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Yom Kippur: expiación celestial y terrena


La fiesta del Yom Kippur es importante para entender la idea del sacraficio expiatorio como concepto fundamental en la muerte y transformación de Jesús como sumo sacerdote. Aunque el sentido y la expresión de la fiesta evolucinó a través de la historia de Israel, y por lo tanto es difícil determinarla con exactitud, hay algunos aspectos discernibles a priori.
Primero, Es el día en que se perdonan al pueblo de Israel todas las faltas que haya cometido en el año, incluso las involuntarias; es, por tanto, un día de aflicción, y arrepentimiento, cuya principal característica es el ayuno desde la puesta del sol de la víspera hasta el final del día, con la puesta del sol. Junto con el ayuno, la otra característica de esta fiesta es el reposo, la prohibición de realizar cualquier tipo de trabajo, como en sábado; en el cap. 8 del tratado Yomá de la Misná se describen las acciones que están prohibidas en este día:
El día de la expiación está prohibido el comer, el beber, el lavarse, el ungirse, el calzar sandalias y las relaciones maritales (8,1) .El ayuno de Yom Kipur puede romperse solamente por razones de enfermedades graves. En la Biblia. En Lev 23,27-32 se establece la celebración de esta fiesta: Habló Yahvé a Moisés diciendo: Además el día décimo de este séptimo mes será el día de la Expiación, en el cual tendréis reunión sagrada; ayunaréis y ofreceréis manjares abrasados a Yahvé. No haréis en ese día ningún trabajo, pues es el día de la Expiación, en el que se ha de hacer la expiación por vosotros delante de Yahvé, vuestro Dios. El que no ayune ese día será exterminado de entre su pueblo. Al que haga en tal día un trabajo cualquiera, yo lo haré perecer de en medio de su pueblo. No haréis, pues, trabajo alguno. Es decreto perpetuo, de generación en generación, dondequiera que habitéis. Será para vosotros día de descanso completo y ayunaréis; el día nueve del mes, por la tarde, de tarde a tarde, guardaréis descanso.
Segundo, el Yom Kippur era un día al año del calendario judío donde el sumo sacerdote podía entrar en el santo de los santos del Templo, para luego salir de allí y proclamar el verdadero nombre de Dios, frente a lo cual la gente se postraba en un profundo gesto de sobrecogimiento. Es importante considerar el lugar donde se producía estos rituales relacionados con la expiación. El Templo el lugar donde el cielo y la tierra, el tiempo y la eternidad, se encontraban. En el Templo era el Santo de los Santos el lugar más importante donde coexistía las realidades celestiales y terrenas, como se deduce de textos qumránicos (1QSb 4). Allí estaba el Trono de Dios (Sal 11,4; Jer 17,12). El servicio del Templo era una réplica exacta de la liturgia celestial. Moisés había dado los detalles sobre el tabernáculo con sus vestidos, el incienso, el oleo, el sacerdocio y los sacrificios de acuerdo a lo que le había sido revelado (Ex 25-30). De igual forma, el rey David había dado a Salomón un plan que había recibido del Señor sobre lo que tenía que ser el Templo (1 Cron 28, 11-19 ; 11QT). Se especifica que los muebles del templo era aquellos que se distinguen en los cielos, y que Salomón se sentaba en el Trono del Señor (1Cron 29, 23). Junto con el Templo, el rol de los sacerdotes, y especialmente el del sumo sacerdote, es fundamental en el Yom Kippur. De acuerdo al Qumran ellos eran ángeles, y probablemente el sumo sacerdote podría representar al Señor (Yave). En Dt 32,8 de acuerdo a las versiones del Qumran y los LXX, y no a la del MT, el Señor es el primero de los hijos de El Elyon (el Dios trascendente), en otras palabras, el primero de los ángeles. Su contarparte terrenal era el sumo sacerdote, el mismo que de acuerdo al Yom Kippur, llevaba el sagrado nombre Yave en su frente cuando oficiaba. Filón de Alejandría dice lo mismo cuando afirma que el sumo sacerdote llevaba un plato de oro mostrando un nombre que solo el puro puede pronunciar, el nombre de cuatro letras. Lo mismo se dice en la Carta de Aristeas donde leemos que en la diadema santificada ...en letras santas hechas de oro el sumo sacerdote llevaba el nombre de Dios. Así, en el Yom Kippur, tanto el Templo como el sumo sacerdote, representaban una realidad celestial de un profundo contenido teológico como veremos a continuación.

