¿Cómo Jesús, un profeta de Galilea, fue considerado Dios? (VIII)

De nuevo ante esta pregunta de carácter histórico que apunta a los factores que posibilitaron el entendimiento de Jesús como Dios. ¿Cómo Jesús llegó a ser visto como mediador entre las realidades celestes y terrestes? Para contestar esta pregunta, y como hemos visto en otras entradas, hay que prestar atención a la figuras celestiales que en el tiempo de Jesús flirteaban con la herejía de los dos poderes en el cielo. Estas figuras que ya constituían una especie de segunda divinidad se aplicarían más tarde a Jesús resucitado a partir de su transformación. Larry Hurtado (Lord Jesus Christ: Devotion to Jesus in Earliest Christianity Grand Rapids: Eerdmans, 2003) clasifica a estas figuras en tres grupos:
1) Los atributos divinos personificados. Estas son características de Dios que la Biblia ha personificado (o hipostasiado) llegando a entenderse como entidades distintas a Dios. El cómo Filón de Alejandría habla del Logos, como un asociado u ayudante de Dios en la creación, es un buen ejemplo en este sentido.
2) Patriarcas o matriarcas exaltados. Figuras relevantes de la historia de Israel que han sido exaltados y trasnformados por Dios llegando, así, a adquirir un estatudo divino u angélical. Es el caso de Enoc, Moisés, Jacob, Salomón, etc.
3)Algunos ángeles principales que están en una especial y exclusiva relación con Dios que les hace ser conocidos como dioses. Por ejemplo, Metatrón es llamado el Dios menor en el 3Enoc.

Este es el contexto adecuado para explorar la divinisación de Jesús a través de su extraordinaria transformación a partir de su resurrección. En las siguientes entradas hablaré con más detalle de un ser celestial que ya en el tiempo del Nuevo Testamento guardaba un estatus celestial alto que se le aplicaría a Jesús resucitado: Melkizidek.