estas diferencias no dejan de ser iluminadoras de la originalidad de la experiencia del trono del Apocalipsis. Pensemos en otro texto de la mercabá: 4Q405 20 ii 21-22. En este texto la referencia al carro-trono, sus ruedas, el firmamento, los ríos de fuego, todo indica una gran influencia y mayor fidelidad a Ez 1. Lo mismo podemos decir de Apocalipsis de Abraham 17-19 donde la descripción del trono es también cercana a la de Ez 1. Por ejemplo el sonido de las aguas (17,1; Ez 1,24); las criaturas vivas (18,3); cada una con cuatro rostros ; el carro y sus ruedas (18,11); cada rueda llena de ojos (18,11; Ez 1,18). La influencia de la visión de Isaías 6 también está presente en ApAb 18,6 cuando se habla de las alas de las criaturas. Todo esto es indicativo de la independencia y originalidad del relato del Apocalipsis. Respecto a la sútil descripción antropomórfica de Dios de Juan, esta también nos lleva a Ez 1,27; y la referencia a los vestidos de Dios derivaría de Is 6,1. La semejanza de la figura sentada en el trono con el jaspe y la cornalina en Ap 4,3 nos lleva a Ez 28,13.