Tercero, en el Yom Kippur se realizaban un número considerable de sacrificios para purificar al Templo y al pueblo de Israel. El ritual de ese día y la descripción de los sacrificios que el Sumo Sacerdote debía ofrecer en el Templo se encuentran detallados en Lv 16, y consistía en el sacrificio de un toro -que expiaba los pecados de los sacerdotes- y de un macho cabrío -que expiaba los pecados del pueblo; un segundo macho cabrío era llevado al desierto y ofrecido a Azazel. El primer cabrito se sacrificaba como ofrecimiento a Dios en lugar de los pecados del pueblo de Israel. Lo expiatorio del sacrificio se daba cuando el sumo sacerdote tomaba la sangre del cabrito y la llevaba dentro del santo de los santos, para ofrecerla sobre el Arca de la Alianza, y luego la sacaba para untar y rocear alrededor de los lugares santos. La idea era purificar y consagrar éstos lugares por todas las impuresas del pueblo de Israel (Lv 16,19). Lo que estaba haciendo el sumo sacerdote era restaurar el orden cósmico, la alianza primordial, que había sido rota a través del pecado de los ángeles caídos y el consecuente pecado de los hombres. Varios son los lugares en la biblia, más allá de la tradición enoquica, donde se preserva la idea de esta alianza cósmica fundamental para limitar las fuerzas del caos: Job 38,8-10; Jer 5, 22 ; sal 104,9 ; Is 24, 5 ; Jer 4,23. Cuando esta alianza es restaurada a través de la expiación la creación se renueva y se reencuentra con su condición original. En el contexto expiatorio la sangre significaba la vida ( Lev 17,11 ) y ésta servía para expiar ( kpr) por el pueblo. Yom Kippur es el ritual de la restauración y la sanación. Ahora bien, ¿de quién es la vida que el Señor usa para restaurar la creación? ¿De quién es la vida representada por la sangre? Dt 32,43 de acuerdo a la versión del Qumran y de los LXX (no así la del MT) lee: los cielos alaban a su pueblo, todos los elohim bajan hacia él; porque el venga la sangre de sus hijos y se venga de sus adversarios. El se desquita con aquellos que lo odian y expía (kpr) la tierra de su pueblo. Notemos que aquel que expía por la tierra en este texto es el Señor. Algo similar encontramos en la Asunción de Moisés 25, una expansión de Dt 32,43: Entonces su reino va aparecer a través de toda la creación. Entonces el demonio va a llegar a su fin. La tristeza se va a ir con él. Entonces va a llenar las manos del ángel que está designado en lo más alto. Él se va a vengar de una vez de sus enemigos. El celestial va a ir desde su trono real, él va a ir desde sus habitación celestial con indignación y colera en nombre de sus hijos. Esto significa que la expiasión es llevada a cabo por un ángel sacerdotal que sale de su habitación santa para traer el juicio y establecer su reino. El demonio, entonces, es expulsado hacia el páramo como el segundo cabrito del Yom Kippur. El texto Qumran Melchizedek (11 QMelch) también nos provee evidencia en el sentido que el día del juicio es el día de la expiación o Yom Kippur al final del decimo jubileo. En este texto es Melquizedek, el gran sumo sacerdote y lider de los hijos del cielo, quien viene a liberar a los hijos de la luz de la mano del demonio. Los textos que justifican esta visión qumránica son el sal 82,1; Is 52,7; Dn 9,25; e Is 61, 2-3.
Respecto al segundo cabrito, el sumo sacerdote imponía sus manos sobre su cabeza transfiriendo los pecados de Israel y en vez de matarlo se enviaba al páramo a Azazel . La identidad de Azazel no es clara. De acuerdo al Talmud este nombre se puede referir a un lugar rocoso o a un ángel caído que ha expiado por sus pecados: Nuestros rabis enseñaron: Azazel...deber un duro y aspero...Otro enseñó: Azazel es la más dura de las montañas...Sólo uno de los rabís tiene una visión diferente; el dijo que Azazel era un ángel caído y no el nombre de un lugar: la escuela de Rabí Ismael enseñó: Azazel significa el que obtiene la expiación por los hechos de Uza y Aza´el (b.Yoma 67b). La segunda interpretación nos lleva a la común traducción de Lv 16,8 donde leemos que los cabritos eran elegidos al azar, uno por el Señor y el otro por Azazel. Esta traducción tiene la dificultad de explicar el por qué mandarle un sacrificio a un ángel caído, Azazel. Origenes en el siglo III corrige esta traducción indicando que el cabrito enviado al desierto como Azazel y no como ofrenda a Azazel. Si Origenes está en lo correcto entonces el primer cordero también sería sacrificado como el Señor y no como ofrenda al Señor. Como sea, si entendemos el nombre de Azazel como ángel caído, esto nos lleva irreversiblemente a la tradición enoquica donde el pecado de los ángeles caídos trae como resultado el quiebre del orden o de la alianza cósmica con la corrupción de la tierra. Es posible que el destierro del cabrito a Azazel se relacione con la idea de los ángeles caídos en antiguas tradiciones del Yom Kippur , tradiciones que bien podrían retrotraerse al tiempo pre-monarquico y que fueron preservadas marginalmente hasta el tiempo de los místicos de la Mercabá representados por Rabí Ismael. De ser así este cabrito expulsado al páramo significaría la expulsión de los ángeles caídos y el pecado de los hombres. Y es que en el 1Enoc encontramos la descripción más detallada del Yom Kippur. El texto comienza con el Santo viniendo desde su lugar celestial trayendo el juicio a los ángeles caídos. En 1Enoc el lider de los ángeles caídos se llama Asael quien es sujetado por el ángel Rafael (el sanador) en un lugar desierto llamado Dudael. El próposito del juicio es traer vida a la tierra (1Enoc 10,7). En términos del templo podríamos decir que el Señor o sumo sacerdote sale del cielo llevando la vida y la sanación a todas partes, entonces transfiere los pecados del pueblo al cabrito quien es expulsado al páramo con todos estos.

Cuarto, el pecado y el arrepentimiento son los temas que configuran Yom Qippur. Según Yom 8,8 «el arrepentimiento perdona los pecados leves cometidos ya por omisión, ya por quebrantamiento. Los más graves los deja en suspenso hasta que llegue el día del perdón y sean expiados».Tras la destrucción del Templo, la propia conmemoración del Día sirve para perdonar los pecados, sin ninguna ofrenda sacrificial. En YQ Dios perdona los pecados que el hombre comete contra Él, pero los pecados contra el prójimo han de ser perdonados por los ofendidos, por eso, es característico de este día y de los precedentes visitar a amigos y familiares y pedirse perdón unos a otros.

Para más detalles: Barker, Margaret, "Atonement: The Rite of Healing", 1994; Barker, Margaret, "The Great High Priest", BYU studies, 3&4, (2003); Karesh, Sara, Hurvitz, Mitchell, Encyclopedia of Judaism, Facts on File, New York, 2006; Alba, Amparo, "Yom Kippur".