La visión del trono en Hejalot Zutarti

Uno de los objetivos de los visionarios de la mercabá, tal como lo vemos en la literatura de Hejalot, era ascender al templo celestial y contemplar el trono divino. Esto se realizaba a través de la recitación de los nombres divinos, los que a modo de alabanzas transparentaban las realidades celestiales. Ahora bien, ¿qué era lo que concretamente contemplaban estos místicos? En Hejalot zutarti Rabí Akiva comienza describiendo a los hayyot delante del trono de Dios de un modo que nos recuerda a Ez 1 pero de manera aún más increíble. Dice: Sus movimientos son como las lumbreras. Sus apariencias son como el arcoiris en las nubes. Sus rostros son como el zafiro. Sus alas son como el brillo de las nubes de la gloria (353d). Cada uno de estos ángeles tiene cuatro rostros, cuatro rostros por cada uno de esos rostros, 16 rostros por cada rostro, 64 rostros por cada criatura (354a). Cuatro las con cada ala, cuatro alas por cada una de esas alas, 16 alas por cada ala, 64 alas por cada criatura (354b). Cuando vuelan lo hacen con 32 alas y se cubren el cuerpo con 32. Y ellos vuelan sobre el viento, porque son enteramente de fuego, y el fuego es más ligero que el viento, así el viento sostiene al fuego (Ez 1,12.20). El sonido de las alas de los hayyot es como los terremotos a los que se refiere Elías (1Re 19,11). Y el terremoto era como el sonido de aguas poderosas, como se nos ha dicho, que yo escuché el sonido de sus alas como el sonido de muchas aguas (Ez 1,24)...(370). Sobre todos estos seres celestiales, con relámpagos y rayos, están establecidos las letras de su nombre (de Dios). Su apariencia es como la aparición del arcoiris en las nubes (idea tomada de Ez para referirse a la gloria de Dios) (356b). Sobre estas letras, y como encubierto, se encuentra Enoc-metatrón que es descrito como un escriba que recibe más honor y que exaltado sobre los ángeles (356c). Él los ve a todos. Su estatura es como la de todo el mundo y su presencia descanza en su santuario (356d). Luego señala que sus pies descanzan sobre llamas ardientes, sobre nubes, sobre rayos y relámpagos de esplendor; su apariencia es como el sol, como la luna, como las estrellas, como el rostro humano, como las alas del águila (356f). Según otros textos de HejZut, inmediatamente arriba de los cuatro hayyot se encuentra el trono de gloria que es como el firmamento; y el firmamento es como las aguas del mar; y las agua del mar son como el color azul; y el color azul es el zafiro (Ez 1,26; Ex24,10). Y alrededor del trono hay puras nubes de tormentas, de las cuales emanan rayos como joyas de tarshish (Ex 1,4.28)...y alrededor del trono hay fuego que emana continuamente (Ez 1,4)...(371a). Sobre el trono hay un gran fuego, desde el velo de fuego que se ubica delante de él, y es que ninguna comparación se puede hacer. Y siete ministros principales, los poderosos, están delante y dentro del velo. Y doce se ubican fuera del trono, tres en cada dirrección...Su gloria es como la aparición del Hasmal (Ez 1,27). Y sobre su frente está la corona con el nombre explícito, que está todo hecho de oro, y en su cabeza una diadema de esplendor....A su derecha está la vida, a su izquierda la muerte (372). También la descripción del rey se toma del Cantar de los cantares (5, 10-16), libro de gran influencia en la temprana mística judía. Esto es sumamente importante porque ilumina el cómo se leía este libro en ciertos círculos judíos de carácter visionario: Mi amado es todo radiante y rubicundo...su cabeza es oro fino...sus ojos como palomas...sus mejillas, plantel de balsameras....sus brazos , torneados en oro...sus piernas, columnas de alabastro...su boca es toda dulce y todo en el es deseable, este es mi amado y este es mi amigo (491e). En toda esta esplendorosa descripción se escucha: El Señor es rey! El Señor fue rey! El Señor sera rey por siempre! (374c). También, e inspirado en Isaías (6,3), se escucha: Santo! Santo! Santo es el Señor de los ejércitos!